Los asalariados privados bajan a mínimos de 2002

La sustitución de trabajadores asalariados por 'falsos autónomos' se acelera

La crisis tiene efectos devastadores sobre el empleo (3,8 millones de puestos perdidos desde 2007), pero también sobre la estructura del mercado laboral.

Foto: Oficina del INEM en Madrid. (Gtres)
Oficina del INEM en Madrid. (Gtres)

La crisis económica está teniendo efectos devastadores sobre el empleo (3,8 millones de puestos de trabajo perdidos desde 2007), pero también sobre la propia estructura del mercado laboral. En particular, sobre el número de asalariados, que no sólo no aumenta al calor de la incipiente recuperación económica, sino que decrece trimestre a trimestre. Hasta el extremo de que entre enero y marzo de este año el número de trabajadores por cuenta ajena ha descendido hasta niveles que no se conocían en una docena de años. En concreto, desde el segundo trimestre de 2002.

La Encuesta de Población Activa (EPA) registra hoy la existencia de apenas 11,009 millones de asalariados privados. Es decir, algo más de tres millones menos de los que había en el cuarto trimestre de 2007, periodo que marca un récord histórico.

Detrás de estos datos se encuentra la crisis, pero también nuevos hábitos empresariales que pasan por convertir a trabajadores por cuenta ajena en autónomos (ocupados por cuenta propia) para ahorrar costes sociales.

Como recuerda una nota del departamento técnico de CCOO, desde 2012 se ha producido un “cambio radical” en el comportamiento de las diferentes categorías profesionales. Si hasta 2011 la pérdida de población ocupada se distribuía de forma más o menos equivalente entre ellas, a partir de ese año empieza a crecer el empleo de los autónomos sin empleados, mientras que caen los empresarios y, sobre todo, los asalariados.

CCOO apunta dos causas. La primera es que la enorme dificultad, en muchos colectivos expulsados del mercado de trabajo, para encontrar un empleo asalariado, y por lo tanto la “desesperación de mucha gente” está llevando a un aumento de iniciativas de negocio “al borde de la pura supervivencia y a fórmulas de autoempleo como último recurso”.

La segunda tiene que ver con algunos cambios en el modelo de gestión empresarial en el que “se cambia la relación laboral por el contrato mercantil, sustituyendo a trabajadores asalariados por falsos autónomos”.

Los datos avalan esta interpretación. El empleo asalariado se bate en retirada y ha ido peor, incluso bastante peor, que en el caso del sector público, que sufrió un duro ajuste en el año 2012 –cuando el Gobierno de Rajoy  aplicó severos recortes en los gastos del Estado–.

Frenazo a los despidos en el sector público

Sin embargo, ese esfuerzo por domar el galopante déficit público (6,7% del PIB) se ha frenado en seco. En los últimos 12 meses, el número de asalariados del sector público apenas se ha reducido en 31.000 personas (hasta los 2,92 millones), muy lejos de los más de 200.000 empleos públicos que se llegaron a destruir el año anterior. El resultado de estas variaciones es que, hoy por hoy, por cada cuatro trabajadores por cuenta ajena hay uno de carácter público. O dicho en otros términos: el 97% del empleo asalariado destruido desde que comenzó la crisis es privado.

Esto no es lo único relevante en relación con el empleo en el sector privado. La contratación indefinida entre ese colectivo continúa descendiendo de una forma importante. Nada menos que un 5% en el último año, mientras que, por el contrario, el número de contratos temporales decrece a un ritmo del 1,9%. Esto significa que en estos momentos el ajuste laboral está siendo más intenso entre los trabajadores con contrato de duración indeterminada, algo que no sucedía en los primeros años de la crisis, cuando la pérdida de empleo se concentró en los trabajadores más precarios: los que son más baratos de despedir en razón a la cuantía de sus indemnizaciones.

La EPA, además, incorpora otra información que refleja de forma nítida los cambios que se están produciendo en el mercado laboral. Mientras que el número de contratos a tiempo completo cae un 0,9%, los de a tiempo parcial (que también pueden der indefinidos) aumentan a un ritmo del 2%. Este contrato es, de hecho, la estrella de la reforma laboral, en especial entre las mujeres, con ritmos anuales de aumento de más del 7%. Las mujeres, de hecho, soportan el 73% del total del empleo parcial, de forma que el 26% de las que tienen una ocupación ya trabaja en una jornada inferior a la habitual en el centro de trabajo.

 

La crisis, sin embargo, no ha modificado una vieja circunstancia del mercado laboral: la existencia de contratos muy precarios por su duración. Aunque este era uno de los objetivos de la reforma laboral, lo cierto es que la tercera parte de los contratos temporales duran menos de seis meses. Y sólo un 13% tiene una duración superior a un año.

Economía
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