HABRÁ 800.000 PARADOS MENOS

El Gobierno dibuja una España sin nubarrones económicos hasta 2017

La economía española tiene el camino despejado. Esto es lo que se desprende del programa de Estabilidad 2014-2017 aprobado este miércoles

Foto: Rueda de prensa del Consejo de Ministros (Efe)
Rueda de prensa del Consejo de Ministros (Efe)

La economía española tiene el camino despejado. Esto es lo que se desprende del programa de Estabilidad 2014-2017 aprobado este miércoles por el Consejo de Ministros. O dicho de otra forma, la economía crecerá de forma progresiva en conjunto del periodo: un 1,2% este año; un 1,8%, el próximo y un 2,3% y un 3% los dos siguientes. Como consecuencia de ello, se volverá a crear empleo de forma relevante. Hasta el extremo de que en 2017 el paro habrá bajado, si se cumplen las previsiones, hasta el 19,8%, lejos del 24,9% con que se cerrará este año.

Esto significa una importante creación de empleo neta, tanto en términos de Contabilidad Nacional (que tienen en cuenta sólo los empleos creados a tiempo completo) como de la Encuesta de Población Activa (EPA). En concreto, el empleo aumentará un 0,6% este año y un 1,2% el próximo. Esto supone la creación de unos 600.000 puestos de trabajo en ambos ejercicios. Sin embargo, el desempleo caerá en 800.000 debido a la evolución de la población activa. Menos gente permanece en el mercado laboral.  “Al final de la legislatura”, proclamó ufana la vicepresidente, habrá menos parados de los que había cuando Rajoy entró en Moncloa. No habló de si habrá más ocupados.

Según el ministro de Economía, Luis de Guindos, estos datos se basan en “hipótesis muy conservadoras”, lo que sugiere que pueden producirse revisiones al alza en los próximos trimestres como ha sucedido ya en 2014. La causa de este optimismo tiene que ver con el propio escenario macroeconómico español tras años de duros ajustes, pero también con lo que sucede en el exterior. La economía mundial y en particular la europea, volverá a crecer con fuerza, y todo ello en un marco de bajos tipos de interés hasta 2019, con estabilidad del euro frente al dólar /(en el entorno del 1,37 unidades) y con un precio del petróleo que se moverá en el entorno de los 107 dólares barriles durante los próximos años.

 

En el caso español,  el tirón vendrá del consumo privado, que tras años de penuria volverá a impulsar la actividad y tomará el relevo del sector exterior, que aportará al crecimiento menos de lo que ha venido generando en los últimos años. Esto se explica por una razón. Como consecuencia del impulso del consumo de los hogares, las importaciones volverán  crecer, y esto detraerá crecimiento.

La parte positiva es que gracias a la mayor renta disponible en las familias derivada de la creación de empleo, aumentará la recaudación del sector público, lo que permitirá reducir el déficit fiscal. Incluso de forma más rápida de lo previsto. Aun así, el Tesoro necesitará este año -sin contar el resto de administraciones territoriales- 59.000 millones de euros. En cualquier, por debajo de los 97.000 millones de 2012 o los 72.000 millones de 2013.

De hecho, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha anunciado que el Gobierno ha reducido su previsión de déficit público de este año al 5,5 % del PIB frente al 5,8 % augurado anteriormente y ha añadido que sí mantiene los objetivos del 4,2 % para 2015 y del 2,8 % en 2016.

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