hay encargos internacionales

Los astilleros asturianos ven luz al final del túnel: hay trabajo asegurado hasta 2015/16

Tras la dramática reconversión industrial de los años 80 del pasado siglo y del duro ajuste competitivo, el sector naval asturiano comienza a salir a flote

Foto: El ministro Soria, con representantes autonómicos para abordar la devolución de las ayudas del sector. (Efe)
El ministro Soria, con representantes autonómicos para abordar la devolución de las ayudas del sector. (Efe)

Después de la dramática reconversión industrial de los años ochenta del pasado siglo y del duro ajuste competitivo con los astilleros asiáticos, el sector naval asturiano comienza a salir a flote con una significativa cartera de pedidos, aunque, eso sí, las plantillas se han reducido considerablemente. No obstante, los propietarios de Astilleros Armón -la principal empresa en estos momentos de construcción de buques en la comunidad autónoma (con factorías también en Burela (Lugo) y Vigo)- se muestra optimistas sobre la posibilidad de contratar más personal si la situación del mercado continúa como hasta ahora. Esta empresa tiene carga de trabajo hasta 2016 y cuenta entre sus construcciones en cartera con nueve atuneros para distintos clientes y catorce remolcadores para Panamá.

Hace una treintena de años, la bahía gijonesa disponía de cuatro astilleros, uno de ellos público, que surtían con regularidad de buques de distinto tamaño a importantes compañías de todo el mundo. Pero eso era antes de la competencia de los países asiáticos y de la reconversión del sector naval ordenada tras el ingreso en la Unión Europea, que en España alcanzó tintes dramáticos para el empleo, solamente mitigado por el dinero remitido por Bruselas para el pago de las indemnizaciones y las pensiones.

Las empresas comenzaron a cerrar, algunas de ellas después de haberse fusionado para encarar la crisis, y el tamaño de los astilleros menguó considerablemente, hasta el punto de que la carga de trabajo se redujo a pesqueros de tamaño medio y, eventualmente, algún que otro mercante, fruto de los acuerdos políticos de viajes institucionales o de la dura pugna de los representantes de las empresas navales con competidores con un coste salarial mucho más bajo.

Poco a poco, sólo permanecieron en Asturias, los astilleros Gondán, radicados en el Occidente de la región, y Armón, que se hizo con la empresa pública Juliana Constructora y comenzó, poco a poco, a diversificar su trabajo y a pelear en el mercado por unos pedidos distintos a los que se venían realizando.

Gondán mantiene ahora el trabajo con los altibajos propios del sector, pero empuña el timón con firmeza consiguiendo importantes pedidos. El último acuerdo alcanzado es la construcción de un buque especializado en misiones científicas en el Ártico. Se trata de un buque UT 776 WP de apoyo a plataformas, que será entregado al armador, la empresa de origen noruego SMS, en 2016 y equipado, según quienes lo conocen, con los más modernos dispositivos para navegar, incluso en las condiciones más adversas.

En julio de este mismo año, Gondán fletará otro buque para este mismo armador y la vinculación comercial entre los noruegos y el astillero asturiano continuará con un tercer barco, sin descartarse que la relación se mantenga en los próximos años con una frecuencia constante.

Antonio Suárez, mexicano de raices asturianas

El presidente de Asturias, Javier Fernández y Antonio Suárez. (Efe)
El presidente de Asturias, Javier Fernández y Antonio Suárez. (Efe)
Por su parte, Astilleros Armón, que en la actualidad genera 400 empleos directos, tiene trabajo asegurado hasta 2015 y negocia, en la actualidad un nuevo contrato de atuneros para México. Es con este país con el que mejores relaciones comerciales tiene. No es extraño, puesto que uno de los compradores es Antonio Suárez, un empresario que tiene raíces asturianas, que viaja a esta comunidad con frecuencia y que ha manifestado su interés en vincularse con la tierra de sus antepasados desde el punto de vista empresarial.

Precisamente con Antonio Suárez tiene un contrato Armón para la construcción de tres atuneros, de los nueve que tiene en cartera. Los otros seis están repartidos entre una empresa mexicana, otra estadounidense y el grupo Albacora.

A esta cartera de pedidos hay que sumar el grupo de catorce remolcadores firmado con la Autoridad del Canal de Panamá, el primero de los cuales ya salió para Centroamérica el pasado año, por un importe de once millones de dólares cada uno.

El único nubarrón que se presenta en el mercado del sector naval es el derivado de las ayudas de la Unión Europea hasta el año 2010 a la construcción de barcos,el llamado tax lease, que originó recientemente una enorme polémica con el comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, sobre la obligatoriedad de devolver ciertas subvenciones que calificó de irregulares. Parece ser que el recurso, a estas alturas, todavía no está sustanciado y, por otra parte, hay incertidumbre sobre el tipo de fiscalidad que se concrete, ya que del mismo dependerá el interés de los inversores.

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