FG hace un llamamiento contra la corrupción

Los jefes del Ibex entierran la crisis, pero alertan de la "autocomplacencia"

La economía ha dejado atrás la recesión, tiene aún que estabilizar algunos de sus indicadores macroeconómicos, pero queda mucho por hacer.

La economía española ha dejado atrás la recesión, pero tiene todavía que estabilizar algunos de sus indicadores macroeconómicos y aún quedan muchas cosas por hacer. Muchas. Tantas que todavía debe enfrentarse a la restricción del crédito, a elevados costes de la energía (el doble que en EEUU) y, sobre todo, a elevadísimos niveles de desempleo y a un crecimiento desconocido de la desigualdad. De ahí que, según el FMI, la Comisión Europea, la OCDE y algunos de los grandes empresarios del Ibex (Alierta, Francisco GonzálezPablo Isla o Sánchez Galán) haya que huir de la “autocomplacencia”.

La situación es todavía más delicada si se tiene en cuenta, como asegura el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, que algunos de los instrumentos tradicionales de la política económica se han agotado: los tipos de interés son ya cercanos a cero, el déficit presupuestario es muy alto (entre el 6,5% y el 7% en el caso español) y la deuda pública en los países avanzados ha crecido 30 puntos desde la crisis (el doble en España). Y, por si fuera poco, como dijo el presidente del BBVA, hay un problema de corrupción. De ausencia de “buenas prácticas”, matizó posteriormente.

“La corrupción es un elemento de freno al progreso, pero una cultura basada en la integridad añade valor”, aseguró FG en un encuentro inédito que, como aseguró Alierta, “hace un año [en medio de la contracción económica] no podía haberse celebrado”. Y es que el Global Forum Spain se ha convertido en la ceremonia fúnebre de la recesión, pero nadie está en condiciones de asegurar el crecimiento a medio y largo plazo de forma “sostenida y sostenible” si previamente no se ponen en marcha políticas reformistas. Y en este sentido, una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral vuelve a estar en la agenda.

Por el momento, se encuentra en la libreta de los organismos multilaterales, pero todavía no en la del Gobierno, al menos de forma oficial. La ministra Báñez ha dicho por activa y por pasiva que no habrá una nueva vuelta de tuerca salvo modificaciones puntuales. Pero para Rosa García, presidenta de Siemens, hay que poner el acento en la formación profesional. Faltan ingenieros y sobra ladrillo, vino a decir la ejecutiva española.

Solvencia financiera

Ayer, sin embargo, la reforma laboral la reclamó la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Pero ni una palabra en este sentido del ministro de Economía, Luis de Guindos, para quien lo primordial es consolidar la recuperación y evitar lo que sucedió en 2011, cuando la economía volvió a caer en una recesión porque no se habían resuelto algunos problemas de fondo: en particular, el mercado de trabajo, la corrección de los desequilibrios presupuestarios o los problemas de solvencia del sistema financiero por falta de capital.

El presidente de Iberdrola, Sánchez Galán (d), y el presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Sánchez Galán (d), y el presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)
Ahora, todo ha cambiado, dicen los ponentes del encuentro. Pero eso no significa que las cosas estén bien. Sobre todo en cuestiones como la energía y el sistema educativo, donde la economía española, como la europea, tiene serias dificultades para competir en un mundo globalizado, como ha admitido el comisario Almunia. El caso más evidente es el de la energía, cuya factura, como señaló el presidente de Iberdrola, “se ha convertido en un cajón  de sastre” debido a que todos los Gobiernos han incluido partidas que no corresponden realmente con el coste de la energía y que “nada tienen que ver” con la generación o la distribución.

Un problema de enorme envergadura que Sánchez Galán descartó que fuera exclusivamente español. “El problema de la energía es europeo, no nacional”, dijo en su intervención, que estaba cargada de morbo después de lo que manifestó en Londres hace menos de dos semanas, cuando cargó contra la imagen exterior de España por la inseguridad jurídica. La solución que plantea Galán es pasar de subvencionar la producción eléctrica (como en el caso de las renovables) a un sistema de créditos fiscales que incentive la inversión.

Pagar impuestos

No habló el presidente de la eléctrica del ‘efecto sede’ en el caso de las grandes compañías del Ibex, como sí lo hizo en Londres, pero sí lo hizo el máximo gestor de Inditex, Pablo Isla, para quien la localización en España de las sedes de las multinacionales es capital. No sólo “porque los impuestos se pagan en España”, sino también por el efecto que tiene sobre miles de pequeños proveedores (en el caso de Inditex) que viven de las exportaciones de las grandes marcas.

No es, por lo tanto, un problema sólo de salarios, como dijo el secretario general de la OCDE, sino de productividad. Y este concepto tiene que ver con factores como la calidad de la educación, la competencia en los mercados, la regulación, las infraestructuras, el mercado laboral, la presión fiscal o la inversión en I+D (Investigación y Desarrollo). "Más competencia y no menos", dijo el comisario Almunia, que de esta manera negaba una vieja reivindicación de algunas grandes empresas: frenar las políticas de competencia, precisamente, para poder enfrentarse a los gigantes asiáticos o estadounidenses en igualdad de condiciones.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. (EFE)
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. (EFE)
Y aquí la voz cantante la lleva el presidente de Telefónica, en plena batalla contra el uso que hacen las grandes compañías norteamericanas de los algoritmos, las instrucciones que se dan para resolver un determinado problema matemático, un problema que puede parecer marginal, pero que para Alierta es capital.

En su opinión, Europa tiene "regulación obsoleta" en lo que se refiere a telecomunicaciones que no se adapta al nuevo "mundo IP". No existe ninguna institución europea que se preocupe por los algoritmos, aseguró.

Para Alierta, las actuales reglas a las que se somete a los operadores en Europa generan desigualdades respecto de nuevos actores de internet, como son los denominados OTT (over the top), entre otros Facebook, Google o Yahoo. Para ilustrar esta desigualdad, reveló que mientras los operadores tradicionales invirtieron 60.000 millones en 2013, destinaron 6.000 millones a espectro, pagaron muchos impuestos y emplearon a 1,5 millones de personas, los OTT invirtieron 30 millones de euros, emplearon a unos 30.000 trabajadores y no pagaron impuestos ni invirtieron en espectro.

Su ataque más preciso, sin embargo, lo hizo contra los dos principales sistemas operativos –Android (Google) y Apple– que dominan el mercado y son "cerrados".

El comisario Almunia va en esta línea. En su opinión, lo que no tiene sentido es que los reguladores en el sector de las telecomunicaciones, con gran capacidad de crear valor añadido, sigan siendo nacionales. "Hay que ir hacia fusiones transfronterizas", aseguró el comisario de la Competencia.

¿Quién dice que no quiere un mercado de las telecomunicaciones o energético único?, se preguntó Almunia en voz alta. De esta manera criticaba las barreras, las trabas, para crear un mercado en el conjunto de la Unión Europea que sirva para ganar competitividad. “Hay políticos que prefieren no dar la cara”, afirmó el comisario europeo. No citó nombres, pero reivindico la memoria de quienes redactaron el Acta Única Europea (Delors, Kohl…) e  “incluso” Margaret Thatcher.

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