la ue da por finalizada la asistencia financiera

Cinco problemas de España que se han arreglado con el rescate... y cinco que no

El jueves pasado el Gobierno lanzó las campanas al vuelo porque el Eurogrupo decidió oficialmente el fin de la asistencia financiera a España (vulgo rescate)

Foto: Olli Rehn y Luis de Guindos este jueves en Bruselas (EFE)
Olli Rehn y Luis de Guindos este jueves en Bruselas (EFE)

El jueves pasado el Gobierno lanzó las campanas al vuelo porque el Eurogrupo decidió oficialmente el fin de la asistencia financiera a España (vulgo rescate). Aunque este fin no da paso a la libertad total sino a una especie de 'libertad vigilada' con visitas de la troika dos veces al año hasta 2025, lo cierto es que lo peor ha pasado. Para conseguirlo, nuestro país ha tenido que cumplir un estricto programa de medidas contenidas en el famoso MoU (Memorándum de Entendimiento) que ha conseguido solucionar algunos de los grande males que nos llevaron al borde del abismo en verano de 2012. Pero hay otros problemas muy importantes que siguen sin resolverse y cuyo futuro es muy incierto pese a todo el tiempo transcurrido. Éstos son los principales:

Lo que ha solucionado el rescate

  1. La banca se ha recapitalizado: era el principal objetivo del rescate y, sin duda, se ha cumplido. Con un coste brutal, 41.333 millones, que se han repartido así: 17.959 para BFA-Bankia, 9.084 para Catalunya Banc, 5.425 para NCG Banco, 4.500 para Banco de Valencia (adjudicado a La Caixa), 730 para BMN, 604 para Ceiss (en proceso de fusión con Unicaja), 407 para Caja3 (absorbida por Ibercaja), 245 para Banco Gallego (adjudicado al Sabadell) y 124 para Liberbank; esto suma 39.078, el resto se ha usado para financiar la participación del FROB en el banco malo. Con esas ayudas, todas estas entidades son ahora sobradamente solventes y aprobarán sin problemas los test de estrés del próximo año. Pero incluso este rescate ha permitido que las entidades no rescatadas hayan reforzado sus solvencia mediante ampliaciones de capital en mercado, tanto algunas que habían suspendido los test de Oliver Wyman del año pasado (Popular) como otras que habían aprobado pero iban justas (Sabadell).
  2. Las entidades españolas tienen acceso al mercado: el saneamiento del sector y la mejora de la prima de riesgo han reabierto los mercados para los bancos españoles, que antes sólo podían acceder a costes prohibitivos y dependían absolutamente de la barra libre del BCE para tener liquidez. Ahora esa apelación a la ventanilla de Fráncfort se ha reducido en 130.000 millones, aunque sigue siendo muy elevada, de 237.390 millones. Y el coste de financiación de nuestros bancos se ha reducido notablemente, lo que incrementa su rentabilidad en un momento de gran presión sobre los márgenes.
  3. Se ha creado Sareb y funciona: una de las exigencias del MoU era la creación del banco malo al que tanto se había resistido Mariano Rajoy, para traspasar los activos tóxicos de las entidades rescatadas. Ha costado sangre, sudor y lágrimas, con episodios como las urgencias del Gobierno para que el 51% de su capital fuera privado y que así no computara para el déficit y la deuda públicos, y el rechazo del BBVA a entrar en una aventura que considera ruinosa mientras el resto de las grandes entidades acudía al rescate del Ejecutivo. O la polémica por su gobierno corporativo con el nombramiento como presidenta de Belén Romana, una política que llegó al banco malo como premio de consolación tras no poder entrar en el BCE. O la política inicial de poner unos precios de venta muy superiores a los de traspaso desde los bancos, que fue corregida posteriormente para impulsar las ventas y empieza a acercar la oferta inmobiliaria a la demanda. Ahora, éstas parecen estar cogiendo velocidad y se han cerrado las primeras operaciones institucionales, aunque con grandes ayudas al comprador.
  4. Se ha dado una solución a las preferentes: la exigencia más polémica del MoU era la de que los titulares de híbridos debían compartir la carga de la reestructuración para rebajar la factura para el contribuyente. Inicialmente Bruselas pretendía que lo perdieran todo, pero el Gobierno consiguió que la quita no llegara al 100%. Aun así, el escándalo social que provocaron estas quitas y los canjes obligatorios por acciones obligó a buscar un mecanismo para resarcir a los clientes minoristas a los que se engañó o se vendió estos títulos de forma irregular: los arbitrajes. Un sistema que está funcionando bastante bien y con el que están recuperando su dinero los afectados más débiles, aunque no exento de cierta polémica por el uso de consultoras con conflictos de interés. Se ha aplicado en NCG, Catalunya Banc y Bankia, y ahora se va a abrir también para Ceiss.
  5. Se ha mejorado la supervisión: el Banco de España ha tenido que hacer un auténtico examen de conciencia y reconocer las prácticas impresentables de la época de la burbuja, y presentar unos nuevos procedimientos. No obstante, el BCE ha preferido asegurarse y asumir bajo su control directo a todo el sistema financiero español salvo las cooperativas y las dos mini-cajas que quedan, por lo que lo relevante ahora serán los criterios del supervisor único. Sea como fuere, lo importante es que se han tomado medidas para evitar que la catástrofe se vuelva a repetir.

Y lo que sigue pendiente

  1. El crédito sigue sin fluir: el gran fracaso del rescate, puesto que el Gobierno siempre lo justificó como necesario para que las entidades estuvieran en condiciones de volver a dar crédito a empresas y familias para impulsar la recuperación. La banca se ha recapitalizado pero el crédito sigue cayendo. ¿Por qué? Como explicaba recientemente José Ignacio Goirigolzarri en El Confidencial, venimos de una crisis de sobreendeudamiento y ese exceso todavía no se ha reducido pese a los esfuerzos de las empresas, sino que nos encontramos en los niveles de 2007. Por ello, el desapalancamiento tiene que continuar y es razonable que el crédito siga bajando, porque el nuevo es inferior al que va venciendo de la época de la burbuja. Desde las asociaciones empresariales, en cambio, se afirma que es la banca la que tiene que desapalancarse y que la altítima morosidad (ya en el 12%) hace que no quiera asumir ningún riesgo. En todo caso, las previsiones más optimistas sitúan el inicio de la recuperación del crédito en la segunda mitad de 2014.
  2. El coste para el contribuyente va a ser enorme: es verdad que las preferentes y subordinada han ayudado a reducir la factura y que el coste de pedirle dinero al Mede (Mecanismo Europeo de Estabilidad) es mucho más bajo que el de emitir deuda en mercado. Pero los 41.300 millones hay que devolverlos y el rescate a la banca, aunque no cuenta para el procedimiento de déficit excesivo, supuso 3 puntos de PIB en 2012. Y las expectativas son que se va a recuperar muy poco de lo inyectado. Ya se ha perdido todo el rescate (y más) en Banco de Valencia y Banco Gallego, y está por ver lo que se pierde en las subastas de NCG y Catalunya Banc, y qué parte de lo recibido se puede recuperar en las futuras ventas de paquetes de Bankia. El FROB da de momento 36.000 millones por perdidos debido a la caída de valor de las entidades rescatadas, aunque no todo eso corresponde el rescate: anteriormente, el erario público ya había inyectado otros 14.400 millones a través del FROB 1 y el FROB 2. Y ese dinero también se ha tomado prestado por los mercados y tenemos que devolverlo.
  3. Todavía no se ha cerrado la reestructuración: quedan por venderse NCG y Catalunya Banc, el FROB tendrá que salirse de Bankia y BMN en algún momento, y va a inyectar todavía más dinero para que se cierre la eterna fusión de Unicaja y Ceiss. Hay que recordar que la subasta de la entidad catalana se ha suspendido dos veces, y ahora se ha aplazado de nuevo hasta una fecha indeterminada de 2014... salvo que se venda en un pack con la gallega, algo que han propuesto los bancos interesados en esta última (Caixa, BBVA y Santander) para hacer frente al favoritismo de la oferta del fondo Guggenheim, apoyada por la Xunta de Galicia y por la dirección actual de la entidad. Esta batalla está retrasando enormemente la venta de NCG y la solución es muy incierta a día de hoy.
  4. La reforma de las cajas sigue empantanada: el único punto del MoU que no ha cumplido España es la reforma de estas entidades para acabar con el control político que las ha llevado al desastre. Esta reforma se va a plasmar en la nueva Ley de Cajas, pero su redacción ha chocado con la troika en dos puntos: la necesidad de que vendan la mayoría del banco filial a través del que ejercen su negocio si no quieren dotar un fondo de reserva (las cajas pretendían no tener que vender ni que dotarese fondo, sino que fuera parte del capital del banco) y la prohibición de que los presidentes y consejeros de las nuevas fundaciones estén también en el banco. En el primer punto, la troika se ha impuesto, aunque ha concedido a las cajas cinco años para vender el banco; en cuanto al segundo, el sector encabezado por La Caixa se opone radicalmente, y el PP pretende sortearlo aprobando una enmienda en el Senado tras el fin del rescate, pero el propio comisario Olli Rhen advirtió explícitamente al Gobierno sobre este asunto el jueves al anunciar el fin del rescate.
  5. El buen gobierno, asignatura pendiente: la Ley de Cajas ejemplifica que lo que más cuesta imponer a nuestro país son las buenas prácticas internacionales y los mejores estándares de gobierno corporativo. Algo que ha quedado demostrado definitivamente con el 'caso Roldán', el intento de la AEB de nombrar como presidente a un exdirector general del Banco de España, a lo que se ha opuesto Luis de Guindos con gran revuelo mediático. Ante esta situación, Bruselas ha decidido tomar cartas en el asunto e instar al Gobierno a que prohíba las 'puertas giratorias' entre el sector público y el privado. Pero las viejas estructuras de poder en España son demasiado poderosas, hoy por hoy, y parece difícil que asistamos a cambios radicales a corto plazo.
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