¿Cuándo llegará la recuperación económica? Lo que dice la historia
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españa siempre ha salido con devaluaciones

¿Cuándo llegará la recuperación económica? Lo que dice la historia

‘La historia no se repite, pero rima’, decía Mark Twain Y lo cierto es que esa descripción encaja con la pauta de crecimiento de la economía en los últimos 40 años

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A Mark Twain se le achaca una frase admirable: ‘La historia no se repite, pero rima’ Y lo cierto es que esa descripción encaja con la pauta de crecimiento de la economía española en los últimos cuarenta años. Históricamente, la actividad se ha recuperado de una forma rápida después de una fase recesiva. Incluso, en algunos, momentos, de forma prodigiosa. La historia económica, que diría Twain, nunca se ha repetido de forma mimética, pero siempre ha tenido un comportamiento muy similar. Al menos en España.

Es lo que ocurrió tras la crisis de 1992-93, cuando en apenas dos trimestres la economía pasó de una severa recesión (-1,1% en el primer trimestre de 1993) a una sostenida recuperación (+0,9% en el tercero), y en 1979, tras el segundo choque petrolífero. En esta ocasión, el PIB pasó de un -0,5% en el primer trimestre de 1979 al +0,5% apenas tres trimestres después. Incluso, tras la primera gran crisis del petróleo la recuperación fue rápida pese a que por medio había una formidable crisis política vinculada al crepúsculo de la Dictadura. Durante el primer trimestre de 1975, el PIB, según las series históricas que elabora Estadística, retrocedió un -0,2% en tasa intertrimestral (un poco más que ahora), pero al acabar el año, ya con nuevo jefe de Estado, el PIB ya crecía un +0,6%.

No ha habido más recesiones, salvo la actual y en dos fases, mucho más profundas que las anteriores. Nunca antes -desde el Plan de Estabilización de 1959- la economía española había encadenado nueve trimestres en recesión. De hecho, el Producto Interior Bruto (PIB) de España todavía es más bajo del que había en 2007 (unos 24.000 millones de euros menos en términos nominales y mucho más en términos reales), lo que da idea de la intensidad de la crisis. Lo nunca visto para una economía acostumbrada a redimirse de forma rápida y a olvidar de forma vertiginosa las causas de la crisis.

Las devaluaciones

Ni que decir tiene que detrás de estas recuperaciones se encontraban las fuertes devaluaciones de la peseta, el recurso favorito de los ministros de Economía de turno para ganar competitividad. Un margen de maniobra del que España ya no dispone con el euro, y de ahí las sombras que se dibujan sobre la posibilidad de una recuperación rápida. La vía de la deflación de salarios y de costes es, desde luego, más lenta, y en todo caso drena la renta disponible de las familias, lo que lastra la demanda interna.

Por el momento, nadie se atreve a vislumbrar lo que pasará en un futuro inmediato. Pero lo que parece claro es que la recuperación, en ningún caso, será intensa (el consenso de Funcas estima que la economía no crecerá un 0,4% en tasa trimestral hasta los últimos tres meses de 2014). Y, desde luego, sólida para vaciar el enorme embalse de desempleo que ha creado la recesión.

El servicio de estudios de la Caixa, por ejemplo, recordaba en uno de sus últimos informesun aspecto clave desde el punto de vista de la vuelta a la normalidad: el potencial de crecimiento de la economía española. Y su conclusión, con datos basados en el Fondo Monetario, es que la capacidad de crecimiento de la economía española no se ha agotado, “pero todo apunta a que es sustancialmente inferior a la que se pensaba hace unos años”. En concreto, recordaba la Caixa, según distintas estimaciones el potencial de crecimiento se sitúa entre el 1,2% y el 2%. Por supuesto, niveles inferiores al crecimiento registrado entre 2000 y 2007, del 3,6%, que es cuando se gestaron los grandes desequilibrios que padece hoy en día la economía española.

Potencial de crecimiento

El FMI, por ejemplo, publica desde 2008 y de forma regular una previsión de crecimiento a seis años vista, un lapso de tiempo suficientemente amplio como para considerarlo una estimación de la capacidad de crecimiento a largo plazo. Y su conclusión es que ese año se estimaba un potencial del 3,8%. Con el paso de los años, recuerda la Caixa, esta previsión “se ha ido recortando hasta el 1,6% actual, menos de la mitad de la previsión inicial”.

El propio Gobierno no es mucho más optimista. Según sus estimaciones, el potencial de crecimiento a largo plazo se sitúa entre el 1,2% y el 1,5%. ¿La causa? La tasa de participación laboral, que fue muy importante durante los años previos a la actual recesión, está llegando ya a su límite. Además, los flujos migratorios que se produjeron, y que permitieron que la población aumentara en 5,1 millones de personas entre 2001 y 2010, “difícilmente se repetirán”. Algunos estudios, como este publicado por el Banco de España (realizado por los economistas Hernández de Cos, Izquierdo y Urtasun) sitúan la tasa de paro estructural de España en el entorno del 15% en 2012.

¿Quiere decir esto que España está condenada a un bajo crecimiento durante muchos años (en todo caso insuficiente para crear empleo de forma masiva)? No. Según Rafael Domenech, economista jefe del servicio de estudios del BBVA, la intensidad de la recuperación vendrá determinada por el ritmo de las reformas económicas y la marcha de las economías europeas, cuya influencia sobre el sector exterior español es extraordinaria. En su opinión, “la recuperación económica no está asegurada, es muy sensible a las tensiones financieras e intensidad de las reformas y persisten numerosos riesgos”.

Y es que, como recuerdan sus colegas de la Caixa, en los últimos años antes de que estallara la crisis, la actividad económica fue impulsada por cuatro sectores que “difícilmente podrán volver a capitanear el avance”. La tasa de crecimiento promedio del sector de la construcción, en primer lugar, se sitúo entre 2001 y 2007 en el 5%. Y de la misma forma, también los servicios inmobiliarios experimentaron una tasa de crecimiento “notable”, del 2,7%. Entre los dos sectores aportaron, en promedio, 0,8 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento anual de la economía. Y ni que decir tiene que ni construcción no sectores inmobiliarios están hoy por hoy en condiciones de tirar del carro.

También hay dudas de que el sector financiero (embarcado en una fuerte reestructuración) pueda volver a crecer al ritmo que lo hizo en el pasado. Su tasa de crecimiento promedio fue del 9,7% entre 2001 y 2007, aportando nada menos que 0,6 puntos porcentuales al aumento del PIB en promedio. Y, finalmente, el sector público, con un nivel de deuda que en 2013 se acercará al 100% del PIB, “tampoco podrá ejercer de motor”. Difícilmente se repetirán estos registros en el futuro, sostiene la Caixa.

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