ESPAÑA SE ENFRENTA A 18 MESES SIN CRECIMIENTO

Peligro 'L' a la vista: la economía entra en zona de estancamiento

Se dice que España no es Grecia, no es Portugal, no es Italia…, pero al final la economía española a quien más comienza a parecerse es

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Peligro 'L' a la vista: la economía entra en zona de estancamiento

Se dice que España no es Grecia, no es Portugal, no es Italia…, pero al final la economía española a quien más comienza a parecerse es a Japón. Y es que la sombra de un largo estancamiento -la célebre década perdida nipona- comienza a perfilarse en el horizonte.

España dejará atrás la recesión en el tercer trimestre de este año (con un crecimiento próximo a cero ya entre abril y junio), pero la recuperación (según la define la OCDE, el periodo de dos años posterior al momento en que el PIB alcanzó su nivel más bajo) está todavía lejos. Muy lejos. Según el Fondo Monetario, no antes de 2015. Es decir, siete años de crisis económica y casi cuatro millones de empleos destruidos. Sus últimas previsiones sugieren, de hecho, que en tasas trimestrales, como sostiene el director del servicio de estudios de Bankia, José Ramón Díaz, “una situación de estancamiento económico a lo largo de los próximos 18 meses”.

Es decir, una enorme L (primero caída abrupta del PIB y luego un perfil plano durante muchos trimestres antes de que llegue la recuperación) se proyecta ahora con fuerza sobre la economía española, cuyas palancas de impulso están seriamente dañadas: el consumo privado no despega (por el deterioro de la renta disponible de las familias), el consumo público está bajo mínimos (por los ajustes para contener el déficit fiscal) y las inversiones no están en condiciones de tomar el relevo. 

Básicamente, por dos razones: sin consumo privado las empresas no invierten y, además, la utilización de la capacidad productiva muestra que más de una cuarta parte del aparato productivo del país está ocioso, lo que quiere decir que las empresas pueden vender lo mismo sin necesidad de renovar su inversión en capital fijo. Y todo ello en medio de un intenso proceso de desapalancamiento inédito en la economía española, que obliga a empresas y familias a devolver las deudas, lo que limita su capacidad de compra. Con una tasa de ahorro que está cerca de sus mínimos históricos, y que difícilmente puede financiar la recuperación.

El sector exterior, por su parte, como sostiene un veterano economista, ha dado ya casi todo lo que podía dar de sí en términos de crecimiento, según admite el propio Gobierno en su último escenario macroeconómico: su contribución al crecimiento del PIB en 2014 será de 1,2 puntos, apenas la mitad que este año. Y como ha recordado admite que el déficit público representará el 5,5% del PIB el año próximo. Como sostienen los economistas del Fondo Monetario, ya no son sólo los países avanzados los que lastran la actividad (sobre todo los de la zona del euro), sino también los países emergentes. Y eso penaliza las exportaciones, en los últimos años el componente más dinámico del PIB.

Malos tiempos para los hogares

La situación del consumo privado -que representa el 58,2% del PIB- es, como sostiene otro economista, lo más preocupante, toda vez que continúa lastrado por el contexto laboral: altas tasas de desempleo o salarios menguantes, sin que factores como la evolución de la Bolsa o del mercado de alquileres (fuente de renta de muchos hogares) ayuden a recomponer la situación patrimonial de los hogares. Como tampoco lo hace el crédito. Los datos más recientes del Banco de España muestran que el crédito al sector privado deflactado (teniendo en cuenta la evolución de los precios) cae ya a un ritmo anual del 10,6%, de largo la peor evolución de la serie histórica.

El último informe de coyuntura del Instituto de Estudios Económicos incide en esta idea. Para el IEE, dependiente de la patronal CEOE, “todavía no cabe esperar una recuperación inmediata” del consumo. Y argumenta, en concreto, que  los fundamentos sobre los que se sustenta “siguen siendo muy débiles”. El empleo va a seguir descendiendo, la renta de los hogares sigue cayendo y la tasa de ahorro de las familias está en mínimos históricos. Su conclusión, en todo caso, es que la estabilización será más clara a medida que avancen este año y el próximo. El consumo caerá este año un 3% y para 2014 se espera un ligerísimo retroceso del -0,1%.

Tampoco desde el lado de la inversión en construcción se observan señales alentadoras. “No se observa ningún síntoma de estabilización”, asegura el IEE. Sobre la inversión no residencial va a seguir repercutiendo negativamente el ajuste fiscal -a través del recorte del gasto en infraestructuras-, aunque cabe esperar que con “una intensidad decreciente a medida que avance el año”, ya que la caída acumulada ha sido tan fuerte que no es probable que se mantenga en los mismos términos. Igualmente, la construcción de viviendas continuará a la baja hasta que el mercado inmobiliario se estabilice, circunstancia que se encuentra todavía “lejos de producirse a la vista de las intensas caídas que se siguen produciendo en las ventas y en los precios de las mismas, y la todavía escasa disponibilidad de crédito”.

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