SE DESPLOMAN LAS BASES IMPONIBLES POR HACIENDA

La crisis y la subida de impuestos se comen el 20% del PIB a efectos fiscales

Los datos los publicó ayer la Agencia Tributaria. Y ponen de relieve los problemas de Hacienda para recaudar. Básicamente por dos motivos: el descenso de la

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La crisis y la subida de impuestos se comen el 20% del PIB a efectos fiscales

Los datos los publicó ayer la Agencia Tributaria. Y ponen de relieve los problemas de Hacienda para recaudar. Básicamente por dos motivos: el descenso de la actividad económica derivado de la recesión y la propia subida de impuestos, que deprime todavía más la actividad.

La acción combinada de ambos factores explica que las bases imponibles del conjunto del sistema fiscal -lo que grava realmente Hacienda- hayan caído en el primer trimestre del año nada menos que un 5,7%, la tasa más elevada desde que se tienen series históricas. Es decir, muy por encima de lo que está descendiendo la economía tanto en términos nominales (con inflación) como reales, un 2% en términos anuales. Y lo que es todavía peor: nada indica que vaya a cambiarse la tendencia.

El retroceso, como admite la propia Agencia Tributaria, sería todavía más acusado de lo que indican las cifras si no fuera porque el último trimestre de 2012 estuvo muy condicionado por la supresión de la paga extra a los empleados públicos, que produjo un shock transitorio negativo sobre las rentas brutas de los hogares en dicho periodo.  

Para hacerse una idea de la evolución de las bases imponibles -el indicador determinante de la capacidad recaudatoria del Estado- hay que tener en cuenta que en 2010 el descenso fue del 2,5%; del 2,7%, en 2011, y del 3%,  en 2012, casi la mitad que en el primer trimestre de este año, lo que pone de relieve la intensidad de la crisis. Lejos quedan los tiempos en que las bases imponibles totales (incluyendo todos los impuestos) crecían en tasas de dos dígitos (en 1998 y 2006), y siempre por encima del 5,7% en los últimos 17 años.

La causa de este desplome tiene que ver con la destrucción de empleo y, en menor medida, con la moderación salarial, que explica que las bases imponibles que se aplican a las rentas (principalmente del trabajo) estén cayendo a un ritmo del 3%; pero es que en el caso de las que gravan el gasto, el descenso es del 9%. El motivo de este desplome, lógicamente, tiene que ver con la subida del IVA, que ha hundido el consumo. Y si se deprime el consumo se produce, de forma irremediable, un descenso de las bases imponibles, que es lo que está sucediendo.

Un par de datos ilustran esta evolución. En 2007, al comienzo de la crisis, el gasto sujeto a IVA ascendió a 482.072 millones, pero en 2012 estas bases imponibles se habían desplomado hasta los 388.263 millones. Es decir, Hacienda ha tenido casi cien mil millones de euros menos para gravar en un contexto de fuerte aumento de los tipos impositivos. El tipo normal ha pasado del 16% al 21% en apenas tres años. Incluyendo todos los impuestos (IRPF; sociedades, IVA y especiales) el retroceso de las bases imponibles es algo superior a los 200.000 millones de euros. El 20% del PIB se ha esfumado a efectos fiscales. Ha pasado, en concreto, de 1,3 billones de euros a 1,09.

¿Qué quiere decir esto? Pues ni más ni menos que las bases imponibles -en vez de ensancharse- se estrechan. De hecho, han caído cuatro veces más que el PIB, un 20% frente al 5% desde 2009, primer año de recesión. 

Cambios normativos

Hacienda asegura, precisamente, que gracias a la subida de impuestos (tanto del IRPF como del IVA) la recaudación no ha caído más pese al hundimiento de las bases imponibles. Y habla de que gracias a los “cambios normativos”, la diferencia entre el descenso de las bases y la evolución de los ingresos homogéneos ha supuesto unos ingresos adicionales de 6.491 millones. Ahora bien, este cálculo no tiene en cuenta el efecto procíclico sobre la actividad -en este caso en sentido negativo- que ha tenido el incremento de los tipos impositivos.  

Un incremento que, en todo caso, ha sido muy intenso. El tipo medio de gravamen respecto de hace un año ha subido un 10,5%. Pero mientras que en el caso de las rentas (salariales y no salariales) el incremento ha sido del 5,8%, en el caso del gasto el aumento ha sido de nada menos que el 16,8% de mayor presión fiscal.

Según la Agencia Tributaria, hasta abril los ingresos por IRPF se redujeron un 5,2% respecto del mismo periodo de 2012. Aunque si se corrige el distinto ritmo de realización de las devoluciones, la caída de los ingresos se sitúa en el 2,8%, mayor que la del cuarto trimestre de 2012.

No obstante, aclara Hacienda, hay que tener en cuenta dos elementos: primero, que el impacto negativo de la supresión de la paga extra en el sector público se registró mayoritariamente en la recaudación de enero y, segundo, que ya no se cuenta con el impulso alcista del gravamen complementario que entró en vigor a comienzos del año pasado. Es decir, que el efecto de la subida del impuesto sobre la renta respecto de la recaudación se ha diluido. Las retenciones del trabajo, de hecho, están cayendo a un ritmo del 2,1%, frente al 1,9% del cuarto trimestre.

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