SEGÚN UN INFORME DE OCHO PÁGINAS DEL BANCO DE ESPAÑA

Blesa compró un banco en Miami "mal gestionado, de riesgo creciente y poco viable"

No sólo el juez Elpidio Silva cree que Caja Madrid pagó un precio muy superior al que valía el City National Bank of Florida (CNB), motivo

Foto: Blesa compró un banco en Miami mal gestionado, de riesgo creciente y poco viable
Blesa compró un banco en Miami "mal gestionado, de riesgo creciente y poco viable"

No sólo el juez Elpidio Silva cree que Caja Madrid pagó un precio muy superior al que valía el City National Bank of Florida (CNB), motivo por el cual ha imputado a su expresidente, Miguel Blesa. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos también advirtió de que la entidad con sede en Miami estaba mal gestionada, no tenía una adecuada gestión de riesgos y mostraba una estrategia arriesgada.

Así lo dice un informe que hizo la Office of the Controller of the Curreny (OCC), encargada de supervisar la situación financiera de los bancos federales, que empleó el Banco de España en abril de 2010 para cuestionar el precio que pagó Caja Madrid por el CNB. La autoridad española incluye en un análisis sobre el deterioro del fondo de comercio del banco de Florida el estudio del regulador americano, que lo calificó como “mal gestionado”.

Según la OCC, “la supervisión del equipo directivo no está a la altura del empeoramiento previsible de la calidad de los activos”, en clara referencia a que 60 clientes acaparaban el 62% de la cartera crediticia, mientras que los 20 primeros depositantes eran dueños del 30% del pasivo de la entidad. Entre ellos destacaba el propio presidente del City National Bank, Leonard Abess, que era dueño de 500 de los 3.100 depósitos que llegó a tener el banco, así como iglesias, sinagogas, el hospital Mount Sinai y el Condado de Dade, todos ellos amigos de Abess.

En este sentido, el supervisor americano explicaba que “el equipo gestor no tiene implantadas políticas satisfactorias que aseguren la suficiencia de los recursos propios”. Por si fuera poco, la OCC advertía de que “no está debidamente implantada una estrategia de negocio viable” y que “el equipo directivo mostraba 'lealtades divididas, falta de cohesión y conflictos'”.  Un listado de diez advertencias que incluían la necesidad de mejorar la gestión de riesgos, las reuniones del consejo de administración y el creciente riesgo estratégico.

Por todos estos aspectos, el Tesoro estadounidense exigió al City National Bank elevar su ratio de solvencia hasta el 8 (Tier 1) y 12% (Tier 2), lo que obligó a Caja Madrid a inyectarle 100 millones de dólares, tal y como adelantó El Confidencial el 9 de agosto de 2010. Esta imposición sirvió al Banco de España para determinar que el fondo de comercio -la diferencia entre el valor de compra y el real- se había deteriorado entre 540 y 572 millones de dólares, entre 420 y 445 millones de euros.

Profit warning 

Eso es lo que Caja Madrid, a punto de fusionarse con Bancaja para crear Bankia, perdía en la primavera de 2010 por su inversión en Florida. Una minusvalía que se acrecentaba porque el propio equipo, ya dirigido por Rodrigo Rato, había reconocido al Banco de España que el plan de negocio lanzado a finales de 2008 por su antecesor (Miguel Blesa) se estaba incumpliendo en sus principales magnitudes. De hecho, el margen de intereses, el margen ordinario y el beneficio bruto era de 76, 62 y 3 millones de dólares, cuando las previsiones eran de 128, 138 y 66 millones de dólares, un profit warning en toda regla.

Rato reconoció a los inspectores del Banco de España que “los objetivos originariamente planteados para 2009 no se alcanzarían hasta mediados de 2012”, por lo que “el retraso sería, por de pronto, superior a dos años”. El supervisor español calificaba como “no realista” el ritmo tan espectacular de crecimiento de la cartera crediticia planteado entre 2009 y 2014 al considerarlo propio de “entornos de ebullición económica” en lugar de un contexto de crisis como la que se vivía a principios de 2010. Ese plan sólo era viable “bajo una perspectiva de admisión de riesgos peligrosamente muy permisiva e imprudente”.

Con estas conclusiones tan contundentes, el Banco de España, dirigido en ese momento por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, rebatía un informe elaborado por Morrison Brown a petición de los gestores del City National Bank en el que aseveraba que el valor del banco era de casi 1.300 millones de dólares, por lo que Caja Madrid no tenía que hacer ninguna provisión para cubrir el deterioro y la minusvalía.

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