Guindos tiende la mano al PSOE para que entre en el consejo del futuro regulador único
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OFRECE DOS SILLONES Y LOS SOCIALISTAS QUIEREN TRES

Guindos tiende la mano al PSOE para que entre en el consejo del futuro regulador único

La política de pactos entre los dos grandes partidos del arco parlamentario, PP y PSOE, deja mucho que desear, pero no hay regla que no contenga una excepción. Este

La política de pactos entre los dos grandes partidos del arco parlamentario, PP y PSOE, deja mucho que desear,pero no hay regla que no contenga una excepción. Este es el caso de la nueva Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), cuya tramitación parlamentaria avanza ahora a pasos agigantados en el Senado. La composición del consejo de administración empieza a ser el claro objeto de deseo político y para que no haya dudas el grupo socialista ha decidido aceptar la “mano tendida” del ministro Luis de Guindos para participar en el nuevo superregulador único de toda la actividad económica en España.

El PSOE no quiso entrar al trapo en la elaboración legislativa de un proyecto que el Gobierno tuvo que sacar adelante con el apoyo exclusivo de los partidos nacionalistas y la estrecha vigilancia de la Unión Europea. El planteamiento que originalmentepresentó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría para integrar todas las comisiones de regulación sectorial no pasó el corte de las autoridades de Bruselas, hasta el punto de que la vicepresidenta de la Comisión Europea y antigua responsable de Competencia, Neelie Kross, advirtió por carta a España de que se atuviera a las consecuencias de un posible procedimiento de sanción.

La sangre política no llegó al río, entre otras razones porque para entonces el Grupo Parlamentario Popular ya había visto las orejas al lobo y estaba trabajando en la reforma del anteproyecto que finalmente supondrá, de hecho, la reestructuración de la futura CNMC en dos grandes salas o entidades de regulación. La primera será la encargada de velar por la sagrada competencia, mientras que la segunda se encargará de vigilar los llamados sectores liberalizados, como son principalmente la energía y las telecomunicaciones.

Mediante este regate en corto, el Gobierno salva la presión de la burocracia comunitaria y mantiene la pose de ese regulador único que realmente ya no lo será tanto. En la oposición socialista consideran que la solución no es la ideal porque nunca han defendido la integración de los distintos organismos de supervisión en una sola marca dispuesta a ostentar todo el poder de control sobre los grandes sectores de red. Eso sí, lo mejor es enemigo de lo bueno y, como reconoce el portavoz del PSOE en la Comisión de Economía del Congreso, Valeriano Gómez, “una vez que el proyecto es imparable no tiene lógica que nosotros permanezcamos al margen”.

Reparto del consejo: 6 PP, 2 PSOE, 1 Ciu y 1 PNV

Las palabras del antiguo ministro de Trabajo en la etapa de Zapatero no son extrapolables al resto de consensos con el PP, que siguen todavía hibernados a la espera de un acuerdo de causa mayor entre Rajoy y Rubalcaba. Sin embargo, la nueva Comisión de Mercados y Competencia es un negociado especialmente goloso donde cualquier porción de tarta ofrece interesantes propiedades nutritivas para los agraciados con un puesto en el consejo de administración.

Precisamente esta es la razón por la que todavía nadie se atreve a cantar victoria sobre el desenlace del pacto entre los dos grandes grupos políticos. El Ministerio de Economía no quiere ofrecer al PSOE más de dos consejeros y los delegados socialistas reclaman tres. La cuestión no es baladí porque el máximo órgano de gobierno de la nueva entidad tendrá 10 comisionados, incluyendo el presidente y dos de los sillones en el consejo están reservados a los representantes de CiU y PNV respectivamente.

El PP no está dispuesto a poner en juego la mayoría absoluta conquistada en las últimas elecciones generales y considera que está legitimado para gobernar con todas las consecuencias la nueva CNMC, tanto en la sala de competencia como en la de mercados. Para ello necesita disponer de seis consejeros y repartirlos adecuadamente para asegurar el control de todas y cada una de las decisiones. En definitiva, el PSOE tendrá que conformarse con el resto. Dos consejeros y ni uno más. Algo es algo y menos da una piedra.