ENTREVISTA AL CONSEJERO DELEGADO DE ENCE

Ignacio de Colmenares: "Cuando España vuelva a creer en renovables, antes que termosolares lo hará con biomasa"

Algunas cotizadas españolas se atreven a pronunciar un discurso positivo. O al menos, no exclusivamente negativo. Así lo remarcó en un encuentro mantenido en el Foro

Foto: Ignacio de colmenares, Consejero Delegado de ENCE
Ignacio de colmenares, Consejero Delegado de ENCE

Algunas cotizadas españolas se atreven a pronunciar un discurso positivo. O al menos, no exclusivamente negativo. Así lo remarcó en un encuentro mantenido en el Foro Alta Dirección, organizado por El Confidencial, el consejero delegado de Ence, Ignacio de Colmenares, para quien el proceso de transformación y reestructuración de la antigua Empresa Nacional de Celulosa le está permitiendo afrontar la situación actual de crisis económica con más garantías y al tiempo beneficiarse de la tendencia alcista en los precios de sus productos transformados.

Con menos de 200 millones de deuda, lo que le permite mantener una relación sobre ebitda de 1,4 veces, en la media de su sector, Ence fue capaz de salir al mercado a principios de año para colocar una emisión de bonos a siete años. Esta maniobra le ha permitido tener una posición de liquidez sólida y generar estabilidad en el equipo de Colmenares, que se incorporó a la compañía a finales de 2010 procedente de Isofotón, aunque el grueso de su carrera profesional tuvo que ver con la siderúrgica catalana Celsa y su filial Global Steel Wire.

Tras heredar una Ence en pleno proceso de reestructuración, asfixiada financieramente por su megaproyecto en Uruguay y por los bajos precios internacionales de la celulosa, la papelera española afronta desde hace meses tiempos mejores. Además de vender fuera el 90% de su facturación, "es una compañía que está concebida logísticamente para exportar", Colmenares sigue el manual de la prudencia financiera a rajatabla y ante la posibilidad de cualquier alegría para sus accionistas recuerda, como si fuera un salmo, que "no vamos a dar dividendo extraordinario".

En este sentido, la compañía adquirió como autocartera el 5% de su accionista Pedro López Jiménez, urgido a vender. Precisamente, una parte de esa compra se devolverá a los accionistas como pago en especie. Eso es todo. De momento, como reclama Colmenares, el mercado todavía no ha percibido el valor subyacente de Ence, a la que tendría que beneficiar el actual precio de la celulosa, "que está alto y que va a seguir mucho tiempo así. La demanda y la oferta están equilibrados, pero mercados como Brasil, el mayor fabricante mundial, es deficitario por culpa de los actuales costes".  

Desde mediados de 2010, Ence es más que una papelera. El cambio estratégico implantado entonces por su presidente y máximo accionista Juan Luis Arregui ha marcado el camino de la actual compañía, "donde un 25% de los ingresos procede del negocio de la energía", un porcentaje que deberá llegar en el medio plazo al 40%. El concepto es sencillo: aprovechar los restos forestales empleados para crear la celulosa como biomasa para generar electricidad. Un aprovechamiento absoluto de la materia prima que además optimiza el proceso industrial. 

Sin embargo, como productor energético, Ence también está sometido a la incertidumbre regulatoria. "Más que preocupar la bajada de primas, preocupa la moratoria", subraya Colmenares en referencia a la congelación impuesta por el Gobierno a la biomasa, un factor que limita su crecimiento en España. Por este motivo, el consejero delegado insiste en destacar las bondades de esta tecnología, la que más empleo genera por megawatio instalado (20 empleos/MW) y que como otras energías verdes, según defiende, genera un impacto económico positivo respecto al dinero recibido en primas.

No es viable hacer una planta nueva. La inversión mínima es de 700 millones de euros

Precisamente, los recortes en las primas han obligado a Colmenares a revisar la estructura de costes de la compañía. Ese plan de ajuste pasa por una revisión global destinado a ahorrar cerca de 10 millones de euros anuales. Dentro de ese proceso de recortes se ha sometido a revisión todo, desde contratos con terceros a costes de combustible, mantenimiento y logística, pero también los costes laborales, los que se traduce en un expediente de regulación de empleo que puede afectar a 100 personas en función del análisis global de todas las fabricas.

Por otro lado, la papelera se ha visto beneficiada recientemente por la modificación de la nueva Ley de Costas. El nuevo marco legislativo, que aún no ha salido del Congreso, le permitirá acogerse a la prórroga de la concesión de la planta de Pontevedra. Más allá de esta opción, según explica Colmenares, "no es viable hacer una planta nueva. La inversión mínima es de 700 millones de euros". Para el consejero delegado de Ence, la modificación permitirá salvar cerca de 30.000 empleos industriales que se veían afectados por la Ley de Costas, "una cantidad que este país ahora no se puede permitir".

Como colofón a su intervención, Colmenares quiso destacar la posibilidad de aprovechar la biomasa como salvación industrial de la cuencas mineras. Según el ejecutivo, las cuencas carboníferas de la Península son zonas magnificas para producir árboles de forma intensiva. "Se podría reemplazar ese combustible nocivo como el carbón por otro m´s rentable y beneficios como es la biomasa, construyéndose plantas de distribución in situ. Cada vez más, tanto las administración como sindicatos y demás agentes sociales están empezando a ver esta alternativa como una solución factible".

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