LOS BANCOS DAN POR MUERTO EL MERCADO ALTERNATIVO DE GUINDOS

Crédito a las pymes, sí... pero al 10%

Existe una enorme amplitud en los diferenciales que se cobran a las pymes, en función de la vinculación con la empresa, su antigüedad en el banco, su historial de cumplimiento, etc.

Foto: Luis de Guindos, ministro de Economía
Luis de Guindos, ministro de Economía

En la presentación de resultados trimestrales de la banca, todas las entidades han anunciado nuevas líneas de crédito a las pymes por miles de millones, con lo que parece que el crédito vuelve a fluir por el núcleo de nuestro tejido empresarial. Lo que se callan es que ese crédito tiene unos tipos de interés altísimos, con diferenciales de hasta 8 y 9 puntos por encima del Euribor, fruto de la durísima política de riesgos de los bancos y de sus problemas de liquidez. Unos intereses que la mayoría de las pymes no están en condiciones de soportar en el entorno actual. Y lo peor es que no tienen más alternativa que el banco, porque el mercado alternativo que promueve Guindos tiene pocos visos de funcionar y el BCE no ha tomado las medidas esperadas para inyectar financiación a las empresas.

Según fuentes de diversas entidades, existe una enorme amplitud en los diferenciales que se cobran a las pymes, en función de la vinculación con la empresa en cuestión, su antigüedad en el banco, su historial de cumplimiento, el deterioro de su negocio, etc. En todo caso, nunca se cobra menos de 5 puntos por encima del Euribor (en la actualidad en torno al 0,5%), mientras que en el otro extremo se pueden llegar a cobrar hasta 9 puntos por encima de esta referencia. Incluso en las líneas ICO se cobran diferenciales de 8,55 puntos a plazos superiores a 10 años.

"Es imposible hacer frente a estos intereses. Con las dificultades para cobrar las facturas que tenemos, en especial de las administraciones, y el poco negocio que hay, no podemos permitirnos ni un gasto extra. Si los bancos te cobran el crédito al 8% o al 10% no podemos pagarlo de ninguna manera. Pero sin crédito no podemos pagar la nómina. La situación es desesperada y, si no bajan los tipos, muchos tendremos que cerrar y despedir a los empleados que nos quedan", explica un mediano empresario proveedor de un ayuntamiento". Un autónomo añade: "No se entiende que te cobren el 10% cuando el BCE acaba de bajar los tipos al 0,5%, así es como se gana dinero, claro".

La visión de los bancos es bastante diferente, como es lógico. Por ejemplo, el consejero delegado del Popular, Francisco Gómez, ha asegurado esta semana que "estos precios de mercado se absorben bien, se está colocando muy deprisa la línea para pymes que hemos lanzado". Estos tipos tan altos derivan de la situación de las entidades, cuyos márgenes se han desplomado en el primer trimestre por la caída del Euribor, que se traslada inmediatamente a los préstamos referenciados a este índice (entre ellos, las hipotecas minoristas). Las entidades esperan compensarlo con la caída de la remuneración de los depósitos fruto del fin de la guerra del pasivo, pero también con la "ampliación de diferenciales" a la nueva producción de créditos. Es decir, con unos tipos más altos, en especial para las empresas. No hay que olvidar que los bancos tienen la obligación de generar beneficios para sus accionistas.

Además, están los problemas de liquidez. Las entidades niegan estos problemas y lo cierto es que la restricción del crédito en los últimos años ha reducido notablemente su dependencia de la financiación en los mercados mayoristas, lo que permite que vuelvan a prestar. Pero, aunque el mercado ya no está cerrado -varias han emitido deuda esta semana y las cámaras internacionales ya aceptan financiarlas a cambio de deuda pública española-, la liquidez sigue siendo muy cara. Es cierto que tienen la barra libre del BCE, pero se trata de un recurso temporal y, además, el Banco de España les ha instado a dejar de utilizarla, según confesó el ya exconsejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz.

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron (izquierda) y el consejero delegado, Francisco Gómez, en una junta general ordinaria de accionistas | Foto: EFE
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron (izquierda) y el consejero delegado, Francisco Gómez, en una junta general ordinaria de accionistas | Foto: EFE

Pero el factor más importante es la morosidad, que el citado caso del Popular llega ya al 10%. "Los bancos no se pueden permitir que la morosidad y las provisiones sigan creciendo, por eso se tienen que curar en salud cobrando diferenciales enormes en los nuevos préstamos", señala un analista especializado en el sector. "Prefieren dejar de dar crédito antes que arriesgarse a que no se lo devuelvan y a que la mora se incremente aún más". La nueva exigencia de provisiones para los créditos refinanciados aprobada esta semana por el Banco de España agudizará aún más esta restricción.

¿El mercado alternativo? Ni está ni se le espera

Lo peor de todo es que las pymes apenas tienen alternativas a la banca. El ministro Luis de Guindos está muy activo en la búsqueda de otras opciones, como demuestra el reciente acuerdo para que los inversores alemanes inviertan en pequeñas compañías españolas. Su gran esperanza es el mercado alternativo de pagarés de pymes, pero no termina de arrancar y la propia banca ya lo da prácticamente por fracasado. La semana pasada en los Encuentros del Sector Financiero que organiza Deloitte, el presidente del Popular, Ángel Ron, afirmó que "el crédito bancario va a ser la principal fuente de financiación para las pymes en los próximos años" porque no cree que funcione dicho mercado.

Señaló cuatro factores para justificar esa visión negativa del nuevo mercado: cómo atraer una amplia base inversora en valores de empresas de pequeño tamaño; cómo reducir las barreras existentes para la decisión de una empresa de cotizar en un mercado (la provisión de información y las ayudas al proceso de salida pueden tener un papel eficaz); la visibilidad y la dimensión de los mercados para valores emitidos por las pymes; y las dificultades de regulación y supervisión de estos mercados.

Montoro se niega a dar incentivos fiscales

Respecto al primero de estos factores, Ron aseguró que una medida eficaz para atraer a los inversores es darles incentivos fiscales, algo que ya se hace en Gran Bretaña o Francia y que BME (el gestor de la bolsa) ha pedido a Hacienda. Pero el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya ha dejado claro que no está por la labor; la prioridad absoluta de reducir el déficit público impide dar incentivos a nadie que puedan rebajar la recaudación. Claro que, si no hay mercado, no habrá recaudación ninguna que se pueda rebajar, sostienen los partidarios de este mercado. En todo caso, se trata de una nueva muestra del constante enfrentamiento Guindos-Montoro.

El presidente del BCE, Mario Draghi, en Bruselas | Foto: Reuters
El presidente del BCE, Mario Draghi, en Bruselas | Foto: Reuters

La última esperanza que quedaba era el BCE, algunos de cuyos miembros habían anunciado que iba a conceder facilidades para la financiación para las pymes. En el sector se especulaba con que concediera una línea de financiación a largo plazo (como el LTRO) pero con la exclusiva finalidad de dar crédito a las pymes, o con la posibilidad de titulizar estos créditos para llevarlos a descontar a la barra libre. Sin embargo, el jueves Mario Draghi no concretó estas medidas; quizá era demasiado el mismo día que decretaba la bajada histórica de los tipos.Así pues, en el entorno actual las pymes están condenadas a tener que pagar muy caro un crédito que para muchas es su única vía de supervivencia. Eso, salvo que alguien tome medidas urgentes y eficaces para abaratar esa financiación. Y nadie parece por la labor.
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