PARA HACER AFLORAR LA MOROSIDAD OCULTA

El BdE impone criterios para provisionar las refinanciaciones: volumen, sector y plazos

El endurecimiento de las provisiones de los créditos refinanciados de la banca que ocultan créditos incobrables, el llamado 'Guindos 3', se basará en una serie de

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El BdE impone criterios para provisionar las refinanciaciones: volumen, sector y plazos
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    El endurecimiento de las provisiones de los créditos refinanciados de la banca que ocultan créditos incobrables, el llamado 'Guindos 3', se basará en una serie de criterios que el Banco de España ha planteado a las entidades. Básicamente, serán el volumen del préstamo refinanciado, el sector al que pertenezca la empresa que tiene la deuda y las condiciones de la refinanciación. Según fuentes conocedoras de la situación, las entidades han pedido que se fijen unos criterios objetivables a la hora de pasar a mora estos créditos para que "no paguen justos por pecadores", es decir, que no se aplique el mismo criterios tanto a los que han refinanciado con prudencia como a los que no.

    Como adelantó El Confidencial en marzo, la Comisión Europea quiere imponer fuertes coberturas sobre los riesgos de la banca que habían quedado fuera de los dos 'Decretos de Guindos' -centrados en la exposición inmobiliaria-, es decir, los créditos a empresas de otros sectores; en especial, los refinanciados, la conocida como "morosidad oculta". Después de negociar con España, ha impuesto que se pase el grueso de los mismos a morosos, como también informó este diario el lunes. Si se consideran morosos, los bancos deben elevar notablemente las provisiones para los mismos.

    Pero este traspaso no va a ser indiscriminado, sino que se van a aplicar unos criterios tasados que se están planteado a las entidades. El primero de ellos es el volumen del crédito refinanciado: es decir, cuanto mayor es el importe, más riesgo supone y mayores probabilidades tiene de considerarse moros. Por tanto,  los grandes sindicados a las principales empresas del país van a pasar probablemente a morosos. El segundo es el sector al que pertenezca la empresa refinanciada. Igualmente, los más ligados a la promoción y construcción serán los más penalizados, según las fuentes consultadas.

    En tercer lugar, se considerarán las condiciones en que se concedió la refinanciación. Ahí entrarán una serie de factores como el nuevo plazo concedido (por ejemplo, si el crédito pasa de corto a largo plazo será penalizado), si el banco ha exigido garantías adicionales, si ha aportado liquidez a la empresa además de aplazar la devolución del préstamo o cuántas veces se ha refinanciado a la misma compañía. 

    La práctica de las refinanciaciones es conocida en el sector como la "patada a seguir", y JP Morgan la denominaba "delay and pray" (retrasar y rezar). Es decir, cuando un cliente no puede pagar un préstamo, se le da más tiempo con la esperanza de que en el futuro las cosas le vayan mejor y logre saldar la deuda. Ahora bien, en muchos casos esas esperanzas no tienen ningún fundamento, como evidencia el reciente caso de Reyal Urbis, con lo que lo único que hacen es retrasar lo inevitable: el reconocimiento de que esos créditos son morosos y la consiguiente obligación de provisionarlos. Las principales entidades han declarado 127.000 millones de refinanciaciones en España, la mitad de los cuales se considera como riesgo “normal” y, por tanto, no está provisionado. 

    Separar el grano de la paja

    Estos criterios son una exigencia de la banca 'sana', según algunas de las fuentes, para no tener que pasar a mora todas las refinanciaciones de forma indiscriminada; esto habría hecho un 'siete' a sus cuentas de este año, justo cuando todos los bancos esperan una recuperación tras el fuerte impacto de los 'Guindos' el año pasado. "Hay entidades que han hecho estas operaciones con rigor y profesionalidad, y otras que han refinanciado todo lo que entraba en mora para contener la tasa de morosidad como fuera", explica una de estas fuentes. "Y las primeras consideran que no es justo que se aplique el mismo rasero a todas".

    El endurecimiento de la normativa consiste en que habrá que reclasificar como morosos buena parte de estos créditos que se encuentran en situación normal o subestándar (no han entrado en mora pero están bajo vigilancia), lo que implica un aumento automático de su cobertura del 15% al 50% de golpe (y debe alcanzar el 100% en un año). En principio no se elevarán los porcentajes de cobertura, pero otras fuentes sostienen que no se puede descartar que se apruebe un nuevo calendario de provisiones. Tampoco está decidido todavía si esta nueva norma tendrá forma de circular del Banco de España o de mera "recomendación", como la de limitar los tipos de los depósitos, individual para cada entidad. 

    El memorándum de entendimiento (MoU) con las autoridades comunitarias sobre el rescate bancario establecía que el Banco de España debía elaborar antes de fin del año pasado un documento con una propuesta de reforma de la normativa de provisiones. Como paso previo, el Banco de España ya exigió en una circular de septiembre la publicación de los créditos refinanciados en las memorias anuales de las entidades, con una distinción entre morosos, subestándar y sanos.
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