TAMPOCO LE CONVENCE LA PUJA DEL SANTANDER

El FROB deja desierta la subasta de CatalunyaCaixa ante la falta de ofertas aceptables

La puja de CatalunyaCaixa ha sido suspendida por el FROB ante la ausencia de ofertas aceptables, según ha confirmado el fondo de rescate público en una

Foto: El FROB deja desierta la subasta de CatalunyaCaixa ante la falta de ofertas aceptables
El FROB deja desierta la subasta de CatalunyaCaixa ante la falta de ofertas aceptables
La puja de CatalunyaCaixa ha sido suspendida por el FROB ante la ausencia de ofertas aceptables, según ha confirmado el fondo de rescate público en una nota. De esta forma, desestima la puja del Santander, la única que podía tomar en consideración pero inferior al objetivo de recuperar 1.000 de los 9.000 millones que inyectó el rescate europeo en la entidad. El FROB debía elegir entre venderla por un precio muy inferior o dejar la subasta desierta a la espera de tiempos mejores, y ha optado por esta segunda opción en lo que supone un cambio radical de la política del fondo, que hasta ahora primaba la velocidad de la venta de entidades nacionalizadas sobre el precio.

Como adelantó El Confidencial este lunes, la puja había quedado reducida a un único candidato: el Banco Santander. Según fuentes conocedoras del proceso, era la única oferta que podía tomar en consideración el FROB, que contaba también con otra de Banco Popular que no se estimaba adecuada al estar demasiado alejada de los 1.000 millones que pretendía obtener con la venta. BBVA ni siquiera había presentado oferta. La de Santander también estaba por debajo de ese objetivo, aunque la diferencia era menor.

La falta de ofertas competitivas la semana pasada provocó que el FROB concediera un plazo extraordinario hasta este lunes para que los interesados mejorasen sus ofertas, en un intento desesperado de salvar la subasta y evitar dejarla desierta, como informaba este lunes por la mañana El Confidencial. Las únicas mejoras que se han producido son las de Santander y Popular (Sabadell no se ha movido), pero los avances son "ridículos", según las fuentes y se han mantenido muy lejos de sus pretensiones. La única que podría tomar en consideración es la del banco que preside Emilio Botín, pero "ninguna de las ofertas era compliance, es decir, ninguna se adaptaba al pliego de condiciones de la venta, normalmente porque pedían un EPA u otras ventajas".

En estas condiciones, el FROB ha preferido aplazar la venta a la espera de tiempos mejores. En la nota explica que "el FROB tiene, por lo tanto, un plazo dilatado y suficiente (cinco años) para buscar para CX la mejor opción que permita minimizar el coste para el contribuyente y, con ese objetivo, adoptará las medidas que, en cada momento, se consideren oportunas". Respecto a la situación en que queda la fusión de las cajas catalanas, asegura que "la entidad fue recapitalizada en el mes de diciembre, mantiene unos niveles holgados de solvencia y dispone de un plan de negocio que le permite operar con absoluta normalidad con sus depositantes y clientes".

Como es sabido, el FROB se negó en redondo a conceder un EPA (esquema de protección de activos) con el argumento de que dicho traspaso al banco malo y la inyección de capital por 9.000 millones son un saneamiento suficiente. Para compensar, blindó el crédito fiscal de 1.600 millones para hacer más atractiva la venta, como adelantó El Confidencial. No obstante, los candidatos pretendían que este crédito llegara a 5.000 millones, por lo que este intento de endulzar la venta ha resultado finalmente insuficiente.

Dejar la puja desierta tiene grandes inconvenientes

La pérdida que habría supuesto la venta al Santander, que habría incrementado el déficit público, ha sido el elemento determinante de la decisión. Aparte de los 9.000 millones del rescate europeo, CatalunyaCaixa ha recibido 2.968 millones del erario español. Tanto el director general del fondo, Antonio Carrascosa, como el propio ministro Luis de Guindos habían dicho públicamente que dejarían la subasta desierta si no había ofertas suficientemente atractivas. Y más después del escándalo por las generosas condiciones en que se vendió Banco de Valencia a La Caixa. Incluso existe el planteamiento de una fusión con Bankia en una única entidad nacionalizada para hacer más eficiente la gestión.

Ahora bien, la alternativa elegida también tiene claros inconvenientes, puesto que el Estado tendrá que hacerse cargo del duro ajuste laboral impuesto por Bruselas -CatalunyaCaixa es la única entidad donde este ajuste se ha aplazado hasta su venta para que su coste sea asumido por el comprador- y de la reducción de su tamaño, así como del coste social del canje con quita de las preferentes y subordinada, que habrá de hacerse por acciones no cotizadas e ilíquidas en vez de por títulos de uno de los grandes bancos españoles. Aparte de quedarse durante mucho tiempo con un 'muerto' sin visos de poder sacarlo a bolsa ni venderlo a una entidad extranjera.
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