LOS FONDOS DE CAPITAL RIESGO ICG Y VISTA CAPITAL SERÁN LOS NUEVOS SOCIOS DE REFERENCIA

Carlyle tira la toalla como dueño del grupo turístico Orizonia

Orizonia, uno de los principales conglomerados turísticos del sector, está a punto de cerrar la refinanciación de su deuda, una operación que supone el cambio de los

Foto: Carlyle tira la toalla como dueño del grupo turístico Orizonia
Carlyle tira la toalla como dueño del grupo turístico Orizonia

Orizonia, uno de los principales conglomerados turísticos del sector, está a punto de cerrar la refinanciación de su deuda, una operación que supone el cambio de los accionistas de referencia de uno de los grandes grupos turísticos españoles. Según distintas fuentes, los fondos ICG y Vista Capital, la sociedad de capital riesgo de Banco Santander y The Royal Bank of Scotland, serán los nuevos socios de referencia de Orizonia tras la negativa de Carlyle a aportar más dinero al grupo.

 

Hasta la fecha, Carlyle era el mayor accionista de la compañía turística, adquirida a la familia Fluxá (Grupo Iberostar) por 900 millones de euros en 2006. El private equity estadounidense tenía el 55% del capital de Orizonia, mientras que el 36% restante estaba en manos de Vista Capital, que seguirá con una posición minoritaria. En los próximos días, cuando se firme la refinanciación, la sociedad inversora del Santander ayudará a ICG conformar un nuevo núcleo duro tras la conversión de unos 230 millones de euros de deuda subordinada en capital.

 

La noticia resulta especialmente positiva para los tenedores de la deuda senior de Orizonia, que no transformarán sus créditos en acciones y que podrían empezar a recuperar sus créditos. La deuda bancaria suma unos 490 millones. Los principales acreedores son Bankia y Société Générale, pero también están como acreedores Banco Sabadell (que hereda esta operación de CAM), Espirito Santo, Banesto, Santander y Bankinter.

 

La recomposición accionarial se va a producir porque Vista Capital e ICG (ya tenía el 5%) han acordado aportar más capital para salvar a la compañía de caer en manos de la banca. Según varias fuentes próximas a las conversaciones, la inyección de dinero fresco ronda los 80 millones de euros, una ampliación de capital a la que se ha negado a participar Carlyle. La sociedad estadounidense ha rechazado poner más fondos en Orizonia, lo que unido a la conversión de parte de la deuda subordinada en acciones le dejará sin apenas participación en la compañía.

 

La refinanciación y el consecuente cambio de dueños se firmarán en los próximos días, según distintas fuentes financieras. De esta manera, Orizonia se queda con una estructura de pasivo “flexible” y acorde a los ingresos y al beneficio operativo esperado para que pueda seguir su actividad tradicional. Iberotravel Vacations Holding, la instrumental participada por Carlyle y Vista Capital para controlar Orizonia, es propietaria de empresas como Condor Vacaciones, Viajar.com y Rumbo.es (joint venture con Telefónica), así como de Luabay, Smilo, Kirunna y Vibo (antigua Viajes Iberia) para operar sus divisiones de hoteles, servicios, grandes viajes y red de oficinas.

 

Tras protagonizar una de las adquisiciones más sonadas en 2006, en pleno boom del capital riesgo, la antigua Iberostar (los Fluxá se quedaron con la cadena hotelera), no ha cumplido las expectativas. Al ser financiada con un préstamo de 700 millones, liderado por Société Générale y Bankia, la empresa debía de alcanzar una serie de ratios financieros para hacer frente a sus obligaciones financieras. Sin embargo, la caída de los ingresos derivada de la crisis provocó que en 2010 y 2011 ya tuviera que afrontar sendas ampliaciones de capital mediante aportaciones no dinerarias por la conversión de los préstamos participativos de 85 y 79 millones de euros que vencían en 2016.

 

El grupo presidido por Fernando Conte, antiguo presidente de Iberia, y dirigido por Pepe Duato emplea a cerca de 5.000 personas. Debido a la caída de la facturación, la empresa contempla distintas medidas de ajuste, como la venta de activos o un ajuste de su plantilla. Por este motivo, resolver la actual situación de manera satisfactoria será un balón de oxígeno para una compañía que se vio afectada en 60 millones por la quiebra de Viajes Marsans. El grupo factura unos 2.500 millones de euros y cerró 2011 con unas pérdidas de más de 40 millones.

 

Los malos precedentes

 

La espantada de Carlyle no es la primera que da un fondo de private equity en España tras sacar grandes réditos a la época dorada del sector. Otro fondo británico, Apax, entregó también las llaves de Panrico a la banca, que se tuvo que 'comer' al fabricante de los famosos Donuts y Bollycao. Las dos firmas de capital riesgo habían recuperado con creces lo poco que habían invertido en metálico mediante el devengo de dividendos extraordinarios, pero se negaron a pagar la deuda cuando la crisis hizo mella en sus negocios. En los dos casos, la cuenta a deber a los acreedores rondaba los 700 millones.

 

No son los únicos casos. En los dos últimos años, otras firmas capital riesgo también han dejado un agujero de cientos de millones a la banca. Permira lo hizo con Dínosol, la cadena de supermercados Supersol, con unos 500 millones de pasivo. Antes fue Cinven el que se largó de USP Hospitales con otros 500 millones de deuda impagada a Barclays y The Royal Bank of Scotland, los cuales lo vendieron después a Doughty Hanson por unos 350 millones.

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