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Las grandes fortunas huyen del tsunami de Bankia con pérdidas millonarias
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CUMPLE UN AÑO EN BOLSA EN ESTADO DE EXCEPCIÓN

Las grandes fortunas huyen del tsunami de Bankia con pérdidas millonarias

Bankia cumple hoy su primer año como empresa cotizada con un saldo sencillamente desolador. Los más de 400.000 inversores que el 20 de julio de 2011

Foto: Las grandes fortunas huyen del tsunami de Bankia con pérdidas millonarias
Las grandes fortunas huyen del tsunami de Bankia con pérdidas millonarias

Bankia cumple hoy su primer año como empresa cotizada con un saldo sencillamente desolador. Los más de 400.000 inversores que el 20 de julio de 2011 compraron acciones a 3,75 euros han asistido a una destrucción de valor del 81,6%, un porcentaje sin precedentes en una compañía del Ibex 35. Un desastre que también han sufrido en sus carnes quienes, a la fuerza, tuvieron que convertir en acciones 1.155 millones de euros en participaciones preferentes el pasado mes de marzo y que deja al grupo en lo que los analistas denominan como una situación excepcional.

Hoy, Bankia es una empresa nacionalizada, sus accionistas de referencia han huido en masa, no tiene expectativas de recuperación  a corto y medio plazo en bolsa –ni un solo analista recomienda comprar- y su permanencia en el Ibex 35 está cuestionada por los expertos. La volatilidad de las acciones –el martes empezó la sesión con una caída del 7,7% y la terminó con un avance superior al 14%- ha dotado de movimientos propios de un ‘chicharro’ bursátil al grupo que hace un año se presentaba ante los inversores como el tercero del país por volumen de activos.

El balance del banco que sacó a bolsa Rodrigo Rato y que hoy preside José Ignacio Goirigolzarri es la demostración de que la salida a bolsa que la ex ministra Elena Salgado definió como “una cuestión de Estado” nunca debió producirse.  Y eso que ante la más absoluta negativa de las grandes instituciones nacionales e internacionales a comprar, el grupo se vio obligado a colocar sus acciones un 15% por debajo del precio inicial.

Tanta fue la presión que Rodrigo Rato celebró la salida a bolsa refiriéndose a la “tormenta perfecta” que el grupo tuvo que afrontar para conseguir el objetivo. Una tormenta que tardó en trasladarse al bolsillo de los inversores. Tras un gran esfuerzo por sostener el precio en los tres euros a golpe de autocartera entre el 16 de febrero y el 20 de marzo, la acción se desplomó en cuanto el mercado advirtió que los problemas del grupo eran de una enorme magnitud.

Salida en tropel

A la salida en tropel de los inversores particulares se unió la de las instituciones que habían entrado en el valor forzadas por la presión del Gobierno. Sólo BBVA se negó. Bankia ha pasado en apenas un año de ser “una de las entidades más capitalizadas del sector bancario europeo”, según el comunicado oficial tras la salida a bolsa el 20 de julio de 2011, a la mayor quiebra del sistema financiero español. Un tsunami que ha pillado a la gran mayoría de las fortunas españolas, como los Del Pino, Villar Mir, Juan Abelló, Arturo Fernández, Alicia Koplowitz, y los más grupos empresariales con más enjundia, como Iberdrola, Caixabank, Telefónica Mutua Madrileña y El Corte Inglés.
 
Todos, con la excepción de Juan Miguel Villar Mir por motivos familiares –su yerno es consejero imputado de Bankia-, han ido vendiendo en los últimos meses, después de acudir a la cuestación organizada por el Gobierno para salvar lo que se denominó “riesgo país”. Elena Salgado invitó a todos los ricos de la patria a comprar acciones de Bankia, una inversión forzada que Emilio Botín e Isidro Fainé apoyaron en público con una gran oportunidad para los inversores. De los 3.000 millones vendidos en la Oferta Pública de Suscripción, 1.600 fueron suscritos por unos 400.000 pequeños ahorradores, mientras que los otros 1.400 fueron adquiridos por los family offices y empresas con más caché.
 
La invitación a la fiesta tenía varios grados en función del músculo del invitado. Por ejemplo, Banco Santander tuvo que pagar 150 millones por acudir al rescate. A La Caixa le tocaron 100 y a Sabadell, Popular, Mutua Madrileña y otros de mediano tamaño, unos 50 por cabeza. Los ricos, como el propio Villar Mir o Del Pino, pusieron entre 20 y 25 millones. Hoy no queda nadie en el capital de Bankia, que hace doce meses decía en un comunicado que “el proceso de salida a Bolsa ha sido (fue) un éxito por haberse logrado en uno de los momentos más difíciles de mercado de los últimos años. Además, añadió que había conseguido todos los objetivos establecidos al inicio del proceso y que había fijado "un precio atractivo que ofrecía recorrido al inversor".

Bandazos en el Ibex

A pesar de su situación absolutamente excepcional en bolsa, Bankia sigue siendo uno de los miembros del Ibex 35. Los analistas se preguntan hasta qué punto está justificado que el banco se mantenga en el selectivo: “Resta más de lo que aporta. No representa ni la realidad de su sector ni de la del negocio financiero”, asegura Alberto Roldán, de Inverseguros.

Con una capitalización bursátil de 1.376 millones de euros, Bankia es el sexto valor por la cola del Ibex 35, sólo por encima de Gamesa, Sacyr, Abengoa, FCC e Indra. “Tiene todo el sentido del mundo que salga. Bajo ningún criterio merece estar ahí”, señala Alvaro Anguita, de Carax, que como muchos otros profesionales del mercado cree que un valor que sufre los bandazos de Bankia no aporta ningún beneficio al selectivo.

Los analistas no prevén reacción alguna a corto plazo. En estos momentos, Bankia no tiene recomendación de compra alguna por parte de quienes siguen el valor. El 93,8% recomienda vender, un caso sin parangón en el sector financiero español. De las diez recomendaciones que se han emitido en el último mes y medio sobre el valor, los precios objetivos oscilan entre los 0,10 euros de Nmás1 y los 1,05 de BPI. Sólo esta última supera el precio de cierre del banco ayer en bolsa, a 0,69 euros.

Bankia cumple hoy su primer año como empresa cotizada con un saldo sencillamente desolador. Los más de 400.000 inversores que el 20 de julio de 2011 compraron acciones a 3,75 euros han asistido a una destrucción de valor del 81,6%, un porcentaje sin precedentes en una compañía del Ibex 35. Un desastre que también han sufrido en sus carnes quienes, a la fuerza, tuvieron que convertir en acciones 1.155 millones de euros en participaciones preferentes el pasado mes de marzo y que deja al grupo en lo que los analistas denominan como una situación excepcional.