5.189 CONTRIBUYENTES SE SITÚAN EN LA CÚSPIDE DEL IRPF

La crisis reduce a la mitad el número de ‘ricos’ con ingresos superiores a 600.000 euros

La crisis está teniendo efectos devastadores sobre la renta disponible de los hogares. Casi nadie se salva de la quema. Ni, por supuesto, los trabajadores con

La crisis está teniendo efectos devastadores sobre la renta disponible de los hogares. Casi nadie se salva de la quema. Ni, por supuesto, los trabajadores con rentas más elevadas.

Los datos que ayer mismo publicó la Agencia Tributaria indican, en concreto, que el número de contribuyentes con ingresos dinerarios superiores a los 600.000 euros al año, cayó en 2010 -últimos datos publicados- un 24%. Pero es que si la comparación se hace con el año 2007 -el momento álgido del anterior periodo de expansión económica- el resultado es igualmente elocuente: el número de trabajadores con rentas más elevadas ha caído a la mitad.

En concreto, si al comenzar la crisis 10.580 contribuyente declaraban a Hacienda unos ingresos dinerarios –al margen de las retribuciones en especie- superiores a los 600.000 euros, tres años más tarde ha descendido hasta los 5.189 declarantes. Se trata de la cifra más baja desde 2006, y pone de relieve los efectos de la crisis.

No hay ningún tramo de renta que se salve de los recortes a la luz del IRPF. Los segundos contribuyentes más ‘ricos’, los que ingresan anualmente entre 150.000 y 600.000 euros, han pasado de 96.477 a 67.744; mientras que el número de declarantes con rentas superiores a 60.000 euros e inferiores a 150.000 ha pasado de 640.238 a 619.635.

El único colectivo que crece es el de los contribuyentes con rendimientos negativos o cero, que crece un 60%, lo que da idea de la intensidad del proceso de ajuste de la economía española.

La caída de los ingresos para las rentas más elevadas tiene que ver no sólo con las menores retribuciones recibidas por la difícil situación económica. También con el hecho de que buena parte de esos rendimientos proceden de rendimientos de capital mobiliario (acciones o dividendos), cuyo peso en el conjunto de los ingresos es mayor en los tramos altos que en los bajos.

Según la Agencia Tributaria, el mayor número de contribuyente del Impuesto sobre la Renta declara unos rendimientos dinerarios que se mueven entre 12.000 y 21.000 euros al año. En concreto, el 27% de todos los declarantes, mientras que otro 20% comunica a Hacienda unos ingresos superiores a 6.000 euros e inferiores a 12.000.

¿Convergencia salarial?

En total, nada menos que el 65% de los declarantes al IRPF declara unos rendimientos inferiores a 21.000 euros. La media por rentas del trabajo se sitúa en 19.265 euros al año. O lo que es lo mismo, el salario medio mensual bruto (antes de impuestos) asciende a 1.376 euros. Hay que tener cuenta, sin embargo, la gran dispersión que existe en función de si el trabajador es nacional o extranjero. En el primer caso, la media de ingresos se sitúa en 22.826 euros, por encima de los 16.319 del segundo.  

El hecho de que las rentas más altas hayan sufrido también con intensidad los rigores de la crisis no significa, sin embargo, que se ha producido un proceso de convergencia o equiparación salarial. Al contrario. En 2007, al comenzar la crisis, los rendimientos de los trabajadores con rentas que equivalen a más de diez veces el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) -el tramo más elevado- equivalía a 7,1 veces el salario medio español; mientras que en 2010 ha pasado a 7.4 veces.  

La cifra puede parecer baja, pero sorprende todavía más porque supone más de doble que lo declarado por rendimientos de actividades económicas, que se sitúa en 8.137 euros, según la Agencia Tributaria. Cerca de 1,4 millones de declarantes pagan sus impuestos por estimación directa dentro del régimen de actividades económicas.

 

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