Spencer Stuart, el cazatalentos que montó el consejo de Bankia en una semana
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ELIGIÓ A LOS CONSEJEROS POR LA MITAD DE SUELDO QUE LOS PREDECESORES

Spencer Stuart, el cazatalentos que montó el consejo de Bankia en una semana

¿Se puede montar un consejo de administración en poco más de una semana pagando a los nuevos gestores la mitad de lo que cobraban sus predecesores?

Foto: Spencer Stuart, el cazatalentos que montó el consejo de Bankia en una semana
Spencer Stuart, el cazatalentos que montó el consejo de Bankia en una semana

¿Se puede montar un consejo de administración en poco más de una semana pagando a los nuevos gestores la mitad de lo que cobraban sus predecesores? Si. Ese es el trabajo que ha hecho Spencer Stuart, la empresa de cazatalentos contratada por José Ignacio Goirigolzarri para renovar a todo el consejo de Bankia en un santiamén.

La renovación ha sido tal que el nuevo presidente del banco público optó por contratar a una firma de headhunters distinta a la que solía trabajar con Rodrigo Rato. El defenestrado primer ejecutivo de Banco Financiero y de Ahorro (BFA) solía tener como asesor de cabecera para la búsqueda de directivos y consejeros competentes a Seeliger & Conde, cuyo primer directivo era compañero del exministro en el consejo de Lazard, último trabajo de Rato antes de llegar a Caja Madrid.

El trabajo de Spencer Stuart, dirigido por Ignacio Gil Casares, ha sido tan intenso que las conversaciones para incorporar a directivos con amplía experiencia internacional y con buena reputación en los mercados financieros se prolongaron durante los dos fines que pasaron entre el nombramiento de Goirigolzarri como presidente y la dimisión de todo el consejo el pasado viernes.

Gil Casares partió de cuatro premisas innegociables. La primera era que los candidatos tuvieran experiencia en banca o mercados de capitales. La segunda, que no tuvieran cláusulas de no competencia por ser administradores de empresas similares. La tercera, un buen dominio del inglés.

Y la cuarta, que estuvieran dispuestos a recibir un salario de 50.000 euros por un trabajo más que intenso, de gran responsabilidad, la de maximizar el dinero de todos los contribuyentes. La remuneración es la mitad de la que cobraban sus antecesores desde que se aprobase el real decreto de febrero que limitaba a 100.000 euros el pago a los consejeros cuyos bancos hubieran sido ayudados parcialmente. Antes de esa medida, BFA-Bankia llegó a repartir nueve millones de euros en 2011.

¿Quiénes son los que han aceptado la propuesta?