SANCIÓN DE LA AGENCIA TRIBUTARIA DE 2 MILLONES DE EUROS, AUNQUE LO EVADIDO FUE MÁS

Hacienda sanciona a tres empresas de Juán Abelló por una trama de facturas falsas

El financiero Juan Abelló utilizó una doble contabilidad en su empresa Alcaliber, dedicada al cultivo y procesamiento de la adormidera para usos médicos, con la que

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Hacienda sanciona a tres empresas de Juán Abelló por una trama de facturas falsas
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El financiero Juan Abelló utilizó una doble contabilidad en su empresa Alcaliber, dedicada al cultivo y procesamiento de la adormidera para usos médicos, con la que redujo drásticamente los beneficios de la compañía utilizando facturas falsas y otras estratagemas contables con las que dejó de pagar varios millones de euros en impuestos sobre el beneficio. En 2007 una inspección de la Agencia Tributaria detectó el fraude y levantó actas por un importe de 1.989.000 euros a la citada Alcaliber y a otras dos sociedades del vicepresidente de Repsol, Postuero de Las Navas y Dehesa de los Lobillos, que emitían las facturas por servicios no prestados.

No obstante, de la documentación analizada por El Confidencial se desprende que las defraudadas fueron muy superiores porque algunos ejercicios ya habían prescrito y porque el “ahorro” que se consiguió a través de las facturas falsas es superior a la sanción en un mínimo de un millón de euros, según lo corroboran fuentes conocedoras del expediente sancionador.

Alcaliber es una empresa muy rentable que fabrica el 25 por ciento de la producción mundial de morfina y el 12 por ciento de la de tebaína. Cuenta con licencia de la DEA para vender opio a Estados Unidos. Esta rentabilidad significa que al final de cada ejercicio fiscal la compañía tenía que pagar importantes cantidades a Hacienda, correspondientes al 32,5 por ciento de sus beneficios. Para ahorrarse tributos, Abelló, dueño del 60 por ciento de la compañía a través de su sociedad inversora Torreal, y sus socios diseñaron una trama de facturas falsas y cargaron gastos a Alcaliber por servicios no prestados que reducían considerablemente el beneficio de la empresa y, por lo tanto, la tributación al fisco.

El actual vicepresidente de Repsol utilizó varias vías para este fin. Una de las más llamativas consistía en que dos de sus empresas patrimoniales, Dehesa de El Lobillo y Postuero de las Navas, propietarias de sus grandes fincas de caza en Castilla-La Mancha, a las que invita al rey y otras personalidades, facturaban periódicamente a Alcaliber por reuniones que no se producían. Por ejemplo, en julio de 2001 Dehesa de los Lobillos facturó  cinco días de alojamiento y otros “servicios anejos de la finca” por más de 18.000 euros. Este tipo de facturas se repiten una y otra vez en el expediente de Hacienda, con el objetivo de restar beneficios a Alcaliber y llevárselos a otra empresa en la que podía cubrirlos con otros gastos.

Las fincas de Abelló también facturaban grandes cantidades a la productora de opio bajo el concepto de “investigación agrícola”, algo que no se realizaba en los cotos de caza del financiero, al tiempo que utilizaba fertilizantes y otros productos cuyas facturas se giraban a la empresa procesadora de opio. La lista es larga, porque Alcaliber también abonaba gastos de seguridad a Prosegur por servicios que en realidad se prestaban en Torreal, al igual que ocurría con el despacho de abogados Baker&McKenzie, o viajes privados de Abelló por un importe de 180.000 euros que nada tenían que ver con la actividad de la empresa investigada. Otros abonos que hacía Alcaliber correspondían a empleados de otras empresas del empresario madrileño Abelló y donativos a distintas instituciones de las que Abelló es patrono, como la Fundación Príncipe de Asturias. Algunas de las facturas a las que ha tenido acceso este diario contaban con una prueba del fraude, ya que aunque iban a nombre de Alcaliber los contables escribían a mano “Patri A”, refiriéndose a que se trata de gastos de las sociedades patrimoniales de Abelló.

Otras facturas que se repiten constantemente son las de Domínguez Rodicio Abogados, la asesoría fiscal de Abelló, que facturaba a Alcaliber casi 3.000 euros mensuales. Ramón Domínguez Rodicio fue subdirector general del Impuesto sobre la Renta antes de pasarse a la empresa privada para arreglar las finanzas de Abelló. 

La Agencia Tributaria descubrió el fraude en 2007 y levantó un acta a Alcaliber de 1.531.272 euros más 189.421 de sanción. El resto hasta 1.989.000 euros lo abonaron Dehesa de El Lobillo S.A. y Postuero de las Navas S.A., correspondientes a los ejercicios 2002 y 2004. Abelló se ahorró los ejercicios de los años 2000 y 2001, que ya había prescrito. No obstante, las cantidades facturadas por conceptos falsos entre 2000 y 2004 suman 9,37 millones de euros, por lo que los impuestos correspondientes a ese beneficio no declarado ascienden a tres millones de euros, uno más que las actas levantadas, eso sin contar la correspondiente sanción e intereses de demora. Quedaron pendientes de inspección los ejercicios 2005, 2006 y 2007, de cuyo resultado Alcaliber ha declinado informar a El Confidencial, así como realizar cualquier tipo de comentario a estas informaciones.

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