GREGORIO JIMÉNEZ DEJA EL GRUPO LACTALIS

El 'inventor' de la leche enriquecida se despide de Puleva después de 40 años

Una baja histórica. Gregorio Jiménez (62 años) abandona Puleva. El ahora director general de la división de leche líquida se despide del grupo al que ha

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El 'inventor' de la leche enriquecida se despide de Puleva después de 40 años
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    Una baja histórica. Gregorio Jiménez (62 años) abandona Puleva. El ahora director general de la división de leche líquida se despide del grupo al que ha estado ligado durante casi 40 años. En los próximos días, el ejecutivo artífice de la transformación de la pequeña empresa láctea en la que se inició, focalizada entonces en un mercado regional y aquejada de graves problemas financieros, dirá adiós a la que ahora es una marca líder en el sector, vendida en 2010 a la multinacional francesa Lactalis por 630 millones de euros.

    La innovación en productos ha sido la clave de la trayectoria de Jiménez como gestor al frente de Puleva. Su por el desarrollo de alimentos funcionales permitió a Puleva lanzar a principios de los 90 la primera leche con calcio del mercado, un hito que proporcionó a la marca el liderazgo en segmento de leches adaptadas. Este esfuerzo creativo, que consolidó entre los consumidores la incorporación del Omega 3 en los lácteos y sus derivados, como las leches adaptadas para niños, consolidó a la compañía granadina en el sector.

    Precisamente, la dimensión adquirida por el departamento de I+D+i de Puleva permitió que en 2001, cuando la compañía era controlada por Javier Tallada y Guillermo Mesonero Romanos, esta división se escindiera de la matriz para convertirse en Puleva Biotech y salir a Bolsa. En la actualidad, esta filial tecnológica, que opera ahora bajo la denominación de Biosearch y está centrada en el negocio de desarrollos biotecnológicos, seguirá presidida por Gregorio Jiménez como garante del espíritu innovador que debe llevar a cabo.

    Todavía en blanco y negro, Jiménez aterrizó en el germen de Puleva a mediados de los 70. Sus primeros trabajos estuvieron ya ligados al campo de la investigación y al desarrollo de productos. Con sólo unos años de experiencia, pasó a ocupar cargos de responsabilidad en una empresa participada por Puleva dedicada a la alimentación infantil, etapa que le sirvió para desembarcar en Granada, sede de Puleva, a comienzos de los 80. A partir de entonces, su carrera profesional ha estado siempre ligada a la ciudad andaluza.

    Tras un breve periplo por Argentina explorando posibilidades de abrir mercado, el primer hito de Jiménez al frente de Puleva se produce tras su nombramiento como responsable de la división de nutrición infantil de Puleva, cuya marca comercial era entonces Edda. La reinvención de esta linea de negocio permitió a la compañía granadina convertirse en uno de los productores de referencia en el mercado nacional de leches y cereales infantiles, uno de los productos lácteos (asociados) que dejan márgenes más grandes.

    En una carrera tan dilatada, el cerebro de Puleva ha tenido también oportunidad de vivir momentos complicados dentro de la compañía. A comienzos de los 90, Jiménez asumió el mando de toda la división de leche de grupo, que en esos momentos atravesaba por dificultades economías como consecuencia de la política de expansiva que había llevado a cabo el grupo lácteo. Había que reinventar el negocio y apostó por las leches funcionales o adaptadas, creando la primera leche enriquecida en calcio, tan popular con el tiempo.

    La crisis y la delicada situación financiera del grupo hizo que Puleva entra en suspensión de pagos en 1994. El peso de la deuda, fruto de la agresiva política de adquisiciones de empresas competidoras, fue insalvable. Sin embargo, también en esa coyuntura Jiménez fue el artífice del plan de viabilidad de la compañía, que se baso en un agresivo plan de reestructuración, que incluyó, por ejemplo, la venta de la división de alimentos infantiles a la norteamericana Abbott Laboratories por más de 100 millones de dólares.

    El éxito de la leche enriquecida

    Una vez garantizada la supervivencia, el papel de Jiménez en Puleva volvió a centrarse en el producto, es decir, en toda la estrategia de leches adaptada. De esta nueva etapa destaca el lanzamiento de Puleva Omega3, uno de los productos estrella de la compañía, que en pleno año 2000 se fusiona con Azucarera Ebro, dando lugar al primer grupo agroalimentario español, del que pasa a ser director general y miembro del comité de dirección. Estaba en lo más alto, pero volvía a empezar de cero.

    Durante esta última década, el objetivo de Jiménez ha sido consolidar su estrategia de leches adaptadas, añadiendo a los ya conocidas leches Puleva Calcio y Puleva Omega 3, las leches para niños y los batidos, productos que han permitido mantener un perfil diferencial de alta rentabilidad sobre el ajustado negocio de la leche. Así hasta que en 2010, tras varios años de crisis, la familia Hernández Calleja vendió Puleva a la francesa Lactalis, líder mundial en el sector lácteo, por 630 millones de euros. 

    De nuevo, el superviviente de Puleva volvía a tener que empezar de cero. Aunque esta vez lo hacía desde lo más alto, pues la multinacional francesa concedió a Gregorio Jiménez todos los poderes como presidente-consejero delegado de Puleva y director general de la división de leche liquida de Lactalis Iberia. Dos años después, el cerebro de Puleva ha decidido recoger sus cosas. Pone fin a una historia profesional que sólo parece posible cuando uno es fundador y propietario de su propia compañía. 

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