Repsol y Pemex negocian una vicepresidencia a cambio de otro 3% de la española
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PARA COLOCARLE PARTE DE LA AUTOCARTERA ADQUIRIDA A SACYR VALLEHERMOSO

Repsol y Pemex negocian una vicepresidencia a cambio de otro 3% de la española

Pemex pueda pasar de ser un problema para Repsol a la solución del embrollo provocado por la compra del 10% del capital a Sacyr Vallehermoso. La

Foto: Repsol y Pemex negocian una vicepresidencia a cambio de otro 3% de la española
Repsol y Pemex negocian una vicepresidencia a cambio de otro 3% de la española

Pemex pueda pasar de ser un problema para Repsol a la solución del embrollo provocado por la compra del 10% del capital a Sacyr Vallehermoso. La petrolera mexicana negocia con la española la compra de un 3% a cambio de recibir una vicepresidencia al convertirse en el segundo mayor accionista, igualado con La Caixa.

 

Fuentes próximas a Repsol y Pemex han confirmado este ofrecimiento, si bien las dos partes matizan que se trata solo de una posibilidad que se está negociando sin que haya todavía ninguna decisión al respecto. Ambas compañías, que oficialmente han descartado hacer ningún tipo de comentario, admiten que sería una fórmula perfecta que mataría varios pájaros de un solo tiro.

En primer lugar, el grupo energético español conseguiría quitarse de encima parte de las acciones propias que se vio obligado a comprar para salvar de la quiebra a Sacyr Vallehermoso, el inversor con más capital hasta la semana pasada. Además, Antonio Brufau reestablecería las buenas relaciones que Repsol ha tenido históricamente con Pemex en particular y con México en general después de haber acusado a la empresa pública latinoamericana de ser un competidor desleal por intentar robarle la tecnología

Esta fue la justificación con la que Repsol pasó al ataque tras la alianza de Pemex con la constructora presidida en ese momento por Luis del Rivero. Brufau pidió incluso en el consejo de administración de finales de septiembre un estudio a la comisión de nombramientos para promover la expulsión de la mexicana del consejo de administración, donde tiene un representante.

Cuatro meses después de aquel aldabonazo y una vez resuelta la venta de la mitad de la participación de Sacyr en el capital, Repsol y Pemex se han vuelto a sentar para negociar “un convenio industrial para maximizar las oportunidades de colaboración conjunta”. Además, ambas empresas están analizando “ciertas medidas que le darían un mayor peso en el consejo”, según detalló Pemex la pasada semana.

Ese nuevo rol sería obtener una de las dos vicepresidentes que actualmente están en manos de Sacyr, en la figura de Juan Abelló, y de La Caixa, a nombre de Isidro Fainé. La constructora, que aún tiene otro consejero más –José Manuel Loureda-  ya ha admitido que tiene que ajustar su presencia en el máximo órgano de gobierno de la petrolera española tras vender un 10% del capital. Por su parte, la caja catalana cuenta con otro asiento, el de Juan María Nin.

Si Pemex quiere acceder a esa vicepresidencia, la condición es que eleve su participación desde el 9,4% actual hasta cerca del 12,5%, un paquete similar al de La Caixa. La operación se haría prácticamente al mismo precio al que Repsol compró -21,06 euros- los 122,08 millones de acciones a Sacyr la pasada semana, lo que supondría un descuento del 10% sobre el precio actual en bolsa.

Pendientes del Consejo de mediados de enero

Pemex no tomará ninguna decisión hasta la celebración del consejo de administración que celebrará a mediados de enero. En cualquier caso ya dejó claro la semana pasada que revisará “el nivel de participación accionarial más adecuado” en Repsol. Lo que parece claro es que no se quedará en el 9,5% actual ya que tan solo le da derecho a un consejero sin apenas influencia en la gestión.

La mexicana compró el 4,4% del capital adicional a principios de septiembre a 19,95 euros por acción, por lo que si vendiere ese paquete en mercado obtendría unas jugosas plusvalías de aproximadamente 190 millones de euros. Pero si finalmente acepta adquirir un 3%, no lo quiere hacer por encima del precio abonado por Repsol. La empresa pública está también en periodo de transición, puesto que el próximo año hay elecciones en México, lo que podría provocar el relevo del actual director general, Juan José Suárez Coppel, con el que Brufau no tiene buena sintonía. Esta transacción cuadraría el círculo del presidente de Repsol, ya que evitaría que un 12,5% del capital -el 9,5% de Pemex más el 3% que compraría- estuviera en el aire.

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