HAY APELLIDOS EMPARENTADOS CON LOS DUEÑOS

La aristocracia andaluza queda atrapada en la 'caja b' de la familia Ruiz Mateos

La familia Ruiz Mateos ha tirado por la borda el nutrido tejido de relaciones familiares creado durante décadas con la aristocracia andaluza. El clan de Nueva

Foto: La aristocracia andaluza queda atrapada en la 'caja b' de la familia Ruiz Mateos. (EFE)
La aristocracia andaluza queda atrapada en la 'caja b' de la familia Ruiz Mateos. (EFE)

La familia Ruiz Mateos ha tirado por la borda el nutrido tejido de relaciones familiares creado durante décadas con la aristocracia andaluza. El clan de Nueva Rumasa convirtió a buena parte de su círculo de amistades en clientes de sus pagarés, tanto los utilizados durante años para financiar la reconstrucción de su grupo de empresas como los de reciente emisión, que comercializó con publicidad para llegar a todos los públicos. En total, un agujero de más de 450 millones de euros que probablemente nunca volverán a aparecer.

Entre las familias afectadas por la quiebra y liquidación de Nueva Rumasa se encuentran apellidos de linaje aristocrático como los Figueroa y Gamboa, los Mora Figueroa, los Osuna Fernández de Bobadilla o los Landeta de la Torre. Esta relación de clientes, junto a otros muchos, aparece en un listado correspondiente a la contabilidad de la ‘caja b’ que los Ruiz Mateos manejaban desde la oficina de Madrid. Esta información, junto a la de las oficinas de Jerez y Barcelona, obra en poder de la Fiscalía y forma parte de la investigación que está llegando a cabo la Audiencia Nacional.

Uno de los casos más singulares es el que afecta al Marqués de Santo Floro, Agustín de Figueroa y Gamboa, consuegro de José María Ruiz Mateos por el matrimonio de Cristina Figueroa y del Alcázar con José María Ruiz Mateos Rivero, y a parte de su familia política. Según la documentación a la que ha tenido acceso este diario, el noble invirtió una parte de su patrimonio en los pagarés de Nueva Rumasa. Sin embargo, ni siquiera la relación familiar entre ambos le sirvió para tener un trato de favor que le librara del presunto engaño, según han explicado a este diario fuentes de su entorno.

Tampoco se ha librado de esta situación Margarita Landeta de la Torre, miembro de una importante familia terrateniente y ganadera de Andalucía, que además es cuñada de Socorro Ruiz Mateos Rivero, la hija mayor del empresario jerezano. Su nombre también figura en la lista de clientes de pagarés en dinero negro junto al de Beatriz Osuna Fernández de Bobadilla, descendiente de otras dos importantes sagas aristocráticas e históricos bodegueros jerezanos, que también ha invertido importantes sumas de dinero en Nueva Rumasa, aunque “no en dinero negro”, puntualizó ayer a este diario.

La quiebra de todo el grupo de empresas ha supuesto un terremoto en el tejido de relaciones que los Ruiz Mateos mantenían con una parte de la aristocracia andaluza, a la que accedieron hace ya décadas gracias a la emergente pujanza de la primera Rumasa y al posterior entronque por el altar. “No se trata solo de que un familiar no te devuelva dinero que le has prestado”, explica con rabia contenida uno de los afectados, estrechamente unido a miembros de la saga desde hace décadas. “Esta situación representa un engaño mayor que no puede solucionar una querella ni puede restituir una condena”.

El ascendente de la Ruiz Mateos en la comarca gaditana de Jérez de la Frontera, cuna de varias de sus bodegas, convirtió a la oficina local ubicada en esa localidad en la principal puerta de entrada de dinero negro, hasta 130 millones de euros, según la información remitida a la Fiscalía. Algunos de los afectados, representados por el bufete Martínez Echevarría, se han atrevido a llevar el caso a la Audiencia Nacional. En concreto, este grupo de inversores habría desembolsado cerca 30 millones de euros, pero otros muchos han desistido, ya que tendrían que reconocer un posible fraude fiscal.

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