Frenazo en la recuperación: el PIB del primer trimestre se estanca
  1. Economía
LA DEMANDA INTERNA LASTRA LA RECUPERACIÓN DEL TURISMO Y LAS EXPORTACIONES

Frenazo en la recuperación: el PIB del primer trimestre se estanca

El primer trimestre del año ha sido un tiempo perdido desde el punto de vista de la recuperación de la actividad económica. Al menos, eso es

El primer trimestre del año ha sido un tiempo perdido desde el punto de vista de la recuperación de la actividad económica. Al menos, eso es lo que reflejan los indicadores más recientes de coyuntura, que muestran un perfil prácticamente plano. Hasta el punto de que, según Funcas, el PIB habrá avanzado un 0,2% entre enero y marzo, el mismo crecimiento que en el mismo periodo anterior en términos intertrimestrales.

Si la comparación se hace en términos interanuales (primer trimestre de 2011 sobre primer trimestre de 2010), el resultado es similar. El servicio de estudios de la Caixa acaba de estimar que el producto interior bruto creció en el primer trimestre un 0,6%, lo mismo que al acabar el año pasado. Se ha producido, por lo tanto, el primer frenazo en la senda de la recuperación iniciada en el segundo trimestre de 2009, cuando el pib llegó a caer nada menos que un 4,4%. Desde entonces cada trimestre siempre había sido mejor que el anterior en términos interanuales.

Esto supone un serio revés desde el punto de vista del empleo, lo que sin duda puede explicar los planes del Gobierno para aflorar economía sumergida mediante incentivos a los empresarios que han contratado de forma ilegal. El empleo –indicador clave para el crecimiento del PIB- no sólo no se está recuperando sino que ha empeorado. Un -1,3% en febrero (tasa anual) frente al -1% de enero.

Los últimos datos de coyuntura muestran la existencia de dos tendencias claramente antagónicas en la economía española. Mientras que desde el lado de la oferta las actividades  relacionadas con las exportaciones y el turismo repuntan de manera significativa (al calor de la recuperación exterior), la demanda interna continúa bajo mínimos. Con un parón del consumo –tanto público como privado- verdaderamente relevante. La Caixa, de hecho, estima que el consumo de los hogares (más de la mitad del PIB) se estancó (0,0% de crecimiento) durante el primer trimestre de 2011; mientras que para Funcas se produjo un tímido avance de tres décimas.

El mayor retroceso, en cualquier caso, tiene que ver con la formación bruta de capital (las inversiones), en particular con las destinadas a la construcción, tanto residencial como de obra civil. El propio Ministerio de Economía admite en su último informe de coyuntura que el Indicador Sintético de Inversión en Construcción (ISCO) prolongó en el primer trimestre de 2011 el proceso de ajuste, “acentuando el ritmo de caída respecto a lo estimado hace un mes, siete décimas el interanual, hasta el 8,2%, y cuatro décimas el intertrimestral, hasta el 1,9%”.

El mayor debilitamiento de este indicador se debe, fundamentalmente, al descenso del índice de producción de la industria de la construcción,, que no ha podido ser compensado por la favorable evolución del consumo aparente de cemento.

Repunta la actividad

La parte positiva de la coyuntura se encuentra en el hecho de que Economía ha estimado que la tasa interanual del Indicador Sintético de Actividad (ISA) en el primer trimestre se situó en el 1%, tres décimas por encima de lo previsto hace un mes. Por su parte, la tasa intertrimestral se revisa cuatro décimas al alza, hasta el 0,5%. La evolución más expansiva de esta réplica en pequeño del PIB se explica, fundamentalmente, por el comportamiento mejor del esperado de las importaciones no energéticas, el transporte ferroviario de mercancías, la producción industrial y las ventas en grandes empresas, que han compensado sobradamente el perfil contractivo del ‘ladrillo’.

Desde el lado de la actividad económica destaca también, pero en sentido negativo, la utilización de la capacidad productiva, en última instancia el mejor indicador para conocer el vigor de las fábricas. Y lo que dice este indicador es que en el primer trimestre se sitúo en un 72,6%, un nivel históricamente bajo que es incluso peor que en los dos trimestres anteriores.  En los años del boom este indicador llegó a situarse por encima del 80%, lo que significa que las fábricas estaban en plena ebullición.  Ahora tienen ociosa prácticamente el 30% de su capacidad de producción, lo que significa que no invertirán hasta que no aumenten el grado de utilización de su capacidad productiva.

 Los datos del primer trimestre reflejan con nitidez las dificultades para cumplir el objetivo del Gobierno de acabar el año con un crecimiento del PIB del 1,3%, medio punto por encima de lo que estiman los institutos de coyuntura. Para cumplir ese objetivo, y dado que el año comienza con un 0,6% interanual, eso significa que en la última parte del ejercicio la economía debe estar creciendo en torno al 2%, algo a toda luces extremadamente difícil de lograr en un contexto de restricción de la renta disponible de las familias por el mal comportamiento del empleo y de los precios de la energía. Además de por la subida de los tipos impositivos. Y con un stock de viviendas difícil de digerir.