ADELGAZARÁ DE FORMA DRÁSTICA LA CÚPULA DE LA PATRONAL

Rosell promete renovación pero mantiene a Díaz Ferrán al frente de la Fundación CEOE

Juan Rosell, flamante nuevo jefe de la CEOE, ya tiene su primera patata caliente sobre la mesa. Y es que el empresario catalán reiteró ayer tras

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Rosell promete renovación pero mantiene a Díaz Ferrán al frente de la Fundación CEOE
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    Juan Rosell, flamante nuevo jefe de la CEOE, ya tiene su primera patata caliente sobre la mesa. Y es que el empresario catalán reiteró ayer tras ser entronizado que su intención es que el presidente saliente, Gerardo Díaz Ferrán, mantenga un cargo de relieve en la organización, para más señas la presidencia de la Fundación. Una reflexión que se produce apenas días después de que el ex dueño de Marsans haya tenido que declarar como imputado en la investigación de la operación Mar Blau, sobre supuesta corrupción entre los funcionarios de puertos de Baleares. Sólo la punta del iceberg de los problemas legales que afronta, tras la debacle de su imperio turístico

    “La legislación vigente dice que Díaz Ferrán es presidente de la Fundación”, aseguró Rosell, antes de subrayar que su idea es no modificar ese estatus quo. Más que la legislación o los estatutos de la patronal, se trata más bien de una tradición no escrita. Lo explicó mejor en una entrevista reciente. “En la CEOE, el presidente saliente siempre es presidente de la Fundación. Eso es lo que se ha hecho históricamente y yo no estoy por la labor de hacer cambios. La historia es la historia”, subrayaba. Ayer insistió en esta pretensión y añadió que se trata de un acervo “que no se puede quebrar”. Todo a pesar del daño efectuado a la imagen de la organización por Díaz Ferrán, que en los meses previos a su salida acumuló sin tino impagos de nóminas, créditos y suspensiones de pagos.

    De hecho, no parece que conservar cerca la figura de Díaz Ferrán ayude a Rosell en el impulso renovador que ha vendido y que le han reclamado sus electores. También el lobby catalán que le ha llevado en volandas. Menos cuando, según él mismo dijo, el primer pilar en el que cimentará su presidencia es tener “convicciones claras sobre la urgente recuperación de la conducta ética tras los errores del pasado”. Una referencia a los excesos cometidos por los agente económicos, pero que podría ser aplicable a su propia organización. Durante la campaña, Rosell no descarto una reforma de los estatutos de la patronal para introducir una suerte de código ético, en la línea del que tienen otras organizaciones, como el Instituto de la Empresa Familiar (IEF).

    Consciente de que no es una cuestión baladí, el todavía presidente de Fomento del Trabajo dejó ayer abierta a la puerta a una rectificación si los órganos de gobierno de la patronal no estuvieran de acuerdo con la decisión. “Pero no estamos en ello”, avanzó. El propio Rosell admitió que la gestión de Díaz Ferrán al frente de CEOE presentaba sombras, aunque en general fue generoso con el presidente saliente. “Debo agradecer a (…) mi gran amigo, Gerardo Díaz Ferrán, su empeño en hacer participar a todos en la toma de posiciones de nuestra organización como nunca antes se había hecho. Quizás otros problemas oscurezcan su trabajo, pero los que estamos dentro podemos dar fe de su entrega, su trabajo y su compromiso”, recalcó.

    Compensar el 'sacrificio' del ex dueño de Marsans

    La Fundación CEOE, creada en 1984, no tiene ninguna relevancia desde el punto de vista de la gobernanza de la organización. Es más, su objetivo declarado es tan ambiguo como “contribuir al impulso, promoción y desarrollo de la ciencia, las artes y la cultura”. Sólo uno de los aspirantes a la presidencia, Jesús Banegas, se había mostrado partidario de cambiar su enfoque y constituir en torno a ella un think tank que sirviera de laboratorio de ideas para CEOE. La decisión de Rosell de mantener a Díaz Ferrán en la patronal tiene, por tanto, mas importancia como gesto.

    No falta quien en la cúpula de la casa entiende que el dueño de Marsans ha 'sacrificado' en parte sus empresas al negarse a firmar la reforma laboral que quería el Gobierno en la famosa cena de Moncloa que en julio de 2009 rompió las negociaciones con los sindicatos y provocó la ira del presidente del Ejecutivo, José Luis Zapatero. En ese escenario, la Fundación sería un premio de consolación. El propio Díaz Ferrán no fue pacato en su despedida ni al referirse a su situación personal -“el capitán puede tener problemas, que de hecho los tiene”-, ni a a la hora de buscar complicidades entre sus compañeros empresarios. “Siempre he tomado decisiones y he intentado que sea mayor el número de aciertos que de errores. Mi mayor deseo es que así lo hayáis entendido”, lanzó a la Asamblea Electoral, a la que pidió perdón por los posibles desatinos cometidos.

    Entre ellos, para Rosell, estaría el elevado número de vicepresidencias que tiene la organización y que la hacen “ingobernable”. De este modo, el nuevo presidente anunció que su intención es reducir esos puestos de 21 a un máximo de nueve. Dos preguntas flotaban ayer en el ambiente. La primera, si habrá una vicepresidencia primera para Arturo Fernández, algo que el presidente de los empresarios madrileños da por hecho. La segunda, si el 35% de los votos obtenidos ayer por la candidatura Herrero-Banegas tendrá reflejo en los órganos de gobierno o si, por contra, será una designación “monocolor” de empresarios afines al nuevo presidente, como apuntaban fuentes internas de la patronal.

    Quiero un equipo corto. Nueve es el número máximo de vicepresidentes y espero que sean menos. Ellos serán los que tengan contacto diario conmigo. Es la única manera de poder gestionar bien la Confederación”, confesaba Rosell a un grupo de periodistas, sin dar más precisiones. También avanzó que propondrá un cambio en los estatutos para que los vicepresidentes ya no puedan nombrar al presidente “de entre ellos” en caso de que éste abandone el cargo. “Por eso todo el mundo quería ser vicepresidente”, aseveró. Añadió que va a concederse “seis o siete días” para cerrar los nombres que conformarán su equipo de gobierno y hasta bromeó sobre la posibilidad de que, ahora, tenga que volver a comprarse piso en Madrid. “Ya tuve, pero lo vendí. Y lo vendí mal”, confesaba radiante. Había esperado mucho un día como el de ayer.




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