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Goldman Sachs tiene la última palabra sobre el futuro de Ibersuizas
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TRAS 20 AÑOS EN EL CAPITAL RIESGO ESPAÑOL

Goldman Sachs tiene la última palabra sobre el futuro de Ibersuizas

El pasado viernes, el sector del capital riesgo español quedó conmocionado tras conocerse la noticia adelantada por este diario sobre la situación actual de Ibersuizas. La

Foto: Goldman Sachs tiene la última palabra sobre el futuro de Ibersuizas
Goldman Sachs tiene la última palabra sobre el futuro de Ibersuizas

El pasado viernes, el sector del capital riesgo español quedó conmocionado tras conocerse la noticia adelantada por este diario sobre la situación actual de Ibersuizas. La firma con más solera de la industria nacional, precursora del negocio, por la que han pasado algunos de los ejecutivos más reconocidos, se enfrenta a un futuro incierto. El enfrentamiento existente entre los seis socios y una parte de estos a su vez con los accionistas de la gestora, como la familia García Baquero y el Banco Pastor, a su vez inversores del fondo, ha terminado con el despido de su equipo gestor. Todos a la calle, para sorpresa de competidores y compañeros del sector.

La última palabra, sin embargo, más allá de las refriegas judiciales que inicien ahora las partes para ver quién tiene razón, la tienen los inversores del fondo que administra Ibersuizas. Y entre todos ellos, el que tiene más que decir, por su condición de primer limited partner del vehículo de 330 millones que la firma levantó en 2006, es el banco de negocios Goldman Sachs. Normalmente, los inversores establecen, entre otras, una cláusula conocida como key man por la que vinculan sus compromisos de capital y la política de gestión del fondo a la permanencia de una serie de gestores, sin los cuales son los inversores quienes pueden dar fin a la continuidad del fondo. Fin de la historia.

Esta situación puede ser más abrupta si se tiene en cuenta que ninguno de los impulsores de la unión entre ambas firmas está presente. La relación del banco estadounidense con Ibersuizas no se entendería sin dos personajes clave, amigos, cómplices y guardianes de algunos de los secretos más importantes del Madrid financiero. Por un lado, Juan del Rivero, histórico de la banca de negocios y responsable de Goldman Sachs en España durante más de una década, que hace poco cedió el testigo tras una reestructuración. Y por otro, Luis Chicharro, fundador del private equity español y uno de los ejecutivos más sagaces del sector, que dejó su casa en 2008 de manera precipitada, adelantando el principio del fin.

Sin estos dos pilares presentes, las estrecheces de los dos últimos años han hecho aflorar las rencillas que venían acumulándose dentro de Ibersuizas durante los últimos años, aparcadas sin embargo por la buena marcha del negocio y del sector y el interés común en juego. ¨Los líos internos habían creado hasta tres bandos distintos dentro de la firma¨, explica un amigo personal de varios de los afectados. ¨Por un lado estaba Jorge Delclaux, solo y enfrentado al resto del equipo, en el que hacían frente común Iñigo Sánchez-Asiaín y Luis Peñarrocha por un lado y por otro, Ramón Cerdeiras y Juan Luis Ramírez, mientras que Fernando Chinchurreta iba por libre¨.

Todo comenzó con la llegada de Delclaux a Ibersuizas como futuro heredero del papel de líder que ejercía Luis Chicharro. El hecho de gozar de mejores condiciones que el resto de socios, hizo que el resto de socios quisiera igualar su estatus en el tercer fondo que pretendían levantar. La oposición de los accionistas de la gestora dio al traste con su aspiración y abrió un frente insalvable. Los agraviados cuestionaron además la figura de Delclaux, apoyado por Banco Pastor y García Baquero, sobre todo tras la salida de Chicharro. Su principal operación, la empresa de camiones Veinsur, no arroja buenos números, mientras su gran apuesta, la compra de Iberia, no cuajó.

La pareja formada por Asiaín-Peñarrocha puso las cartas sobre la mesa y reivindicó sus aspiraciones en base al track record de sus operaciones, entre las que figuran Indas, Maxam o Angulas Aguinaga, de las más destacadas dentro de Ibersuizas. Sin embargo, la existencia de algunas operaciones del pasado poco claras, algunas de ellas fuera de España, además de inversiones extraordinarias poco afortunadas, como la de Fadesa, o de su posicionamiento a favor de Chicharro en el amago de crisis que se produjo a raíz de su salida de la firma por el pago de una comisión en la operación de FCC, rompió con cualquier posible entendimiento con los accionistas.

Mientras tanto, la batalla abierta de Ibersuizas deja abiertas nuevas incógnitas. Una de ellas atañe a Ramón Cerdeiras, actual presidente de la Asociación Española de Capital Riesgo (ASCRI), que este martes puede afrontar su último día como tal en favor de Maite Ballester, responsable de 3i, para no afectar a la patronal del sector. Otro, como Fernando Chinchurreta, vinculado solo a tiempo parcial con la firma, afronta el frente judicial que tiene abierto con el fondo competidor Corpfin Capital por la disputa de una empresa en la que es inversor al margen de Ibersuizas, pero con uno de sus accionistas, como el Banco Pastor.

De acuerdo con la opinión de las principales casas de private equity españolas, el futuro de Ibersuizas no es el más alentador. Sin nuevo vehículo de inversión, tras cancelarse el proyecto de tercer fondo, es probable que los limited partners no quieran aportar el dinero pendiente del segundo fondo y exijan la venta ordenada de los activos en cartera. Aunque la continuidad de Jorge Delclaux esté avalada por los accionistas y se pretenda incorporar a nuevos ejecutivos a la firma, puede darse la circunstancia de que el segundo nivel no apueste por un proyecto que se percibe a la deriva. Goldman Sachs tiene la última palabra.

El pasado viernes, el sector del capital riesgo español quedó conmocionado tras conocerse la noticia adelantada por este diario sobre la situación actual de Ibersuizas. La firma con más solera de la industria nacional, precursora del negocio, por la que han pasado algunos de los ejecutivos más reconocidos, se enfrenta a un futuro incierto. El enfrentamiento existente entre los seis socios y una parte de estos a su vez con los accionistas de la gestora, como la familia García Baquero y el Banco Pastor, a su vez inversores del fondo, ha terminado con el despido de su equipo gestor. Todos a la calle, para sorpresa de competidores y compañeros del sector.

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