BAJAN SUS MÁRGENES EN CONTRA DEL RESTO DEL SECTOR

Caixa Catalunya cerró el año 2009 con el coeficiente de solvencia más ajustado del sector

Los resultados de Caixa Catalunya en 2009, aparte de registrar una caída del 59,1% en su beneficio por atípicos, incluyen dos elementos preocupantes: una caída del margen

Foto: Caixa Catalunya cerró el año 2009 con el coeficiente de solvencia más ajustado del sector
Caixa Catalunya cerró el año 2009 con el coeficiente de solvencia más ajustado del sector

Los resultados de Caixa Catalunya en 2009, aparte de registrar una caída del 59,1% en su beneficio por atípicos, incluyen dos elementos preocupantes: una caída del margen de intereses del 7,2%, frente al fuerte crecimiento del conjunto del sector, y una caída de su coeficiente de solvencia hasta el 9,4%, tan sólo 1,4 puntos sobre el mínimo exigido por la Ley y muy por debajo de los nuevos estándares internacionales de solvencia.

Respecto a los márgenes, incluso entidades con una caída mayor del beneficio, como Caja Madrid, han logrado crecimientos de dos dígitos en 2009. Esto se ha debido a que bancos y cajas han bajado de golpe la remuneración de los depósitos para trasladar las caídas del euribor, mientras que los créditos (sobre todo las hipotecas) tardan mucho más tiempo en reflejar dichas caídas, lo que incrementa los márgenes. Otra cosa es que ya se está produciendo esta traslación y, además, se ha encarecido la financiación mayorista, con lo que los márgenes han empezado a contraerse en el cuatro trimestre.

Sin embargo, la caja que preside Narcís Serra ha registrado una caída en el conjunto del ejercicio, que además proviene de un desplome del 26,8% de los ingresos por intereses -que se compensa con una caída del 34% de los intereses que ella paga a sus clientes y acreedores-. Según ha explicado la entidad en rueda de prensa, ha preferido sacrificar margen a cambio de mantener el volumen, es decir, el número de clientes. De hecho, éstos han aumentado en un 3,4% en 2009.

Respecto a la solvencia, la caja no ha ofrecido una explicación para la caída de su ratio desde el 10,1% de 2008 hasta el 9,4% en 2009. Dentro de esta solvencia, el capital de mejor calidad (el core capital) se ha incrementado 0,1 puntos porcentuales hasta el 5,5%, mientras que lo que ha bajado es el Tier 1 (que incluye las participaciones preferentes) y el Tier 2 (aquí aparece la deuda subordinada). Precisamente por este deterioro, la caja ha vendido recientemente su división de seguros, venta que le reportará 0,7 puntos al ratio de solvencia.

Este debilitamiento de la solvencia -en un momento en que las exigencias mínimas van a subir con las nuevas normas de Basilea- es especialmente preocupante en el caso de las cajas, que no pueden recurrir a ampliaciones de capital como los bancos. Sólo pueden usar el crecimiento orgánico para reforzar el core capital, y no parece que éste vaya a ser muy elevado en los dos próximos ejercicios dadas las perspectivas de la economía española. De ahí que el sector y el propio gobernador del Banco de España hayan pedido una reforma de las cuotas participativas para que puedan usarse efectivamente para reforzar el capital.

Aparte del capital, las entidades cuentan con el colchón de la provisión genérica para hacer frente a la morosidad y a las posibles pérdidas. Caixa Catalunya se ha limitado a decir que ha dotado 590 millones en provisiones en 2009, sin especificar si se trata de genérica o específica (pérdida obligatoria que se tiene que apuntar por la morosidad y otros deterioros). Según sus cifras, tienen 3.137 millones de euros en créditos dudosos, y podrían hacer frente sin problemas a la pérdida (pase a fallidos) del 15% de los mismos, 470 millones.

En cuanto a la morosidad, el director general de la caja barcelonesa, Adolf Todó, ha reconocido que durante el pasado año Caixa Catalunya se adjudicó 1.210 millones de activos que, de otra manera, hubieran pasado a impagados, lo que también hubiera supuesto situar la tasa de morosidad en el 6,5% en vez  del 5,3% del en que la han dejado.

Ventas de pisos a pérdida

Además, vendió 1.150 pisos (“todos a través de apis”) y puso en alquiler más de 1.000 viviendas con una rentabilidad del 3,4% (“dos puntos por encima del euribor”, remarcó). Pero las ventas no dieron los frutos deseados: “Hemos vendido los pisos una media del 12% por debajo de su valor contable y hemos asumido esta pérdida”, reconoció. En todo caso, la propia entidad ha realizado campañas en que anunciaba descuentos del 30% y el 40%. Más tarde, en petit comité, reconocía también que, hoy en día, los precios de los pisos siguen bajando. “Me llamaban loco por vender hace un año, pero hoy no hubiese podido vender a aquel precio, sino más barato aún”, dijo.

El presidente de la caja, Narcís Serra, ha realizado un somero análisis de las previsiones de la economía. “Hay síntomas de recuperación. Lo peor de la crisis ya ha pasado. Sólo falta saber si tiene forma de V, de W o de U y si costará mucho salir. Pero lo que está claro es que el sistema financiero y bancario habrá de transformarse significativamente y habrá que construir uno nuevo  sobre bases muy diferentes de las que propiciaron el crecimiento hasta el 2007”.

En España, ha dicho, existe la “necesidad de racionalizar estos sistemas”. Entre otras cosas, porque hasta hace poco los elementos más importantes de la economía eran la construcción, la integración en el euro y la inmigración. Y éstos ya no serán factores clave en el futuro. En España, la crisis se habrá pulido 2 millones de puestos de trabajo, uno de ellos del sector de la construcción. Y, por mucho que el sector vuelva a la normalidad, no podrá recuperarlos y su peso en la economía será muy inferior al que tenía en el 2005. La economía española, pues, tiene dos grandes retos: aumentar progresivamente la productividad y las posibilidades de financiación para que el dinero llegue a todos, tanto a particulares como a empresas.

Serra ha destacado tres hitos significativos de su entidad en el último año: “Primero, la morosidad. Hemos conseguido estancarla. Teníamos el diferencial muy elevado sobre la media del sector y ahora se ha reducido sensiblemente; segundo, hemos conseguido aumentar el número de clientes. Además, han aumentado los clientes muy vinculados a nuestra caja. Con esta estrategia, estamos dibujando la nueva entidad que saldrá cuando acabe la crisis; y tercero, tenemos en marcha un plan de integración. El capitán de un barco ha de saber superar una tormenta y salir luego sin perder el rumbo. Nosotros estamos superando la tormenta y creemos que salimos en la dirección adecuada con una nueva entidad financiera”.

Serra, por otra parte espera presidir, al menos durante el primer periodo, la caja resultante de la fusión con Caixa Manresa y Tarragona. Será duro, pero espera que en el 2012, la estructura resultante de la nueva entidad esté ya "completamente racionalizada".

 

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