Bergé cierra su refinanciación tras asumir toda la 'deuda' de Isofotón
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680 MILLONES EN UN PERIODO DE 10 AÑOS

Bergé cierra su refinanciación tras asumir toda la 'deuda' de Isofotón

Isofotón ha estado a punto de costarle muy caro al Grupo Bergé. Dos años y medio después de que se descubrieran las verdaderas cuentas de la filial solar,

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Bergé cierra su refinanciación tras asumir toda la 'deuda' de Isofotón

Isofotón ha estado a punto de costarle muy caro al Grupo Bergé. Dos años y medio después de que se descubrieran las verdaderas cuentas de la filial solar, el holding empresarial gestionado por Fernando D’Ornellas, con intereses en la importación de coches y la gestión portuaria, ha conseguido cerrar la refinanciación de su nueva estructura de deuda (680 millones) tras asumir como propias las "pérdidas históricas" (360 millones) afloradas por el fabricante de paneles solares, al que llegó hace diez años.

 

Tras más de nueve meses de negociaciones con un grupo de más de doce entidades financieras, al frente del cual figuran Santander, BBVA y Caja Madrid, el Grupo Bergé ha cerrado un nuevo plan financiero que debe permitirle digerir el quebranto provocado por Isofotón, donde han tenido que responder por los 360 millones de deuda exigidos por los bancos y cajas, y pasar página en la relación con su participada, donde no aportará ni un sólo euro más con cargo a su balance.

Desde aquel episodio, Bergé ha visto cómo su aventura en Isofotón, que se cobró la salida fulminante del presidente y accionista (Álvaro Ybarra) y su consejero delegado y creador (José Luis Manzano), pudo poner en riesgo la solvencia financiera del grupo, que trabajaba con sólo una deuda global próxima a los 320 millones, entre líneas de circulante y de financiación para activos que han sido ahora renovadas y ampliadas a largo plazo, según las fuentes financieras consultadas por este diario.

Para sellar este nuevo plan a 10 años, que le permitirá ampliar su capacidad de endeudamiento hasta los 1.200 millones para continuar con la actividad de las distintas divisiones de su conglomerado empresarial, Bergé ha tenido que responder con nuevas y mayores garantías para cerrar la refinanciación. Además, ha accedido a otras exigencias del sindicato bancario, como prescindir del pago de dividendo, importe que en el último ejercicio llegó a los 8 millones, según la última información pública disponible.

Respecto a la deuda de Isofotón, las entidades financieras han aceptado establecer un modelo de pago a 10 años según el cual Bergé asume los compromisos anuales siempre que los números de la matriz lo permitan. De lo contrario, el grupo se garantiza no tener que desatender las necesidades financieras de su negocio original, algunas muy intensas en consumo de capital, de manera que el abono de la deuda se pueda aplazar a los ejercicios posteriores, hasta llegar a los 15 años.

Un referente, un problema

La burbuja de Isofotón explotó a las puertas de la crisis. Al margen de la marcha del fabricante, que ha sido sometido a expediente de regulación de empleo, la actual coyuntura ha pasado también factura al resto de negocios de Bergé, aunque todas sus divisiones han conseguido cerrar 2009 con ebitda positivo, alcanzando una facturación consolidada de más de 2.600 millones, según fuentes próximas a la compañía. Unos números que hubieran resultado mucho más satisfactorios de no haber tenido que responder por Isofotón.

La deuda operativa del fabricante de paneles solares no contaba con activos de su principal accionista -Bergé- como garantía. Sin embargo, los bancos pillados en Isofotón no estaban dispuestos a cargar en solitario con el marrón descubierto tras la venta -luego deshecha- del 25% a la familia March. Desde entonces, han sido necesarios meses de negociaciones para cerrar un marco financiero que permita al grupo continuar con su actividad y al tiempo ir pagando, durante una década, la deuda asumida como propia.

Cerrado satisfactoriamente el frente financiero, Bergé espera aún para largo el desenlace judicial iniciado en septiembre de 2009. Ese mes tuvo lugar el inicio de la vista oral del juicio que se celebra contra José Luis Manzano, el que fuera impulsor y consejero delegado del primer fabricante fotovoltaico del país, para dirimir sus responsabilidades como gestor de Isofotón. Tras los potenciales recursos que han de cruzarse entre las partes, la resolución judicial puede que no esté antes de cuatro años. Pero ese, es otro asunto.