Caja Madrid aprovecha la salida de Conte para reforzar su control en la gestión de Iberia
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EL NUEVO CONSEJERO DELEGADO VIENE DE LA ENTIDAD FINANCIERA

Caja Madrid aprovecha la salida de Conte para reforzar su control en la gestión de Iberia

Caja Madrid, máximo accionista de Iberia con casi un 23% del capital, decidió coger el toro por los cuernos y aprovechar la salida de Fernando Conte

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Caja Madrid aprovecha la salida de Conte para reforzar su control en la gestión de Iberia

Caja Madrid, máximo accionista de Iberia con casi un 23% del capital, decidió coger el toro por los cuernos y aprovechar la salida de Fernando Conte de la presidencia de Iberia para dar un vuelco a la estructura de poder de la aerolínea. ¿Objetivo? Asegurarse un cierto control y, de paso, impulsar la ralentizada operación con British Airways. “Tal y como están las cosas, hay que repartir funciones y se necesita la figura de un consejero delegado para el día a día”, aseguraban ayer fuentes de la entidad financiera. Rafael Sánchez-Lozano, el elegido, es un hombre de Caja Madrid. Directivo de la entidad desde hace más de una década e implicado en proyectos como el de Cibeles, fue él quien realizó todo el trabajo de campo cuando la entidad decidió subir del 10% al 23% en la aerolínea.

“Ayer había mucho nerviosismo en Iberia –aseguran a El Confidencial fuentes internas de la compañía-. Sobre todo en mandos altos e intermedios que, en muchos casos, llevan en la casa desde que la aerolínea era estatal. Y es que el cambio podría suponer un vuelco en la gestión. Entra un consejero delegado que viene a implicarse en el día a día. Ese cargo no se ocupaba desde que Ángel Mullor dejó la empresa hace más de tres años y, en ese tiempo, han cogido fuerza directores generales como Enrique Donaire, pero sin un esfuerzo coordinado”. Sánchez-Lozano será el número dos de Antonio Vázquez Romero, que ya era consejero de la aerolínea. El ex responsable de Altadis, a quien César Alierta incorporó al Consejo de Telefónica cuando abandonó la tabacalera, también aporta un perfil ejecutivo.

Desde Iberia se explicó a este diario que a principios de este ejercicio Conte le expuso al Consejo de Administración su deseo de abandonar la compañía en 2010, coincidiendo además con su 60 aniversario. "Pensaba que, después de siete años en la empresa, había llegado el momento de irse. Había cumplido una etapa", aseguran. Fue entonces cuando se empezó a buscar un sustituto y, una vez acordado, decidió adelantarse el proceso, de común acuerdo, explica la aerolínea. Un planteamiento que se suscribe desde Caja Madrid. La pregunta es: ¿Por qué cuándo la aerolínea afronta una operación corporativa como la de British y en plena recesión económica?  “A veces uno se va porque no le gusta lo que ve”, aseguraba ayer a este periódico de forma críptica una fuente cercana al ya ex presidente de Iberia.

Los últimos meses no han sido fáciles para Conte. En septiembre, recién arrancado el proceso de fusión con British Airways, ya arreciaban las presiones. Caja Madrid, sin ir más lejos, se manifestó en más de una ocasión en línea con que las negociaciones caminaran hacia un 55%-45% en la ecuación de canje. Un reparto que, por la capitalización alcanzada en bolsa por ambas aerolíneas, llegó a parecer factible. British no hubiera aceptado sólo un 55%. El mes de diciembre vino marcado por el auténtico caos generado por la presunta huelga encubierta de los pilotos. Sin contar con la debacle en las cuentas de la aerolínea. En el primer trimestre del año Iberia perdió 92,4 millones de euros frente a los 0,4 del año anterior. Aprovechó la presentación de resultados para anunciar que se planteaba un ERE temporal.

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