Luis Portillo, ex presidente de Colonial: “Los mismos que me denuncian pusieron el dinero a mi puerta para comprar FCC o Riofisa”
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DECLARACIONES EN EXCLUSIVA A ‘EL CONFIDENCIAL’

Luis Portillo, ex presidente de Colonial: “Los mismos que me denuncian pusieron el dinero a mi puerta para comprar FCC o Riofisa”

Habla desde Sevilla, retirado del mundo de los negocios que se cuece a fuego lento en Madrid. Abandonó la presidencia de Colonial hace ahora un año

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Luis Portillo, ex presidente de Colonial: “Los mismos que me denuncian pusieron el dinero a mi puerta para comprar FCC o Riofisa”

Habla desde Sevilla, retirado del mundo de los negocios que se cuece a fuego lento en Madrid. Abandonó la presidencia de Colonial hace ahora un año y medio, pero su pasado en la inmobiliaria se ha hecho de nuevo presente. Luis Portillo, el empresario de Dos Hermanas que alcanzó la cumbre del ladrillo español, el mismo que irrumpió en Madrid para colarse en comedores como el de Esther Koplowitz, rompe ahora su silencio para hablar con El Confidencial, sorprendido por ser de nuevo noticia.

 

Y lo hace en una fecha muy singular, el mismo día -ayer martes- en que su antigua compañía, la inmobiliaria Colonial, de donde salió por la puerte el 31 de diciembre de 2007, cuando controlaba casi un 40% de una cotizada que llegó a capitalizar por valor de cerca de 10.000 millones de euros, aprobó en su Junta General de Accionistas emprender una acción de responsabilidad social contra el consejo de administración que él presidió por acciones lesivas que generaron “cuantiosos e importantes daños”.

“Aquí lo único que hay es ruido”, desliza Luis Portillo con un tono plomizo, carente de pulso y energía. “Toda nuestra actuación estuvo avalada por estas mismas entidades financieras. Aquí los únicos que hemos perdido y quienes nos jugamos realmente nuestro dinero fuimos nosotros, los accionistas”. Ahora, sin embargo, los nuevos propietarios de Colonial, sus antiguos acreedores, con La Caixa y Banco Popular a la cabeza, pretenden ajustar cuentas con su gestión en el pasado.

Su actual sucesor en el cargo, Juan José Bruguera, antiguo presidente de la inmobiliaria cuando pertenecía a La Caixa, explicó ayer martes los motivos que justifican la futura demanda, a presentar en el plazo de unos meses: la compra de activos para la reinversión en acciones de la sociedad, la adquisición de la compañía de centros comerciales Riofisa y el "manejo de la autocartera durante 2007 para realizar determinadas inversiones que supusieron pérdidas".

“Todas las operaciones, como la de Riofisa, fueron aprobadas por el consejo de administración”, recuerda Portillo con lejanía y sin especial acritud. “Había informes de 200 analistas, nos financiaban los principales bancos internacionales… No puede decirse que las cosas no se hicieran de acuerdo a los cánones del mercado”. El inmobiliario de Dos Hermanas reflexiona en voz alta. "¿Acaso, todos los promotores del mundo se han equivocado? Si es así, todos somos culpables de lo mismo".

Nadie hubiera pensado en un desenlace así hace poco más de dos años. El empresario sevillano creció como nadie durante los últimos coletazos de la década prodigiosa del ladrillo español. No tuvo vértigo para saltar de Metrovacesa, donde aprendió las tripas del mercado bursátil como accionista junto a Joaquín Rivero, al cascarón de Inmocaral, una nave a la deriva desde la que abordó Colonial, FCC, Riofisa y la francesa SFL. Su viaje a la gloria terminó estrellado, lastrado por una deuda imposible de casi 9.000 millones.

El discurso de Portillo es monocorde, incluso cuando entra en la arena de los detalles. “Para compras como la de FCC, nos metieron el dinero por la puerta. Compramos a 78 euros por acción, cuando quienes nos prestaban aseguraban que el precio objetivo que ellos tenían para los títulos de la constructora era de 100 euros”, subraya con especial intención. “Al final, los mismos bancos que nos prestaron entonces se han adjudicado luego esas acciones a 24 euros”.

“Los que más apostamos hemos perdido y, por lo tanto, somos los principales responsables. Pero a partir de ahí, nada más se nos puede reprochar”, sentencia de manera clara, sin remordimientos de conciencia, quien fuera accionista de BBVA y Santander cuando la ola bursátil acompañaba. “Nuestras decisiones estaban basadas en torno a un proyecto empresarial que finalmente se vino abajo, poco antes de que todo el sistema financiero mundial se tambaleara como nunca antes en su historia”.

Ahora, los planes de negocio son bien distintos. Según anunció ayer el consejero delegado de Colonial, Pere Viñolas, en los próximos días se espera cerrar una recapitalización de la compañía, para reforzar así su estructura financiera a largo plazo, hacerla viable y reducir su endeudamiento, de 6.600 millones. Una vuelta a la actividad patrimonial, con alquiler de oficinas en París, Madrid y Barcelona, mientras se esperan tiempos mejores para desinvertir activos como Riofisa.

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