"Veremos quién tiene la mejor dejada": el suspiro de Alcaraz en Montecarlo (y el reto a Bublik)
Será el primer duelo entre el español y el kazajo en torneo oficial. Carlitos sufrió para vencer a Tomás Etcheverry en octavos. Asegura que va a ser un partido bonito para el espectador
Un duelo repleto de sustos, con giros del destino como los que son capaces de diseñar los mejores guionistas. Sufrió Carlos Alcaraz, acostumbrado a la parsimonia, a la victoria alejada del drama. Y lo hizo frente a Tomás Etcheverry, rival a priori menor. Pero que enseñó los colmillos con el mar de fondo, con el público gourmet de Montecarlo en la grada, ansioso de ver un partido de alto voltaje.
"Estoy muy contento de haber salvado un partido que lo tenía controlado y que, al final, se me ha complicado. Pero estos son los importantes. Cuando no te sientes bien, o cuando de repente pierdes el feeling, intentas volver lo antes posible y al final acabas ganándolo. Me da mucha confianza. Ahora a por la siguiente ronda", explicó Alcaraz tras concluir el duelo.
El primer set pareció la antesala de un paseo, de una tarde plácida en la que el resultado estuviera definido de antemano. 26 minutos de reloj, casi sin margen para que llegaran los más rezagados. Carlitos permanecía impávido, como si estas anomalías se hubieran convertido en lo más común para él. Los genios, en esencia, tienden a perder la capacidad para discernir los posibles de los imposibles.
Sumar Alcaraz y la tierra batida es una operación cuyo resultado generalmente es positivo. Lograr el título en Montecarlo sería el prólogo perfecto para el desembarco en París dentro de un mes. Superar trampas similares a las de Etcheverry darán la energía suficiente para que Roland Garros se mantenga, un año más, en manos de un español.
Etcheverry puso contra las cuerdas a Alcaraz. (EFE/Yoan Valat)
El elogio a Etcheverry
"Todo el mundo sabe, en cada partido y en cada torneo, lo difícil que es ganarle. Etcheverry, especialmente en tierra batida, es un grandísimo competidor. Le tengo muchísimo respeto por lo que está haciendo en los torneos, por su trayectoria en el circuito. Todos han podido ver lo buen jugador que es. Ha sido un gran día y una gran batalla", reflexionó Carlitos.
Una batalla en la que Etcheverry resurgió cuando el desenlace estaba próximo a la derrota sin paliativos. El argentino protagonizó un segundo set en el que convirtió a Alcaraz en un jugador vulgar, en permanente conversación con su entrenador, Samuel López, incapaz de voltear el destino torcido en ese instante. Las señales de alarma eran evidentes.
Los espectadores asistieron a un gran partido. (EFE/Yoan Valat)
El primer duelo con Bublik
La reacción de Carlitos, cuando el argentino enfilaba hacia el set casi en blanco, llegó a destiempo. Pronto cerró Etcheverry el segundo y puso las tablas antes de que la fortaleza mental de Alcaraz emergiera de nuevo. A pesar de que la tercera manga fue pareja, el español se impuso y ocupará una plaza en los cuartos de final.
Aleksandr Bublik será el rival de Alcaraz, el primer enfrentamiento entre ambos en torneo oficial. "Hemos entrenado alguna vez juntos, así que va a ser divertido tanto de ver como de jugar. Veremos quién tiene la mejor dejada. Tenemos muchas ganas". Carlitos sigue en el camino de seguir ampliando sus vitrinas.
Un duelo repleto de sustos, con giros del destino como los que son capaces de diseñar los mejores guionistas. Sufrió Carlos Alcaraz, acostumbrado a la parsimonia, a la victoria alejada del drama. Y lo hizo frente a Tomás Etcheverry, rival a priori menor. Pero que enseñó los colmillos con el mar de fondo, con el público gourmet de Montecarlo en la grada, ansioso de ver un partido de alto voltaje.