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Rafa Jódar: "Da igual irte de España o USA, en el tenis debes tener una perspectiva internacional"
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ENTREVISTA AL JOVEN TENISTA

Rafa Jódar: "Da igual irte de España o USA, en el tenis debes tener una perspectiva internacional"

Este tenista de 19 años se ha convertido en la revelación española tras su participación en el Open de Australia. A pesar del buen inicio de temporada, se mantiene prudente

Foto: Rafa Jódar posa para una entrevista con El Confidencial. (A. L.)
Rafa Jódar posa para una entrevista con El Confidencial. (A. L.)
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Un viernes lluvioso deja un Madrid apagado. La meteorología, sin embargo, es ajena a los estados de ánimo de determinadas personas. El cielo nublado está en clara contraposición con los amaneceres radiantes de Rafa Jódar (Madrid, 2006), revelación del tenis nacional tras su participación en el Open de Australia, torneo en el que alcanzó la segunda ronda. No es tan habitual que un chaval de 19 años celebre victorias en Grand Slam. Nos cita en el Club de Tenis Chamartín madrileño, cerca de las cuatro torres de la Castellana. Quién sabe si él, pronto, se convertirá en un baluarte del tenis.

El chico es alto, más de lo que proyecta la pantalla, saluda con un apretón de manos, se quita su chaquetón y se sienta con parsimonia en una sala. Puede que la vida le haya cambiado tras estas últimas semanas: a la participación en Australia hay que sumarle su buen papel en Next Generation ATP Finals, donde ganó a Learner Tien (24º del mundo). Pero él lo niega: "Sigo siendo la misma persona y el mismo jugador".

Ya saben, lo esencial es invisible a los ojos.

Jódar incluso entrenó con Carlos Alcaraz en la primera semana en Melbourne. Carlitos es uno de sus ídolos, pero pronto ha tenido la oportunidad de bajarlo del póster. Coincidieron en la Copa Davis en Valencia en 2024 y desde entonces mantienen una gran relación. El chico, sin embargo, ha crecido como testigo de las epopeyas de Rafa Nadal.

Tiene una madurez impropia para un chico de 19 años. En la puerta de la sala, lo espera su padre, que lo acompaña con diligencia a sus compromisos. Él no se cansa de reiterar que sus progenitores son las personas en las que más confía. Al concluir la conversación, saluda a personas en la cafetería del club antes de colocarse sus auriculares y salir por la puerta, despidiéndose con educación.

—Hasta luego. Muchísimas gracias.

Puede que no sea consciente, pero le queda poco de anónimo.

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PREGUNTA. Usted no ha seguido el camino habitual y se marchó a la universidad en Estados Unidos en lugar de empezar a competir profesionalmente. ¿Cuántas veces le dijeron que estaba loco?

RESPUESTA. Cada persona tiene su opinión. Cuando acabé la etapa júnior, tenía dos opciones: dedicarme al tenis de manera profesional o ir a la Universidad de Virginia y seguir estudiando y jugando. Tomé la segunda y no me arrepiento.

P. ¿Irse a Estados Unidos fue subir o bajar un peldaño en la escalera?

R. Te diría que subir, porque allí he jugado muchos partidos, me he desarrollado, he conocido a mucha gente… Además, he podido viajar por Estados Unidos, me han acompañado los entrenadores y creo que ha sido un paso adelante.

Rafa Jódar:

P. ¿Cuál es el torneo que más ha disfrutado en Estados Unidos?

R. Me quedo con la temporada que jugué con mis compañeros de equipo, no puedo quedarme con un partido en concreto. Jugamos muchas veces y lo hicimos bastante bien. El tenis es un deporte individual y hacerlo en equipo me ha ayudado mucho a desarrollarme y a mejorar mi nivel. Cuando dependes de otros, mejoras, porque sabes que si tú no lo haces bien, perjudicas al resto.

P. Las universidades americanas son el Disneyland del deporte. ¿Verdadero o falso?

R. Las universidades americanas te dan muchas facilidades para el practicar el deporte. Ellos entienden muy bien tu situación, que es muy importante y eso hace que sientas que estás valorado en la universidad. Hay muchos deportistas becados y, si eliges la universidad correcta para tu deporte, es una experiencia buena y recomendable.

P. ¿Por qué optó usted por Virginia?

R. Tuve varias opciones en el proceso de escoger universidades y elegí Virginia porque creía que podía ser el mejor sitio para desarrollarme y para ser mejor jugador y persona. Segundo, porque tenían un nivel alto de tenis y de estudios. La combinación era perfecta y descubrí que la Universidad de Virginia es de las mejores públicas del país. En cuanto al nivel de tenis, siempre han conseguido títulos a nivel nacional.

P. ¿Cuánto hay de verdad y de leyenda en que en Estados Unidos se le dan más facilidades a los deportistas que en España?

R. Son dos maneras de entender a los deportistas y a los estudios. En Estados Unidos, por ejemplo, yo entregué un papel en el que señalaba las fechas en las que iba a faltar porque iba a viajar con el equipo. En eso noté diferencia con respecto a cuando estudié bachillerato y secundaria.

P. ¿Ser becado y jugar al tenis fue vivir el sueño americano?

R. Tengo muy buenos recuerdos de mi estancia en Virginia, más allá de mis compañeros de tenis. De hecho, si volviera alguna vez, tendría muchísima gente a la que visitar. Los entrenadores todavía me siguen y cuando vaya a jugar torneos en Estados Unidos, tengo una especie de base para prepararme en Virgnia.

P. ¿Cómo era su día a día en Virginia?

R. Yo iba por la mañana a clase, salvo que me pillara fuera de Virginia porque teníamos algún torneo. El horario era de nueve a 12 o hasta la una, en función de las clases que tuviera. Allí me recogían e íbamos para las pistas de tenis, donde entrenábamos dos o tres horas. Luego hacíamos la preparación física en el gimnasio, que estaba justo al lado. Las facilidades eran tremendas.

P. El día estaba bien cargado.

R. Sí, además de que había algunos en los que me tocaba madrugar aún más para entrenar una hora u hora y media antes de ir a clase. Cuando concluía el entrenamiento de la tarde, volvía a la casa en la que vivía con mis compañeros de equipo y estudiaba para algún examen en el rato del día que me quedaba.

P. ¿Se parece la experiencia a un Erasmus?

R. No sé, no sé [risas]. No lo puedo comparar porque solo he vivido una de las dos experiencias.

Rafa Jódar:

P. ¿Dónde ha visto más nivel, en el tenis español o en el americano?

R. Si quieres ser tenista profesional, tienes que tener una perspectiva internacional. España es un país con un gran nivel de tenis porque han salido jugadores como Rafa Nadal o ahora Carlos Alcaraz. El americano se está desarrollando cada vez más gracias a las universidades. Hay jugadores que acaban su etapa júnior y prueban esa ruta de la universidad. No se pueden comparar el español y el americano; el tenis hay que mirarlo internacionalmente.

P. Ha debutado en el Open de Australia. ¿Le ha cambiado la vida tras esa experiencia?

R. No, para nada. Yo sigo siendo la misma persona y el mismo jugador. Es cierto que los resultados se han dado bien, pero eso sólo significa que ha empezado bien la temporada. En el tenis hay que estar muchas semanas haciéndolo bien para estar en lo más alto.

P. Alcaraz ha pasado de ídolo a amigo. ¿Cómo ha sido el proceso de bajarlo del póster?

R. Tengo muy buena relación desde que lo conocí en la Copa Davis en Valencia hace dos años. Tuve la oportunidad de entrenar con él en Australia y puedo decirte que es una persona muy cercana y tranquila.

P. Roberto Fontanarrosa decía que los ídolos son imperfectos.

R. Es una persona totalmente normal y muy cercana. Yo lo veo como otro tenista español. En realidad, tengo muy buena relación con todos los españoles, sobre todo con los de mi edad porque he crecido jugando torneos con ellos.

P. ¿Qué consejo le ha dado?

R. No me ha dado ningún consejo, hemos mantenido conversaciones más casuales.

P. Distendidas, entiendo.

R. Sí, exacto. Yo entré con él, hablamos un rato y fue muy casual. No me dio ningún consejo y yo tampoco le pregunté. Tenemos muy buena relación, pero no hay que llevarlo más allá.

P. En dos años hay Juegos Olímpicos. ¿Se plantea pedirle que sea su pareja en el dobles?

R. Para eso queda, para eso queda [risas]. Tener la oportunidad de representar a España, ya sea en una Copa Davis o en unos Juegos Olímpicos, es un orgullo.

P. ¿Qué jugador le ha sorprendido más en la distancias cortas en Australia?

R. No me podría quedar con ninguno. Todos intentan hacer su camino, llevar sus rutinas y tienen su propio proceso.

P. ¿Cambia mucho un Grand Slam respecto a otros torneos?

R. Los Grand Slam son los torneos en los que hay más gente y en los que se concentra la mayoría del tenis. Solo hay cuatros y son muy prestigiosos, pero el resto de torneos también son muy buenos y no podría compararlos.

P. ¿En qué piensa cuando está en la pista?

R. En lo que he hecho en los partidos que he jugado durante todos estos años. Esos encuentros te aportan una experiencia que te ayuda a afrontar los retos de la mejor manera posible. Siempre te tienes que dar una oportunidad a ti mismo y creer, con independencia de cómo vayan las cosas.

P. ¿Cómo se definiría como tenista?

R. Soy un jugador agresivo. Creo que tengo un buen saque gracias a la altura y eso me permite empezar bien los puntos. Pero hay que tener un juego muy amplio y variado para enfrentarte a los jugadores del circuito.

P. ¿En qué superficie se encuentra más cómodo?

R. En estos últimos meses he jugado más en pista rápida y te diría que ahí. Pero me intento adaptar a las tres superficies y eso es lo más importante. Cuando empiece la temporada de tierra batida, tendré que cambiar el chip.

P. ¿Es posible dejar la mente en blanco durante un partido?

R. ¿A qué te refieres?

P. A la capacidad para aislarse y no distraerse.

R. Eso te lo aporta la experiencia. Dejar la mente en blanco es complicado; creo que tienes que estar muy concentrado para no abstraerte y pensar en otras cosas. En los torneos hay mucho público, pero tienes que meterte en una burbuja y enfocarte en jugar al tenis.

P. Sus padres son profesores. ¿La docencia no le ha llamado la atención?

R. No he pensado nunca en eso. Es una profesión divertida, en la que te lo puedes pasar bien si te gusta convivir con los niños y tienes paciencia. Pero nunca me lo he planteado.

P. ¿Y ser profesor de tenis?

R. A mí me gusta el tenis, pero no sé si hasta el punto de enseñarlo [risas]. No lo he pensado tampoco.

P. Usted es hijo único. ¿Se puede serlo sin ser consentido?

R. Sí, sí. Es cierto que, cuando eres pequeño, tus padres ponen todo el foco de atención en ti porque eres el único, pero si te saben criar no tienes por qué ser consentido. No creo que ambas cosas estén relacionadas. Todo depende de cómo te críen los padres y en mi casa no ha sido así.

P. ¿Ser hijo único le ha podido ayudar a llevar mejor la soledad del tenis?

R. No lo veo relacionado. En el tenis conoces a muchas personas, ya sea en Madrid o en otros sitios. No creo que ser hijo único me haya ayudado a ser mejor tenista.

P. Estudió el bachillerato científico. ¿Quiere ser químico o biólogo?

R. Eso nunca se sabe. Estudié ciencias porque en secundaria me gustaron más las asignaturas de esa rama.

P. ¿Era buen estudiante?

R. Sí, sí, sí. Mis padres siempre le han dado mucha importancia y me decían que el tenis se acabaría si no sacaba buenas notas. No me queda otra porque yo quería seguir jugando, al margen de que era muy importante para mi desarrollo como persona, para madurar y para entender cómo funciona el mundo. El tenis es importante, pero también lo es ser una persona inteligente.

P. He leído que le gusta la economía. ¿Su futuro académico irá por esa rama?

R. Hay que ir más paso a paso y no pensar tanto en el futuro. Ahora quiero disfrutar del momento.

P. ¿Ese interés por la economía le puede ayudar para la gestión de su patrimonio?

R. Todo eso lo llevan mis padres. Yo me enfoco en el tenis, en lo que pasa en la pista. Lo que ocurre fuera lo dejo en las personas de confianzas y no hay mejores que mis padres, por eso se ocupan ellos.

P. ¿Cómo se hace para mantener la normalidad con esos ingresos y con tanta exposición mediática?

R. Eso me lo ha aportado todos los años de estudios, justo lo que hablábamos antes. Si estudias, no haces algo más que el tenis y amplías tus conocimientos. Eso me ha ayudado a ser mucho más maduro, igual que el paso por la Universidad de Virginia. Esos meses me sirvieron porque estaba allí solo.

P. Usted ha dicho que el tenis es su ocio. ¿Puede seguir siendo solo ocio con los ingresos, entrevistas, compromisos… que genera?

R. Para mí sí. El tenis es un hobby al que he dedicado mucho tiempo porque me lo paso muy bien en una pista, disfruto. Pensar en algo que no sea eso no me beneficia en nada.

Rafa Jódar:

P. Usted aún no tiene, por ejemplo, representante. ¿Cómo va a configurar su equipo?

R. Hay que elegir a personas que confíen en ti, que te aprecien y que te quieran. El mejor ejemplo son mis padres. Ellos me han apoyado desde pequeño y tienen mi confianza. El equipo vendrá dado por lo que decidamos entre nosotros.

P. ¿Cómo gestiona ser su propio jefe con 19 años?

R. ¿Mi propio jefe?

P. Usted elige a su entrenador, a su mánager, decide a qué torneos va…

R. Es una decisión que me corresponde, pero siempre pido ayuda a mis personas de confianza, como mis padres. Tener otros puntos de vista te ayuda y yo intento escuchar a mi círculo cercano.

P. Usted jugaba al fútbol. ¿Qué tal se le daba?

R. Bien, bien, me gustaba mucho. Jugaba en el equipo de mis compañeros de clase, cuando tenía 11 o 12 años, y me lo pasaba muy bien. De hecho, el fútbol me sigue gustando mucho.

P. ¿A qué jugador se parecía?

R. Era muy pequeño y me quedaba mucho por mejorar, solo pensaba en pasármelo bien. Era mediocentro, así que lo dejo a tu imaginación.

P. ¿Cuánto hay de verdad y de leyenda en que a los deportistas se os da bien más de un deporte?

R. A mí me han gustado siempre mucho los deportes. Yo disfruto con lo que emitan, aunque no sea ni tenis ni fútbol. En los diferentes ejercicios que hacíamos en Educación Física, recuerdo que siempre tenía facilidad y los chicos se quedaban sorprendidos. No es tanto que se te dé bien como que te guste, pongas empeño y seas sacrificado. Eso genera más posibilidades de que lo hagas bien.

P. ¿Cuántas veces ha escuchado mal su apellido esta semana?

R. No mucho. Volví a Madrid y estoy pasando tiempo con mi familia y amigos y ellos saben pronunciarlo [risas]. Ellos me llaman Rafa, así que no escucho mucho mi apellido.

Un viernes lluvioso deja un Madrid apagado. La meteorología, sin embargo, es ajena a los estados de ánimo de determinadas personas. El cielo nublado está en clara contraposición con los amaneceres radiantes de Rafa Jódar (Madrid, 2006), revelación del tenis nacional tras su participación en el Open de Australia, torneo en el que alcanzó la segunda ronda. No es tan habitual que un chaval de 19 años celebre victorias en Grand Slam. Nos cita en el Club de Tenis Chamartín madrileño, cerca de las cuatro torres de la Castellana. Quién sabe si él, pronto, se convertirá en un baluarte del tenis.

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