Alcaraz sofoca la insurrección de Djokovic y conquista Australia en su póker de Grand Slams
Ya es el tenista más joven de la historia en hacerse con todos los 'majors' de la ATP. Djokovic empezó intratable y el mejor nivel de Alcaraz tardó. Una vez que la derecha le entró, el español fue imparable y superó a la leyenda
Frótense los ojos, échense agua a la cara y aplaudan cómo Carlos Alcaraz da un paso más en su leyenda. Con 22 años y 274 días, el español logró convertirse en el tenista más joven de toda la historia en conquistar los cuatro Grand Slam. Melbourne, el major que se le resistía, cayó al derribar la fortaleza de Novak Djokovic, quien a sus 38 años dominó el inicio del partido y metió el miedo en el cuerpo. El desgaste del paso de las horas y el esfuerzo, así como el nivel del murciano, que fue de menos a más, acabaron por sofocar la insurrección de Nole (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5), despedido como un héroe por parte del público del Open de Australia, donde otrora fue enemigo.
El serbio destrozó cualquier predicción —exactamente igual que en la semifinal ante Jannik Sinner— para empezar ganando el primer set. Fue contundente, casi demasiado sencillo para Djokovic. Rumor de epopeya en la Rod Laver Arena. Reaccionó Alcaraz. Primero con orgullo y garra, luego con calidad. Tardó más de la cuenta en encontrar fluidez en su derecha. Una vez lo consiguió, allá por la hora de partido, no hubo opción para Nole hasta el último set, disputado hasta el final. Apenas tres horas de encuentro, pero de altísima intensidad, que terminó con un sincero abrazo de ambos tenistas. Es el séptimo Grand Slam de la carrera de Carlitos. Casi nada.
El demoledor inicio de Nole
En el palco presidencial apareció un rostro más reconocible que cualquier cargo: Rafa Nadal. El extenista español, ganador de 22 Grand Slams, había confirmado su presencia en la final. Políticamente correcto, como acostumbra, reafirmó su respeto por Djokovic, a la vez que admitió que apoyaría a Alcaraz: "Fuimos compañeros en los Juegos, hemos vivido mucho juntos". ¿Saben a quién le ha quitado Alcaraz el récord de precocidad de los Grand Slam? Solo podía ser Rafa.
La predicción de ganador que ofreció la ATP al inicio del encuentro daba gran favoritismo al español (59% por 41% del serbio). Pero a ver quién tiene narices de confiarse con Djokovic después de lo que pasó con Sinner. Había tensión, había nervios. La primera derecha de Alcaraz se marchó por dos metros y Nole se asentó en sus primeros saques. Iba a tener mucha miga el servicio. El español está empeñado en mejorarlo y los resultados son evidentes. ¿Saben en quién se ha fijado, junto a su equipo, para efectuar estos cambios? Sí, en el serbio.
En su segundo servicio, Nole exhibió candidatura con un juego en blanco. El número cuatro del mundo no acudió a la final para hacer turismo. La bola le corría y los golpes entraban fáciles. Se la devolvió Alcaraz con una dejada de las suyas, la primera de la tarde australiana. Demoler las piernas de un tenista de 38 años, al que le sacas 16, parecía un buen plan.
En la primera bola de break a favor de Djokovic, el murciano volvió a cortar la pelota para ganarse la primera gran ovación de Melbourne. Tras varias oportunidades de rotura, Nole se ponía por delante. El serbio mandaba en el marcador y mandaba en pista por sensaciones. Lo que era fluidez y facilidad para él, eran pelotas a la red para el murciano. Cuando llegó el servicio de Alcaraz, el luminoso ofrecía un 4-1. Momento de acordarse del dentista y de apretar mandíbula.
Sufría Alcaraz y disfrutaba el Ogro serbio. Necesitaba un golpe de efecto. Con 0-30 en contra, Carlos no volvió a perder un punto del juego. Primer "¡Vamos!" y puño al cielo australiano. ¿Se inmutó Djokovic? Para nada. Juego en blanco, 5-2 y toda la presión devuelta. Ni el servicio le dio, nueva rotura, 6-2 y primer gancho al hígado. No era solo empezar perdiendo, era hacerlo en apenas 32 minutos. Absolutamente demoledor Nole, empeñado en conseguir una gesta inimaginable. Si existiese una máquina del tiempo, el serbio sería sospechoso.
"Es imposible. Con la derecha para arriba es imposible..."
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‼️ Alcaraz cede el primer set ante un Djokovic inspirado.
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Alcaraz se rehace por orgullo
Tocaba hacer autocrítica por parte del español. Djoko había exhibido una forma física y una calidad tenística incuestionable, pero los fallos propios de Alcaraz ayudaron demasiado (9 errores no forzados). "Es imposible, con esa derecha es imposible", se quejó a su equipo. Volvía a empezar con su servicio el serbio. Fue más disputado que los saques de la primera manga, pero Nole se lo llevó con una dejada con mensaje incluido: O subes el nivel o me llevo mi Grand Slam número 25.
La tensión se dibujaba en el rostro de Alcaraz, pero un buen servicio le sostuvo. Había que conseguir bajar de la nube al serbio. Llegaría la oportunidad con una bola de break temprana, fruto de una pelota que tocó en la red y que la fortuna se la regaló al murciano. Pidió perdón y Nole lo aceptó (y luego puso caras). Algo se descentró y Carlitos conquistó su primera rotura del partido. Era muy importante romper la inercia del serbio, su ritmo ganador.
Consolidó la ventaja a base de sudor, esfuerzo y casi lágrimas. Djokovic resistió todo lo que pudo, pero las piernas de Alcaraz empezaban a subir su nivel. Eso le indicaba Samu López desde la esquina. Más, más, más. Todavía estaba lejos de lucir su mejor raqueta. Djokovic, con relativa facilidad, ganó su servicio y la devolvió el murciano con un juego en blanco y el 4-2.
A la hora de encuentro, Djokovic dio síntomas de debilidad. Era la primera vez. Nuevo break de Alcaraz y, lo más importante, el serbio se quedó parado en alguna bola de fantasía. La derecha del número uno del mundo seguía sin ser todo lo productiva que debería, pero estaba por delante. Había más orgullo que tenis. La solidez de su servicio confirmó la mejoría. 6-2 en 40 minutos.
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Y, por fin, llegó el gran Alcaraz
De nuevo, el primer servicio del set era para Djokovic. Puso rápido el 0-30 Carlitos, pero lo remontó el serbio. Nole se marchó al baño a la hora y 14 minutos de partido, visiblemente cansado. El paso del tiempo estaba haciendo mella. El español, por su parte, se quejó al umpire de que se cerrase el techo sin avisar a los tenistas.
El primer rally largo que se llevó Alcaraz provocó el aplauso del propio Djokovic. Gesto de leyenda por parte del serbio y consolidación de Carlos. Así sí, así sí, celebraban desde su esquina. La derecha, por fin, le corría en condiciones. Juego en blanco de los que hacen daño. La pista había cambiado su balance; ahora quien dominaba era el español.
Djokovic aprendió la lección y renunció a peloteos largos. Llegó la hora de las bombas. Funcionó y devolvió el juego en blanco. Todavía tenía gasolina. Al saque del español, llegaría el punto del partido. Un rally largo en el que Nole sí quiso correr. El serbio llegó a una cortada y mandó la bola por el lateral de la pista, justo al fondo de la línea... ¡Y Alcaraz llegó! No se lo podía creer el actual número cuatro del mundo.
👀 No busques la lógica en quien no es de este planeta.
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Fue duro para Djokovic. Había exhibido potencia y calidad al resto, pero se quedó sin golosina. Olió la sangre el español y apretó el acelerador. El cansancio de Nole era notorio y llegó el break para Alcaraz. Lo que antes era un mar de dudas ya se veía cristalino. El murciano estaba en toda la pista, abrumador. Se permitía el lujo de pelear cada pelota; incluso en juegos muy a favor del serbio, cada carrera extra era una muesca más en la confianza del mejor de la historia.
Servía Nole con 5-3 en contra. "¡Vamos, Charlie, vamos!", gritaba la esquina del español. Doble falta para empezar. Gesto resignado. No se confundan, a Djokovic nunca, nunca, nunca, hay que darle por muerto. Solo su presencia, su historia y su leyenda se oponían a la dura realidad de lo que se veía en pista: Alcaraz estaba muy por delante. Al resto tuvo tres bolas de set y resistió las tres el Ogro para forzar el deuce. Impresionante. Qué ejercicio de resistencia por parte de ambos tenistas, inmersos en guerra de ventajas. A la quinta bola de manga se lo llevó el de El Palmar.
La dignidad de Djokovic
Carlitos lo tenía en su mano. Un set más, la gloria del póker de Grand Slam, el récord de precocidad más bestia de la historia del tenis masculino. El 6-3 de la tercera manga le permitió, además, empezar con servicio. Toda la presión iba a ser para Djokovic. Y así sucedió. Después de un juego sencillo para Alcaraz, Nole hizo penitencia de pasados pecados para aguantar su saque. No podía permitirse un break tan temprano... El número uno del mundo arriesgaba, luchaba y sorprendía. De las dudas a la determinación absoluta. Hasta los reveses paralelos eran puntos ganadores. Sólo la clase del Ogro impidió una rotura fácil (¡siete bolas de break resistió!). Con el público coreando a favor del veterano, el 1-1 se colocó en el marcador.
Djoko estaba al límite. Lo decía cada suspiro, cada gesto. ¿Se iba a rendir? Ya conocen la respuesta. Juego en blanco del serbio a su servicio, respondido de inmediato con réplica idéntica de Alcaraz. El último set fue avanzando con ambos tenistas sólidos en su saque. Los detalles los ponía el español: alguna dejada, un paralelo a la línea por aquí, un smash por allá... Se veía la complicidad de los dos tenistas, que guardan gran relación fuera de pista.
Con el 4-3 para el español y saque para el serbio, las dudas asaltaron a Djokovic. Remontó un 0-30, llevó al deuce y terminó por ganarlo. Era el set más disputado desde el primero. Gran reacción del serbio que hizo rugir al Rod Laver Arena. Momento de tensión para Alcaraz, cuyo nivel ya era muy superior, pero veía por el retrovisor a su rival... El runrún iba a más.
Primera bola de break para Djokovic desde la primera manga. Tuvo la oportunidad y una derecha ganadora se le marchó larga. Cuando más complicado estaba el set, Alcaraz encontró un ángulo imposible desde el fondo de la pista. Grito de rabia, aullido de lobo; tenía que soltar todos los nervios. Nole tampoco hincó rodilla y aspiraciones, sacó adelante su saque. 5-5, todo por decidir.
Donde las muñecas se encogen y los músculos aprietan, Alcaraz abrazó su derecha. Confianza máxima y juego adelante. Tenía que romper a Djokovic para hacerse con el título. El primer punto del juego fue de 24 golpes y se lo llevó el español. Hasta Rafa Nadal lo celebró con efusividad. Dos bolas de partido en la mano de Carlitos. Sólo necesitó una. Punto, set, partido, campeonato, récord, leyenda, historia.
Frótense los ojos, échense agua a la cara y aplaudan cómo Carlos Alcaraz da un paso más en su leyenda. Con 22 años y 274 días, el español logró convertirse en el tenista más joven de toda la historia en conquistar los cuatro Grand Slam. Melbourne, el major que se le resistía, cayó al derribar la fortaleza de Novak Djokovic, quien a sus 38 años dominó el inicio del partido y metió el miedo en el cuerpo. El desgaste del paso de las horas y el esfuerzo, así como el nivel del murciano, que fue de menos a más, acabaron por sofocar la insurrección de Nole (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5), despedido como un héroe por parte del público del Open de Australia, donde otrora fue enemigo.