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"No tengo idea de cómo lo hice": la vida extra de Alcaraz, el 'last dance' de Djokovic y una revancha
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SE MEDIRÁ AL SIEMPRE PELIGROSO SERBIO

"No tengo idea de cómo lo hice": la vida extra de Alcaraz, el 'last dance' de Djokovic y una revancha

El tenista español se metió, por primera vez en su carrera, en la gran final del primer Grand Slam de la temporada, donde se enfrentará al mito serbio con un objetivo: entrar en la leyenda. Eso sí, tiene un plan al que poder agarrarse para triunfar

Foto: Un Alcaraz exhausto y al límite celebra su clasificación a la final de Australia. (EFE/EPA/James Ross)
Un Alcaraz exhausto y al límite celebra su clasificación a la final de Australia. (EFE/EPA/James Ross)
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Carlos Alcaraz jugará, por primera vez en su carrera, la final del Open de Australia. Pero no es un partido cualquiera, no. El español tiene en sus manos la posibilidad de entrar de lleno en la historia, pues se puede convertir en el tenista más joven de la historia en conseguir hacerse con los cuatro majors del circuito, superando a un tal Rafa Nadal. No será sencillo, pues enfrente estará la leyenda, Novak Djokovic, que ya sabe lo que es levantar el título en Melbourne diez veces.

El serbio, en otra victoria épica ante Jannik Sinner, evitó la cuarta final consecutiva de Grand Slam entre el español y el italiano. Será The Last Dance de Nole, posiblemente su última oportunidad de añadir otro grande a su palmarés. Pero Alcaraz tiene una motivación que, a día de hoy, no ha olvidado. Aquella derrota en la final de los Juegos Olímpicos sigue en la cabeza del español y, en Australia, quiere cobrarse su particular venganza para entrar por la puerta grande en la historia.

Aquel 4 de agosto de 2024, Alcaraz se las prometía muy felices. Después de un torneo perfecto, alcanzaba la final de los Juegos Olímpicos con la intención de llevarse el oro, pero enfrente se encontró a un serbio imparable que, con un doble 7-6, le arrebataba aquella medalla tan deseada. Aquel golpe ayudó al español a mejorar, a ser mucho más sólido y a querer seguir peleando por los grandes títulos. Aquellas lágrimas tras la derrota las tendrá muy presentes. Es hora de la revancha.

Pero, aunque pueda parecer extraño, el español llega con una gran ventaja al partido por el título y está en su cabeza. El deporte no es solo calidad, físico e inteligencia para aprovechar los momentos, sino que hay un elemento que pocas veces se valora, pero es decisivo: el peso emocional. La manera en la que el número uno del mundo logró acceder a la final del primer Grand Slam de la temporada es ese extra con el que cuenta el español para salir a la pista ganando el partido.

Foto: carlos-alcaraz-alexander-zverev-semifinales-open-australia-calambres-vomitos-enfado

Suele suceder que, cuando un tenista se encuentra viviendo un torneo apacible y con grandes resultados, donde el sufrimiento es prácticamente residual, cuando llega ese momento de duda, incertidumbre e incomodidad, se hunde ante la incapacidad de resolverlo. Y en eso sí que ha cambiado Alcaraz. Esa cabeza que antes volaba por libre y sufría desconexiones inexplicables durante el partido es mucho más lineal, evita los altibajos y le permite mantener la calma pase lo que pase.

Por tanto, la buena noticia para Alcaraz es que lo ha pasado mal. O, mejor dicho, que ha conseguido superar un momento complicado y grave sobre la pista. Y, aunque pueda sonar extraño, esa es la mejor razón para que el español crea. ¿Por qué? Porque ha sido capaz de ponerse en todos los escenarios posibles antes de la gran final, donde ha vivido partidos cómodos, partidos trabajados, partidos difíciles que ha resuelto con solvencia y partidos muy adversos que ha logrado levantar.

Alcaraz consiguió acabar con la resistencia de Alexander Zverev en un partido loco y épico. Después de los primeros dos sets, todo apuntaba a que el español iba a sentenciar al alemán por la vía rápida. Pero, entonces, aparecieron los vómitos y los calambres, momento de verdadera tensión para el número uno del mundo, donde veía cómo se le escapaba todo el trabajo hecho a lo largo del torneo. Eso sí, sabía que había que agarrarse al partido: era la única manera de seguir soñando.

Contra viento, marea e, incluso, su cuerpo, el español fue capaz de reponerse para conseguir una victoria sanadora que le da una confianza extra: ahora sabe que está preparado para sufrir, pasarlo mal, llegar a la extenuación y, a pesar de todo ello, ser capaz de ganar el partido. "No tengo ni idea de cómo lo hice", decía un Alcaraz extenuado nada más terminar el partido ante los micrófonos de Eurosport. "Ha sido luchar, creer y no tener miedo". Así de fácil, ¿verdad?

El rival más inesperado

Eso sí, enfrente estará un Djokovic que fue capaz de derrotar al gran favorito, Jannik Sinner, que había ganado en Australia en las dos últimas ocasiones. En un partido ajustado y peleado, el serbio estuvo más fino para derrotar al italiano. El hecho de que sus dos últimos rivales se retiraran, pudo influir en la victoria de Nole. Sabe que está ante la última oportunidad de levantar un Grand Slam en su carrera... pero Alcaraz quiere cobrarse la venganza de los pasados Juegos Olímpicos.

La mejor noticia que podía tener el español es ese chute extra de adrenalina que le permitió meterse en la gran final del torneo y ponerse en disposición de pelear por ganar Australia por primera vez en su vida. Es la gran oportunidad que deseaba, pues, a sus 22 años, sabe que puede romper la historia. Si es capaz de derrotar a Djokovic en la final, se convertirá en el jugador más joven de todos los tiempos en ganar los cuatro Grand Slam del circuito. Y, eso, ante una leyenda.

La misión no es sencilla, pero Alcaraz puede escribir su nombre con letras de oro en el tenis. Si es capaz de ganar en Australia, rompería el récord de Rafa Nadal para ser, con 22 años, 8 meses y 27 días, el tenista más joven de todos los tiempos en conseguir los cuatro grandes títulos de la raqueta. Es su gran oportunidad y no está dispuesto a dejarla escapar. Eso sí, necesita ganar a Djokovic en el último partido. Y, lo mejor de todo, es que Alcaraz tiene una venganza que cumplir.

Carlos Alcaraz jugará, por primera vez en su carrera, la final del Open de Australia. Pero no es un partido cualquiera, no. El español tiene en sus manos la posibilidad de entrar de lleno en la historia, pues se puede convertir en el tenista más joven de la historia en conseguir hacerse con los cuatro majors del circuito, superando a un tal Rafa Nadal. No será sencillo, pues enfrente estará la leyenda, Novak Djokovic, que ya sabe lo que es levantar el título en Melbourne diez veces.

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