Carlos Alcaraz gana el partido más épico de su carrera y alcanza la final del Open de Australia
El tenista español superó al número tres del mundo, Zverev, tras rozar las cinco horas y media de semifinal (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5). Alcaraz sufrió vómitos y múltiples calambres en una semifinal que se decidió con agonía y drama
Alcaraz va a por el único Grand Slam que le falta en sus vitrinas. (EFE/Joel Carrett)
Lo había avisado Carlos Alcaraz. "Si Zverev quiere ganarme, tendrá que sudar mucho". El tenista español, que no había perdido ni un solo set en todo el Open de Australia, aterrizó en semifinales para medirse contra un gigante llamado Alexander Zverev, con el que mantenía una igualdad máxima en su carrera hasta el momento (seis victorias para cada uno en 12 encuentros). El resultado fue uno de los mejores partidos de su trayectoria para alcanzar la primera final del Open de Australia en su vida (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) tras casi 5 horas y media de partido, un vómito y múltiples calambres.
El murciano desplegó un tenis espectacular, sólido, determinado y con un inabarcable abanico de recursos que terminó por frustrar y desarmar al alemán hasta el tercer set, donde las molestias físicas dinamitaron el destino de la semifinal. De dos sets a cero se pasó a un increíble 2-2 y un desenlace cruel e inesperado. Sin embargo, Alcaraz nunca dejó de creer en sus posibilidades, jamás se fue del partido y luchó hasta encontrar la grieta mental para doblegar a su rival. Y lo hizo.
El objetivo es convertirse en el jugadormás joven en la historia del tenis en ganar los cuatro Grand Slams. A sus 22 años, Alcaraz tendrá la oportunidad de conseguirlo en la gran final del Open de Australia, el único major que se le resiste. El número uno del mundo ganó el primer set con autoridad, cuando logró el break point que significó el 5-4 y decantó la primera manga. Zverev se arremangó para tratar de alterar la dinámica de la semifinal. No fue suficiente.
El punto álgido del tenista español llegó en el segundo set, cuando Alcaraz, que llegó a estar 2-5 abajo tras el break point de Zverev, resurgió con una fortaleza mental descomunal para remontar ante uno de los tenistas más poderosos del mundo. El del Palmar le devolvió la rotura el 4-5 para recuperar su servicio y poner las cosas en su sitio.
La reacción del murciano hizo que la segunda manga se fuera irremediablemente al tie-brek, donde la dejada de Alcaraz para el 3-3 dibujó la frustración en el rostro del alemán, quien vio cómo Alcaraz sonreía y levantaba al público de sus asientos para el 4-3. Los 26 golpes ganadores que acumuló el del Palmar hasta el momento evidenciaban la superioridad del español, quien se precipitó con el paralelo para el 4-5 del alemán.
"Si fuera fácil estaría yo ahí", le dijo Samu López a Alcaraz. El español lo igualó con el servicio. "Batalla mental, es batalla mental", le indicaron desde su cuerpo técnico. Alcaraz se defendió con uñas y dientes para resistir la subida a la red del alemán, con el agua al cuello en el 6-5 del español. El número uno del mundo se embolsó el segundo set tras ganar el tie-break (7-5) y desarmó al germano.
Alcaraz vomitó en el tercer set
La tercera manga empezó con la ofensiva de Zverev, quien acarició el break point. No obstante, las dejadas de Alcaraz fueron la criptonita de su rival y adornó el primer juego con su letal servicio. El alemán ganó el segundo juego del tercer servicio, mientras negaba con la cabeza. Alcaraz olió la sangre y le clavó un set en blanco a Zverev, quien no dejaba de discutir con su box.
El alemán se rehizo con un juego en blanco (1-2) y Alcaraz contestó de la misma manera. El octavo saque directo de Alcaraz devolvió la ventaja al español (3-2) y el alemán se vio obligado a ser más agresivo desde la red y resistió para el 3-3, pese a un evidente cansancio. "He vomitado", confesó el español. "Ponle la batalla mental", le recomendó Samu López desde el box, sabedor de que Alcaraz atravesaba un momento complicado.
Alcaraz ganó bajo un calor abrasador. (Reuters/Jaimi Joy)
Los dos servicios directos de Alcaraz dieron aire al español para el 4-3. El alemán mantuvo su servicio y Alcaraz sintió molestias. Zverev sintió que podía remontar y echó en cara a la jueza de silla que le diera tiempo para sacar. La falta de impulso en el servicio del español enseñó que no estaba fino. El murciano no se podía mover con comodidad, por lo que abusó de las dejadas, pero culminó con una derecha ganadora (5-4).
Los servicios médicos atendieron al español en la pista y Zverev se enfureció al entender que era un calambre y no un tirón, por lo que no podía recibir asistencia. "Esto es una mierda", llegó a decir. El juego se reanudó, pero Alcaraz seguía tieso. "Deja que pase el tiempo", le recomendó Samu López. El alemán se plantó con el 5-5 y el español intentó ganar a palazos y ganó cojeando (6-5).
Los calambres cambiaron el destino
El alemán cometió una doble falta y Alcaraz sacó golpes ganadores de la chistera para el 30-15. El alemán consiguió resistir con el 30-40 al llegar a la dejada del español y se llegó al tie-break. El 1-2 de Zverev provocó que Alcaraz, muy rígido, estuviera cerca de doblarse el tobillo, Alcaraz tiró de servicio directo y se equivocó acto seguido, lo que dio ventaja al alemán. A las tres horas de partido, el alemán resistió y se marchó al 2-4. El germano hizo la dejada, a la que Alcaraz no llegó, y luego liquidó el tie-break (3-6).
Zverev ganó el primer juego del cuarto set en blanco, mientras Alcaraz cojeaba. "Sigue aguantando", le espetaron desde el box. El español intentó recuperar el tono, pero no se recuperaba de sus molestias. Sin embargo, Alcaraz alcanzó el 1-1 y empezó a mudar el gesto, de la desesperación al autoconvencimiento. El murciano empezó a deslizarse por la pista, síntoma de que estaba mejor, aunque Zverev ganó (1-2).
El español jugaba andando y cometió una doble falta en su servicio, pero se colocó 40-30 con una dejada magnífica y se impuso (2-2). "Sí se puede, sí se puede", cantó la Armada Española en Australia. El español cometió un error con la cruzada y perdió la oportunidad de firmar el break point (2-3). El momento crítico llegó en el siguiente juego, donde Alcaraz levantó dos bolas de break.
Alcaraz, en acción. (Reuters/Hollie Adams)
Zverev se levantó
El 3-4 arrojaba máxima igualdad y Alcaraz se defendía (4-4). El 4-5 de Zverev y el 0-30 pusieron a Alcaraz contra las cuerdas, pero el saque abierto y las dos derechas ganadoras de Alcaraz dibujaron el 5-5 para levantar al público de sus asientos. Sin embargo, Zverev no cedió (5-6) ni tampoco Alcaraz, con un juego en blanco, para desembarcar en el tercer tie-break.
El alemán golpeó primero con un 1-2 que le daba ventaja, pero Alcaraz gestionó con madurez la situación y recuperó la ventaja (3-2), aunque el alemán no falló sus dos servicios (4-5) y sí lo hizo Alcaraz (4-6), con lo que Zverev dispuso de dos bolas de set y se lo llevó con una derecha cruzada excepcional. La eterna semifinal se decidiría en el quinto y definitivo set a las cuatro horas de partido.
La fuerza mental de Alcaraz
El murciano empezó sacando, pero el alemán aumentó el nivel y logró el break. Después aseguró su servicio. "Aquí se va a ver si tengo una pizca de suerte", le explicó Alcaraz a su box con un 0-2. El número uno del mundo mantuvo su servicio, pero el alemán era un rodillo que amenazaba con un juego en blanco. Alcaraz no bajó la mirada y reaccionó, aunque no aprovechó las bolas de break (1-3).
El español volvió a amarrar su saque y pidió el apoyo del público en uno de los partidos más duros de su carrera, quizás el más exigente. El murciano dejó uno de los puntos más impresionantes de su carrera y se llevó la mano a la oreja, porque no estaba muerto y jamás había perdido un partido donde ganaba dos sets a cero. El problema es que Zverev salvaba las bolas de break y se colocó con 2-4.
El español no perdió su servicio y buscó una nueva oportunidad de romperle el saque al número tres del mundo (3-4). Alcaraz se asomó al 30-0 y Zverev se levantó a las cinco horas de partido, aunque Alcaraz dispondría de dos nuevas bolas de break que tampoco pudo ejecutar (3-5). Alcaraz forzó otro juego, se colocó 30-0 y la derecha ganadora le brindó dos nuevas bolas de break. Esta vez, Alcaraz sí que consiguió igualar el partido y recuperar su servicio.
El español adornó el siguiente juego con un revés demoledor, una dejada marca de la casa y otro golpe ganador. El murciano lo celebró a lo grande y trasladó toda la presión a Zverev. La guerra continuó por todo lo alto y Alcaraz, que nunca dejó de creer en sus posibilidades, provocó la primera bola de break y ganó un partido que parecía imposible (7-5). La historia espera en la final... junto a Djokovic.
Lo había avisado Carlos Alcaraz. "Si Zverev quiere ganarme, tendrá que sudar mucho". El tenista español, que no había perdido ni un solo set en todo el Open de Australia, aterrizó en semifinales para medirse contra un gigante llamado Alexander Zverev, con el que mantenía una igualdad máxima en su carrera hasta el momento (seis victorias para cada uno en 12 encuentros). El resultado fue uno de los mejores partidos de su trayectoria para alcanzar la primera final del Open de Australia en su vida (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) tras casi 5 horas y media de partido, un vómito y múltiples calambres.