"El campo de golf me espera": el Alcaraz más ilusionado aprende a sufrir (pero aún disfruta en Australia)
Sin que se viera su mejor tenis, Carlitos sufrió para imponerse a Hanfmann en segunda ronda y se enfrentará el viernes al ganador del duelo entre Michael Zeng y Corentin Moutet
Alcaraz ya está en tercera ronda. (EFE/James Ross)
"No ha sido fácil, tampoco con las condiciones, con mucho calor. Pensé que iba a haber nubes, pero el sol ha salido. Cada condición es diferente y tienes que acostumbrarte. Sí, es como España". El sol ha reaparecido, en sentido literal y figurado, para Carlos Alcaraz, cuyo camino hacia la final del Open de Australia continúa adelante tras el sufrimiento vivido en la victoria ante Yannick Hanfmann (7-6, 6-3 y 6-2) en segunda ronda, en un duelo en el que fue de menos a más.
El sufrimiento de Carlitos, incluido el meteorológico, dio paso a la parsimonia. Aún la mantiene, a pesar de la celebridad en la que se ha convertido y de las dificultades localizadas en el trayecto hacia los títulos. Las vivió frente a Hanfmann, que protagonizó golpes que lo dejaron anonadado y que lo colocaron 3-1 en el primer set y luego 4-3 en el tie-break. Pero ante los que emergieron los ánimos de su técnico, Samuel López: "Aprovecha estas buenas sensaciones y ve a por él. Hazte ver".
Las diferencias de ambos en el ranking (Hanfmann es el 102 del mundo) no se notaron en el inicio repleto de turbulencias. De hecho, Alcaraz se refirió a ellas cuando concluyó el duelo. "Sabía que [Hanfmann] iba a jugar muy bien. Ha sido más duro de lo que esperaba al principio, no sentía la bola tan bien como me hubiera gustado. Su bola venía como una bomba, derecha y revés, y tenía que estar preparado".
El tenis más ramplón de Carlitos fue el prólogo de un gran final, con un tercer set apabullante que le permitió marcharse al hotel con una sonrisa y con ganas de aprovechar el descanso del que dispondrá hasta el viernes. En tercera ronda, se enfrentará al ganador del duelo entre Michael Zheng y Corentin Moutet.
Alcaraz ya espera rival en tercera ronda. (Reuters/Susana Vera)
La incomodidad en el partido
La fortuna se alineó con Alcaraz por las molestias que sufrió Hanfmann en la zona abdominal. El saque del teutón, una de sus grandes armas, se vio limitado y el camino al triunfo se allanó por completo. El fisio tuvo que aparecer para atender a su rival, cuando quedaban escasos motivos para sostener que saltaría la sorpresa.
Alcaraz reivindicó la dificultad de estos duelos. "Mucha gente ve el ranking, ve que soy el número uno y que juego frente al 100 y que va a ser fácil. Pero no lo es. Cada jugador tiene un estilo distinto. Hay algunos que te vienen bien y estás cómodo, y con otros no. Yannick tiene un estilo con el que no estoy muy cómodo".
Carlitos supo sufrir y sigue vivo en Australia. (EFE/Robinchon)
Aún desconoce sus planes
Novak Djokovic había reclamado la autoría del nuevo servicio de Alcaraz, que no funcionó en este duelo por la capacidad del alemán para leerlo. Aunque la incomodidad era manifiesta, el adversario nunca se crece porque la inconsciencia consustancial a Carlitos es un motivo de sobra para ver fantasmas incluso cuando el viento sopla a favor.
Alcaraz todavía desconoce cuáles serán sus planes del jueves, aunque parece que habrá tiempo para entrenar… y para jugar un rato al golf, otra de sus pasiones. "No sé qué haré mañana, si entrenaré o no, pero es probable porque quiero mejorar para la siguiente ronda. Hablaré con mi equipo. Pero el campo de golf me espera, lo sé". Sigue en busca del título y de ser el mejor de la historia, siempre a su manera.
"No ha sido fácil, tampoco con las condiciones, con mucho calor. Pensé que iba a haber nubes, pero el sol ha salido. Cada condición es diferente y tienes que acostumbrarte. Sí, es como España". El sol ha reaparecido, en sentido literal y figurado, para Carlos Alcaraz, cuyo camino hacia la final del Open de Australia continúa adelante tras el sufrimiento vivido en la victoria ante Yannick Hanfmann (7-6, 6-3 y 6-2) en segunda ronda, en un duelo en el que fue de menos a más.