El deportista a seguir | "Vamos, Rafa": la joya que apunta a gran estrella logra jugar en Australia
Rafa Jódar ha empezado el año como un tiro, consiguiendo la clasificación para la fase final del primer Grand Slam de la temporada, donde buscará ser la gran sensación del torneo
Rafa Jódar, nueva joya del tenis español. (Club Tenis Chamartín)
Hubo un tiempo no muy lejano en el que aquello de "vamos, Rafa" era uno de los gritos más comunes que se podían escuchar en una pista de tenis. Rafa Nadal fue uno de esos vendavales que suceden de vez en cuando en el deporte, un jugador único capaz de luchar siempre contra viento y marea, sin rendirse, para convertirse en el mejor deportista de la historia de nuestro país gracias a su tesón, su agresivo estilo de juego y su estructurada cabeza para no bajar nunca los brazos.
Pero, como todo en la vida, el camino profesional de Nadal se acabó hace un año y un par de meses, aunque el tenis español puede sentirse afortunado. Y es que ese enorme vacío que se preveía, que apuntaba a gigantesco dolor para el aficionado nacional, pronto fue opacado por Carlos Alcaraz, otro verdadero huracán que ha recogido el testigo del balear con enorme talento y grandísimos resultados. Es la confirmación de que el tenis español goza de buena salud.
Aunque el síntoma definitivo está directamente relacionado con los escalones inferiores al número uno del mundo. Alejandro Davidovich es el décimo quinto del mundo, mientras que otros como Jaume Munar, Pablo Carreño, Pedro Martínez o Marcel Granollers —en este caso, en dobles— rozaron la gloria en la reciente Copa Davis. Y, lo que es aún más importante, hay cantera. De hecho, en las últimas Next Gen, dos españoles confirmaron que hay tenis para rato.
Martín Landaluce es, posiblemente, la cara más conocida por el hecho de estar bajo el paraguas de Nadal. Pero hay un madrileño que está empujando fuerte y que, de hecho, ya ha hecho historia en las primeras semanas de 2026. Rafa Jódar. Y es que, con solo 19 años, está quemando etapas a una velocidad inusitada que le convierte en una estrella en ciernes. ¿El último? Superar la ronda previa del Open de Australia con insultante superioridad para jugar la fase final del torneo.
Jódar, natural de Leganés, siempre fue un amante del deporte. Así, cuando solo era un niño, su pasión era el fútbol y el tenis, actividades que compaginaba. Pero, ¿por qué el tenis? El joven tenista lo explicaba en una reciente entrevista de El Partidazo de la Cadena COPE. "Empecé a jugar al tenis porque era un deporte donde podía jugar con mi padre y nos lo podíamos pasar bien los dos, no necesitábamos más gente, como el fútbol". Claro, sencillo... y exitoso.
No tardó mucho en confirmar que la raqueta se le daba a las mil maravillas, creciendo deportivamente el Club de Tenis Chamartín. Los resultados fueron llegando, hasta aterrizar en el circuito júnior, donde incluso llegó a ganar el US Open. Pero, entonces, tuvo una brillante idea: en lugar de saltar a profesionales, aunque ya había jugado algún torneo y había sumado algún punto, decidió acudir a la Universidad de Virginia para seguir creciendo, perfeccionando y mejorando.
No se equivocaba, pues solo un año después, y después de un brutal aprendizaje con el que llegó a ganar tres Challengers, decidió volar solo en 2026. Los datos hablan por sí solos: en cuestión de meses, ha pasado del 911º puesto de la ATP al 150, logró alcanzar la final del Challenger de Camberra y, con insultante superioridad, derrotó a Li Tu, a Chris Rodesch y a Luca van Assche para meterse en la fase final del Open de Australia. A sus 19 años, jugará su primer major.
"Soy un jugador agresivo y mi mejor golpe es la derecha", explicaba Jódar, que también destaca por tener un gran saque. La gran promesa del tenis nacional está confirmando que no es flor de un día y que lo tiene todo para convertirse en una de las referencias nacionales. Ya ha hecho de sparring con España en la Copa Davis e, incluso, la pasada semana, fue capaz de ganar al propio Carlos Alcaraz en un partido de entrenamiento (5-4). Ahora, solo le queda seguir soñando.
Hubo un tiempo no muy lejano en el que aquello de "vamos, Rafa" era uno de los gritos más comunes que se podían escuchar en una pista de tenis. Rafa Nadal fue uno de esos vendavales que suceden de vez en cuando en el deporte, un jugador único capaz de luchar siempre contra viento y marea, sin rendirse, para convertirse en el mejor deportista de la historia de nuestro país gracias a su tesón, su agresivo estilo de juego y su estructurada cabeza para no bajar nunca los brazos.