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La gloria y la soledad del tenis: Carlos Alcaraz cierra un curso mágico con la ruptura de Juanki
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QUIERE EL OPEN DE AUSTRALIA

La gloria y la soledad del tenis: Carlos Alcaraz cierra un curso mágico con la ruptura de Juanki

Alcaraz y Ferrero se separaron tras lograr diez títulos y dos Grand Slam en 2025. La decisión, marcada por desacuerdos contractuales, deja en el aire cómo será el próximo año

Foto: Alcaraz y Ferrero se han separado. (EFE/Teresa Suárez)
Alcaraz y Ferrero se han separado. (EFE/Teresa Suárez)
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Carlos Alcaraz ha completado otro año extraordinario en el que ha sumado dos nuevos Grand Slam a su palmarés, su segundo Roland Garros y el segundo US Open. A pesar de los títulos, el final de temporada ha quedado empañado por la ruptura con su entrenador, Juan Carlos Ferrero. Carlitos ha comprobado más que nunca cómo es la soledad del tenis.

Nadie presagiaba este epílogo, sobre todo tras ver la incuestionable complicidad existente entre ambos. El binomio Alcaraz-Ferrero era tan fuerte que no era extraño ver cómo los adversarios se sentían intimidados. Las miradas eran el preámbulo de algo positivo, nunca presagiaban algo interesante para los rivales.

El aroma épico de Roland Garros fue el prólogo de esta temporada. Si en la previa habían estrenado la placa de Rafa Nadal en la Philippe Chatrier, ceremonia en la que estuvo Carlitos, semanas después, Alcaraz se encargó de transformarse en la leyenda y firmar una obra de madurez extrema. Levantó tres bolas de partido ante Jannik Sinner y en cinco horas y media triunfó por segunda vez en París.

La imaginación de Carlitos se mantiene como la ley que impera frente a los golpes robóticos de los mortales. Esa final en París fue la primera de las tres de Grand Slam que disputó frente a Sinner ese año, con un balance de 2-1 a favor de Alcaraz. La cara de la madre de Jannik, tapándose el rostro, aún perdurará en el imaginario colectivo.

Foto: carlos-alcaraz-us-open-sinner-ferrero

El reencuentro en Nueva York

El paso por el césped de Londres, sin embargo, fue el primer síntoma de que la perfección puede transformarse en un estado transitorio. Carlitos, bicampeón en Wimbledon, había transformado All England Club en su jardín particular. Pero en la final sufrió un tropiezo, quizá por la falta de orden que Ferrero siempre ha reclamado. El exceso de recursos ese día se transformó en su peor enemigo.

El tenis, no obstante, le dio revancha pronto a Carlitos. Fue en Nueva York, donde se cercioró de que sus sueños eran reales como la vida misma, nada de utopías. Alcaraz fue trueno en la Artur Ashe y sumó su sexto Grand Slam, en una nueva final frente a Sinner. Aquel despliegue de autoridad lo devolvió al trono mundial.

Foto: ferrero-alcaraz-divorcio-deportivo-que-ha-pasado

Las incógnitas del 2026

El duelo con Sinner se reeditó en la final de las ATP Finals de Turín. Las desconexiones le pasaron factura de nuevo y se le escapó uno de los pocos títulos que le restan por ganar, junto al Open de Australia, el objetivo más claro del 2026. De hecho, ya ha empezado la preparación junto a su nuevo técnico, Samuel López.

Es innegable que el 2025 ha sido el año más exitoso de Carlitos: diez títulos, dos grandes y el número de uno del ranking. La nueva temporada será la comprobación de la importancia real de Ferrero en su equipo. Juan Carlos ya dejó claro que le "hubiera gustado seguir". El ancla que evitaba que el talento de Alcaraz se dispersara ya no estará presente. Su tenis sigue, pero nada será igual en la silla de descanso del murciano.

Carlos Alcaraz ha completado otro año extraordinario en el que ha sumado dos nuevos Grand Slam a su palmarés, su segundo Roland Garros y el segundo US Open. A pesar de los títulos, el final de temporada ha quedado empañado por la ruptura con su entrenador, Juan Carlos Ferrero. Carlitos ha comprobado más que nunca cómo es la soledad del tenis.

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