El último problema de Alcaraz: tres partidos, una pista enemiga y un torneo no apto para españoles
El tenista español disputará el último torneo que reparte puntos de la temporada, las ATP Finals, donde tiene la opción de recuperar el cetro de la ATP y, por qué no, soñar con hacerse con un campeonato que no se le da bien a los españoles
Carlos Alcaraz tiene la oportunidad de volver a ser número uno en Turín. (EFE/EPA/Yoan Valat)
No será sencillo, pero Carlos Alcaraz tiene en sus manos recuperar el número uno del mundo en el último torneo del año que reparte puntos. Pero hay dos problemas a los que el español deberá enfrentarse: jugar en casa de Jannik Sinner y hacerlo en la peor superficie para su estilo de juego. Sin embargo, la buena noticia para el murciano radica en que no necesitará mucho para lograr el principal objetivo... en un torneo donde hace 28 años que no reina un español.
El inesperado y doloroso tropiezo ante Cameron Norrie en París ha provocado que los planes de Alcaraz cambien radicalmente. El español tenía una idea: sellar el número uno en la capital gala y, a partir de ahí, disfrutar en los torneos del curso con el objetivo de tratar de engrosar su palmarés. Pero el duro revés en el último Masters 1.000 del año le ha obligado a modificar el paso y, ahora, tendrá que afrontar casi una final en el Torneo de Maestros.
Las ATP Finals comenzarán este sábado en Turín, un torneo quetradicionalmente no es tierra de grandes éxitos para los jugadores españoles. De hecho, en sus 54 años de historia, solo dos tenistas nacionales fueron capaces de lograr la victoria final:Manuel Orantes (1976) y Àlex Corretja (1998). Ahora, a sus 22 años, Alcaraz tiene la oportunidad de ser el tercero en discordia en esta ecuación, pero no será sencillo... pues es la peor superficie posible para él.
Alcaraz volvió a confirmar en París que las pistas rápidas y bajo techo no son de su agrado. Su estilo de juego no se adapta a este tipo de superficies, donde la gran diferencia con respecto a otras está relacionada con el bote y el efecto. Y ambos elementos combinados provocan que su principal arma, que no es otra que el dominio desde el fondo de la pista con su derecha, pierda todo tipo de eficacia, un problema que debe lidiar desde la mejora en el saque y volea.
El español es un jugador al que le gusta dominar los puntos y, para ello, la clave es el juego que tiene desde atrás. Su drive es su mejor golpe, con la que trata de manejar la velocidad, la dirección y el ritmo que necesita el partido en todo momento. Pero, cuando el bote cambia y el efecto se diluye por culpa del techo, ese golpe tan clave pasa a ser intrascendente. Y, cuando Alcaraz pierde el control, se convierte en un tenista con menos recursos.
Eso es lo que le llevó al desastre en París y, precisamente, lo que tiene que intentar evitar en Turín. Alcaraz tiene dos objetivos: ganar y recuperar el número uno del mundo, aunque sabe que ninguna de las dos misiones será sencilla. Sin embargo, sabe que una es más complicada que otra: levantar la Copa de Maestros se antoja difícil, pero acabar el año en lo más alto de la ATP es más asequible, pues es algo que solo depende de él mismo.
Una distancia asequible
Sinner aventaja en 250 puntos a Alcaraz en la clasificación (11.500 por 11.250) pero, cuando empiece el torneo, el español superará al italiano. ¿El motivo? El murciano cayó el pasado año en el round-robin, mientras que el de San Cándido ganó, por lo que defiende 1.500 puntos por los 200 de Carlitos. Así, incluso en el caso de que Sinner reeditara victoria, ganando todos los partidos, las cuentas de Alcaraz son muy sencillas: le vale con ganar tres partidos para conseguir el número uno.
Puede ser ganando los tres del round-robin, ganando dos y las semifinales o ganando uno y metiéndose en la final. Pero hay otra vía más sencilla: si Sinner gana el título, pero perdiendo un partido, a Alcaraz le vale con vencer dos encuentros para recuperar el cetro; y si es campeón; perdiendo dos, le valdría con solo ganar un encuentro. En caso de que Sinner fuera eliminado a las primeras de cambio, Alcaraz lo tendría hecho de manera mucho más fácil.
Alcaraz ha quedado encuadrado en el grupo Jimmy Connors, donde se tendrá que enfrentar a Novak Djokovic, Taylor Fritz y Alex de Miñaur, nada sencillo para el español. Es el momento de acabar la temporada a lo grande, olvidar lo sucedido en París y volver a la senda del éxito, sabiendo que puede acabar la temporada en lo más alto de la ATP. Y, de paso, por qué no soñar con espantar los fantasmas de la pista rápida indoor y ser maestro por primera vez en su carrera.
No será sencillo, pero Carlos Alcaraz tiene en sus manos recuperar el número uno del mundo en el último torneo del año que reparte puntos. Pero hay dos problemas a los que el español deberá enfrentarse: jugar en casa de Jannik Sinner y hacerlo en la peor superficie para su estilo de juego. Sin embargo, la buena noticia para el murciano radica en que no necesitará mucho para lograr el principal objetivo... en un torneo donde hace 28 años que no reina un español.