Es noticia
"Estoy decepcionado": Alcaraz o la teoría del tornillo y la tuerca que explica su debacle
  1. Deportes
  2. Tenis
UNA DERROTA INESPERADA EN PARÍS

"Estoy decepcionado": Alcaraz o la teoría del tornillo y la tuerca que explica su debacle

El español perdió en su debut en segunda ronda del último Masters 1.000 del año ante Norrie, una derrota que recordó a ese Alcaraz bloqueado, con dudas y sin soluciones

Foto: Alcaraz, contrariado con su juego ante Norrie. (EFE/EPA/Yoan Valat)
Alcaraz, contrariado con su juego ante Norrie. (EFE/EPA/Yoan Valat)
EC EXCLUSIVO

Sorprendente e inesperada derrota de Carlos Alcaraz en su debut en el último Masters 1.000 de la temporada, el de París, ante un brillante Cameron Norrie que supo encontrar las debilidades del español. Pero lo más llamativo, más allá de caer en un torneo maldito para el murciano, fueron las sensaciones que dejó, que nos devolvieron a un par de meses atrás en el tiempo, cuando la sensación de duda era el estado habitual del Alcaraz más errático.

Desde que comenzara la temporada en enero, allá por el Open de Australia, Alcaraz tenía en mente dos elementos de su juego que debía cambiar para ser mucho más consistente en pista: el saque y la concentración. El mayor dominio del servicio ha sido una evidencia y, de hecho, se ha convertido en una de sus grandes armas para conseguir el brillante año que está firmando. Pero no menos importante ha sido el control de su mente... hasta lo sucedido en París.

Foto: carlos-alcaraz-norrie-paris

Alcaraz tenía un problema que, en 2025, ha sido capaz de controlar. Cuando el partido no iba bien, sus golpes no entraban y su juego no fluía, tenía demasiada facilidad para salirse de los partidos durante demasiados minutos, una ventaja que los rivales eran capaces de asumir para hacerle daño en pista. Pero entendió que, si en lugar de mostrar su disconformidad y sus quejas, seguía trabajando en la misma línea, era capaz de recuperar el control y volver a la senda ganadora.

Es algo que ha conseguido controlar este año, en una de las claras mejoras que han surtido efecto en su juego y, por supuesto, en sus resultados. Pero lo sucedido en París ante Norrie recordó a esa versión de Alcaraz que era incapaz de controlar sus sensaciones cuando las cosas no salían bien. En un partido donde los errores no forzados fueron su norma —cometió 41 por los 17 de Norrie—, el problema no fue tanto fallar como no creerse que podía volver a la senda del acierto.

El propio Alcaraz, tras su temprana eliminación en París, confirmaba no saber qué había pasado: "No me sentí bien y cometí muchísimos errores. No tuve feeling con la bola en ningún momento, no sé cómo explicarlo, la verdad. Hice bastantes entrenamientos aquí y me estaba sintiendo genial, desplazándome bien en pista, golpeando la bola fenomenal. Lo que me ha pasado no tiene explicación. Estoy muy decepcionado con mi nivel, es lo que hay", expresaba sin paños calientes.

Pero la realidad es que sí que hay una explicación: la teoría del tornillo y la tuerca. Alcaraz es como esa rosca que, cuando encuentra el camino para abrocharse al tornillo, fluye a las mil maravillas hasta llegar al final. Pero, cuando entra torcida y no encaja bien, le cuesta recomponerse. En lugar de dar un par de giros hacia atrás, resetear la acción y volver a encontrar el camino ideal, sigue hacia delante a sabiendas de que no es la mejor idea. Y, a veces, se queda a medio camino.

placeholder Cameron Norrie acabó con la resistencia de Alcaraz en París. (EFE/EPA/Yoan Valat)
Cameron Norrie acabó con la resistencia de Alcaraz en París. (EFE/EPA/Yoan Valat)

Cuando los partidos se complican, bien porque el nivel que está ofreciendo no es el que él mismo esperaba o porque el rival ha sido capaz de desentrañar la manera de hacerle daño, le cuesta hacer ese reseteo. Como la tuerca y el tornillo, lo ideal es no seguir adelante si ha entrado torcida y, por tanto, lo correcto es hacer el camino a la inversa para volver a intentarlo. Y, cuando suene ese clic que indica el acierto, ya buscar el objetivo sin mochilas a la espalda.

Este martes, Alcaraz no se tomó ese respiro, no dio ese paso atrás, ni supo tener la calma necesaria para tranquilizarse. Siguió con las mismas dudas, se enfrascó en busca de una solución que no apareció. La tuerca había entrado torcida en el tornillo y, por más que se apretara, no iba a conseguir su objetivo. Un tropiezo doloroso en un torneo que se le resiste, donde solo ha ganado cinco partidos en las cinco ediciones que ha jugado. Un duro golpe antes del final de curso.

Sorprendente e inesperada derrota de Carlos Alcaraz en su debut en el último Masters 1.000 de la temporada, el de París, ante un brillante Cameron Norrie que supo encontrar las debilidades del español. Pero lo más llamativo, más allá de caer en un torneo maldito para el murciano, fueron las sensaciones que dejó, que nos devolvieron a un par de meses atrás en el tiempo, cuando la sensación de duda era el estado habitual del Alcaraz más errático.

Tenis
El redactor recomienda