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El plato frío para Alcaraz en Tokio: la venganza pendiente del español para ser más número 1
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UN NUEVO TORNEO PARA EL MURCIANO

El plato frío para Alcaraz en Tokio: la venganza pendiente del español para ser más número 1

El tenista español sufrió en la Laver Cup su primera derrota en algo más de un mes, precisamente ante un Taylor Fritz que podría ser su gran rival en el torneo de Tokio

Foto: Alcaraz celebra una victoria en la Laver Cup. (EFE/EPA/John G. Mablango)
Alcaraz celebra una victoria en la Laver Cup. (EFE/EPA/John G. Mablango)

Carlos Alcaraz dejó una de las imágenes más increíbles de la temporada en la Laver Cup. Sucedió en el último partido de dobles que disputó en el torneo, acompañando a Casper Ruud, donde dejó posiblemente la mejor volea del año, un golpe que parecía imposible, pero que sirvió al español para firmar un punto monumental. El número uno del mundo también ganó su otro partido de dobles y el de individuales ante Francisco Cerúndolo... pero sufrió una dura derrota.

Más de dos meses después, concretamente 69 días, Alcaraz perdía su primer partido después de una increíble racha triunfal que le ha permitido convertirse en el mejor jugador del mundo. Fue Taylor Fritz quien logró desarmar al español, en un encuentro donde el norteamericano estuvo brillante al servicio y, sobre todo, fue capaz de encontrar los resortes para desarmar la mejor versión de Carlos que, incapaz, no encontró la vía para derrotar a su rival.

Foto: carlos-alcarz-derrota-laver-cup-roger-federer-retirada

En el deporte, y más el de élite, que un deportista sea capaz de perder solo un partido de los últimos 38 disputados, no es lo habitual. Pero el nivel que está mostrando el español es tan elevado que muy pocos jugadores han encontrado la llave adecuada para descifrar su tenis. Sin embargo, en la Laver Cup, Fritz supo encontrar la manera de acabar con la resistencia de Alcaraz, incapaz de hacer frente al saque y el juego profundo del norteamericano.

Ahora, es el momento de resetearse y enfocar la parte final del curso, lo que Alcaraz ha decidido iniciar con algo nuevo. Así, será la primera vez que juegue en Tokio, un hecho que le ofrece varias razones para encontrar felicidad: la primera, disputar un torneo nuevo en un lugar desconocido para él; la segunda, tratar de levantar un ATP 500 que no tiene en sus vitrinas; y, por último, servir en plato frío su venganza con el último jugador que le ha ganado.

Y es que el sorteo ha querido que Alcaraz y Fritz vayan por lados diferentes del cuadro y, por tanto, la única manera de que ambos se vean las caras sería en una hipotética final. Visto el nivel del español, lo cierto es que el sorteo ha sido benévolo con él, pues sus principales razones para no alcanzar la final serían, al menos aparentemente, Frances Tiafoe (cuartos) y Casper Ruud (semifinales), mientras que debutará contra el argentino Sebastián Báez.

Pero la venganza de Alcaraz tiene un objetivo claro: aumentar su ventaja en el número uno del mundo. Y es que, al ser un torneo en el que no participó el pasado año, cualquier buen resultado le va a permitir sumar un puñado de puntos en busca de la misión que se ha marcado, que es acabar el año en lo más alto del ranking de la ATP. Es su gran oportunidad y, por ello, peleará por hacerse con el octavo título de la temporada, en este caso, uno de los que le faltan.

"Sentía la obligación de ganar por cómo estaba yendo el día, pero no fue el partido que esperaba. Debo fijarme un poco en Fritz, porque creo que jugó un gran tenis. Simplemente, no estuve tan sólido como quería en el encuentro y estas condiciones son bastante lentas", explicó el español después de su derrota con el norteamericano. Ese "debo fijarme un poco" es la mejor lectura: aprender para evitar anteriores errores y, cuanto antes, mejor que mejor.

Después de la Laver Cup, Alcaraz empieza una nueva aventura en el tramo final de la temporada y lo hace en Tokio, un torneo que jugará por primera vez en su carrera. Y el destino ha querido que, si se cumplen los designios, la final enfrente al número uno del mundo y al rival que le derrotó después de dos meses ganándolo todo. Un torneo con sabor a novedad y también a revancha, esa que se sirve en plato frío y que le podría permitir levantar el octavo título del año.

Carlos Alcaraz dejó una de las imágenes más increíbles de la temporada en la Laver Cup. Sucedió en el último partido de dobles que disputó en el torneo, acompañando a Casper Ruud, donde dejó posiblemente la mejor volea del año, un golpe que parecía imposible, pero que sirvió al español para firmar un punto monumental. El número uno del mundo también ganó su otro partido de dobles y el de individuales ante Francisco Cerúndolo... pero sufrió una dura derrota.

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