"Es mi asesino": el motivo por el que Del Potro rompió a llorar con el oro olímpico de Djokovic
El serbio consiguió su deseada medalla de oro en los Juegos Olímpicos, esa cita en la que el ya extenista argentino le derrotó dos veces y que no le impidió derramar lágrimas en París
Djokovic y Del Potro, tras la final del US Open 2018. (EFE/EPA/Justin Lane)
A sus 37 años y en su última oportunidad, Novak Djokovic lo consiguió. Después de toda una vida luchando y tras cuatro oportunidades perdidas, el serbio se hacía con el oro olímpico, el gran sueño de su vida. Nole puede presumir de haberlo logrado todo en el tenis, pero hasta este verano, un cajetín de su vitrina estaba vacío, pues la faltaba la ansiada victoria en unos Juegos. En París, frente a Carlos Alcaraz, se aferraba al éxito que tantas veces se le había escapado.
Djokovic es un gladiador y, allí donde juega, solo lo hace con la misión de salir ganar. Pero esta temporada no está siendo demasiado buena a nivel de resultados. De hecho, está siendo la peor. Desde que apareció esa versión ganadora de Nole, un tenista indomable, competitivo, luchador e implacable, cada año ha sido capaz de sumar numerosos títulos a sus vitrinas. Sin embargo, hasta julio, el serbio no había sido capaz todavía de ganar en 2024. Hasta que llego París.
Sus brazos al cielo de la Philippe Chatrier, las lágrimas de felicidad y esa carrera hacia el palco para fundirse en un eterno abrazo con su familia era el mejor ejemplo de que Djokovic deseaba con todas sus ganas hacerse con el oro olímpico. Pero Nole no fue el único que se hizo un mar de lágrimas con el triunfo en los JJOO, sino que otro extenista rompió a llorar frente al televisor cuando vio el triunfo del serbio. Juan Martín del Potro fue incapaz de reprimir las lágrimas.
A escasos días del comienzo del US Open, el argentino y el serbio coincidieron en la Arthur Ashe, en uno de los eventos previos a la disputa del último Grand Slam de la temporada donde, de hecho, Djokovic y Alcaraz solo se podrían cruzar en una hipotética final. El argentino y el serbio, conocidos por tener una gran relación, no dudaron en intercambiar sus impresiones mientras peloteaban, en las que Delpo confesó que lloró de alegría… por romper la maldición que él había creado.
"¿Tu mayor éxito ha sido ganar la medalla de oro?", preguntaba el argentino en el peloteo. El serbio, le respondía con gracia: "No, fue ganarte en la final del US Open de 2018". "El mío fue ganarte el bronce en Río", replicaba Del Potro. Nole confirmaba que fue su gran dolor de cabeza olímpico: "Me derrotaste dos veces en los Juegos. Es cierto, eres mi némesis en ese torneo, eres mi asesino", afirmaba. Y, entonces, llegó la inesperada confesión del argentino.
"Djokovic me emocionó en la final, cuando ganó la medalla de oro en París. Fue la primera vez que lloré por un partido de tenis. Tengo una relación muy cercana a él, me emocioné mucho porque sabía que deseaba ganar esa medalla de oro. Antes de empezar el torneo, recuerdo que hizo un vídeo pasando por delante de las medallas y soñaba con ganarla. Ahora, se ha pasado el juego", decía el argentino. Aquel "asesino" lloraba de emoción con el éxito logrado por su amigo.
Del Potro y Djokovic se cruzaron dos veces en los Juegos Olímpicos, con dos victorias para el argentino. La primera fue en Londres 2012, cuando el sudamericano le arrebató la medalla de bronce al serbio (7-5 y 6-4). La segunda fue en Río de Janeiro 2016, donde ambos quedaron encuadrados en primera ronda y el de Tandil volvió a derrotar al de Belgrado (7-6 y 7-6). Y dos españoles como Rafa Nadal (Pekín 2008) y Pablo Carreño (Tokio 2020) completaban los desastres olímpicos.
Después de cinco participaciones olímpicas, Djokovic tuvo que esperar a París para lograr su gran sueño. Aún tiene una misión sin cumplir, que es ganar los cuatro grandes en la misma temporada, algo que acarició en dos ocasiones —2015 y 2021— pero que, por edad, ahora se antoja más complicado que nunca. Pero con Nole nunca se sabe: ese tenista que fue capaz de hacer llorar al "asesino" Del Potro puede lograr lo que se proponga. Y, mientras hay vida, hay esperanza.
A sus 37 años y en su última oportunidad, Novak Djokovic lo consiguió. Después de toda una vida luchando y tras cuatro oportunidades perdidas, el serbio se hacía con el oro olímpico, el gran sueño de su vida. Nole puede presumir de haberlo logrado todo en el tenis, pero hasta este verano, un cajetín de su vitrina estaba vacío, pues la faltaba la ansiada victoria en unos Juegos. En París, frente a Carlos Alcaraz, se aferraba al éxito que tantas veces se le había escapado.