Entre Roland Garros de Alcaraz y US Open de Nole: el millonario negocio de los Grand Slams de tenis
Los cuatro 'grandes' del calendario de tenis reparten 227,4 millones de euros entre los y las tenistas, con el US Open y Wimbledon con las bolsas de premios más generosas
Carlos Alcaraz, en la última edición de Wimbledon. (Reuters/Paul Childs)
Arabia Saudí ha sido el gran agitador de la industria del tenis en los últimos años, pero aún le queda una cima por conquistar: organizar su propio Grand Slam. No es algo que esté sobre la mesa, porque el coto está cerrado, pero sí hay una ventana abierta: hacerse con un Masters 1.000, una posibilidad que debe contar con el visto bueno de los cuatro grandes del calendario. La hegemonía de los abiertos de Australia, Estados Unidos, Wimbledon y Roland Garros en la toma de decisiones del calendario tenístico es tan incuestionable como su poderío económico. Se trata de un ecosistema que factura más de 1.642,3 millones de euros al año, según los datos recopilados por 2Playbook Intelligence para El Confidencial.
El rey del negocio es el US Open. No hay abierto que facture tanto, reparta tal bolsa de premios, ni genere mayor impacto económico en el territorio como el torneo de Nueva York. El año pasado facturó 514,1 millones de dólares (477,3 millones de euros), según las cuentas de la Federación Estadounidense de Tenis (USTA). En la pasada edición, destinó 65 millones de dólares (60,3 millones de euros) a premios económicos y su impacto económico en Nueva York se desconoce, pero hace una década se elevaba a 750 millones de dólares (696 millones de euros). Según Lew Sherr, director ejecutivo de USTA, esa cifra podría haberse duplicado en la actualidad, pues nunca había contado con tantos espectadores a lo largo de las dos semanas que dura el torneo. En 2023, fueron 888.000 asistentes.
Wimbledon es el segundo Grand Slam del calendario en términos de negocio, con unos ingresos de 380 millones de libras (448,7 millones de euros) y un beneficio de 35,8 millones de libras (42 millones de euros). Es el campeonato que más dinero reparte entre los ganadores (más de 3,1 millones) para 60,3 millones de euros en total. Se estima que deja en Londres y su entorno 295 millones de euros a lo largo de las dos semanas que dura la cita, que el año pasado reunió a más de 532.000 espectadores.
Roland Garros es el Grand Slam con menos público. (Reuters/Adan Nie)
El rey de la asistencia es el Open de Australia, que en 2024 contó con 1,02 millones de asistentes. Generó un negocio de 542 millones de dólares australianos (336,3 millones de euros) y un impacto de 533,2 millones de dólares australianos (331 millones al cambio). Fue el tercer Grand Slam que más dinero repartió entre los jugadores y jugadoras, con 53,7 millones de euros.
Por último está Roland Garros, recientemente ganado por Carlos Alcaraz. La cita distribuyó una bolsa de premios de 53,4 millones de euros, menos que el resto. Contó con 675.080 asistentes, y pese a ser un 33,8% menos que el Abierto de Australia, generó más negocio: 380 millones de euros.
Arabia Saudí ha sido el gran agitador de la industria del tenis en los últimos años, pero aún le queda una cima por conquistar: organizar su propio Grand Slam. No es algo que esté sobre la mesa, porque el coto está cerrado, pero sí hay una ventana abierta: hacerse con un Masters 1.000, una posibilidad que debe contar con el visto bueno de los cuatro grandes del calendario. La hegemonía de los abiertos de Australia, Estados Unidos, Wimbledon y Roland Garros en la toma de decisiones del calendario tenístico es tan incuestionable como su poderío económico. Se trata de un ecosistema que factura más de 1.642,3 millones de euros al año, según los datos recopilados por 2Playbook Intelligence para El Confidencial.