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Cuando Kyrgios es su peor enemigo: "No sabes qué hacer en su box para que no te regañe"
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LAMENTABLE IMAGEN ANTE DJOKOVIC

Cuando Kyrgios es su peor enemigo: "No sabes qué hacer en su box para que no te regañe"

El tenista australiano sacó los pies del tiesto tras perder un juego fundamental en la final de Wimbledon. Ahora, su hermano explica la dificultad que conlleva gestionar su carácter

Foto: Kyrgios, durante la final de Wimbledon. (Reuters/Toby Melville)
Kyrgios, durante la final de Wimbledon. (Reuters/Toby Melville)

Nick Kyrgios tuvo hace solo unos días la gran oportunidad de su carrera deportiva. A pesar de ser un jugador realmente talentoso y con mucho tenis, su complicado carácter y su mala gestión de las emociones le han impedido llegar más alto en el deporte, pues es un jugador muy alejado de lo que la palabra profesionalidad refleja. Así, sus continuas salidas de tono terminan por desconcentrarle y sacarle de los partidos, empañando los logros que consigue a base de su tenis. Y la final de Wimbledon ante Novak Djokovic fue el ejemplo más flagrante.

Una de las imágenes de la final tuvo lugar en el tercer set del partido. Kyrgios había ganado el primer set y Djokovic, a base de tesón, había conseguido igualar la contienda. Con 4 a 4 en la tercera manga, el australiano perdió el control de su juego y cedió su servicio en un momento clave del partido. Cuando acudió a su silla en el descanso, no solo no aprovechó las ventajas que el recién aprobado 'coaching' le daba para tratar de enfocar un juego al resto que se antojaba fundamental, sino que dejó una lamentable postal.

Foto: Kyrgios, preparando la final. (Reuters/Matthew Childs)

El australiano comenzó a gritar indiscriminadamente a todas las personas de su box, pagando su frustración con su equipo. No pedía consejo, no pedía soluciones, sino que les culpaba a ellos directamente de lo que le estaba pasando en el partido: "Decídme qué tengo que hacer y decídmelo ahora, solo os veo tumbados en vuestras sillas", le decía con muy malos modos Kyrgios a su equipo. El esperpento duró varios minutos, al punto de que el 'umpire', Renaud Liechtenstein, tuvo que pedir calma al jugador por la actitud que estaba teniendo.

Varios días después de que el partido tuviera lugar y ya con la calma que da el tiempo para analizar las situaciones, Christos Kyrgios, hermano del tenista, ha reconocido en una entrevista con 'News.com' las dificultades que conlleva estar en el box del jugador. De hecho, su hermano ha reconocido que, a pesar de ser un habitual a la hora de acompañarle a todos los torneos, ha decidido poner algo de distancia con la intención de conseguir que el australiano entienda que ese comportamiento no es lo mejor ni para el tenis ni para su propio juego. Y aún menos para el equipo que le acompañe.

"Estar en su box puede ser una experiencia incómoda, pero no sería Nick si no mostrara su fogosidad en la pista. Intenta mantener la máxima intensidad y cree que esa es la mejor manera. Para él, gritarnos es una válvula para reducir la presión y los nervios. Sabe que le queremos y que le vamos a apoyar, diga lo que nos diga, y por eso se deja llevar e intenta volver a concentrarse por medio de nosotros. Muchas veces le hemos dicho que, si lo necesita realmente y cree que le ayuda, puede regañarnos y le hemos dejado claro que vamos a estar siempre ahí, que no le vamos a abandonar", explicaba Christos.

Pero más allá de que sea una cuestión hablada o una espita para liberar la presión que el jugador puede sentir en determinados momentos de los partidos, la realidad es que la imagen que deja Kyrgios está muy lejos de lo que el deporte profesional debe proyectar. Especialmente porque se trata de un espejo en el que muchos jóvenes se quieren mirar y no es, para nada, un buen ejemplo para los más pequeños. Y, además, en la final de Wimbledon esos gritos descontrolados no tuvieron el efecto esperado y terminó dejando una imagen poco positiva.

Es más, en la misma entrevista, Christos reconoce que su madre también ha dejado de ver los partidos de Kyrgios, pues no le gustan las salidas de tono que tiene y su comportamiento en determinadas fases de los encuentros. Eso sí, no es menos cierto que en los últimos meses no tiene tantos enfados como acostumbraba hace algunos años aunque, cuando explota, lo hace de verdad, como se pudo ver en el partido de Djokovic. Kyrgios perdió una oportunidad única y su 'box' lo volvió a pagar, con un nuevo enfado que dio la vuelta al mundo.

Nick Kyrgios tuvo hace solo unos días la gran oportunidad de su carrera deportiva. A pesar de ser un jugador realmente talentoso y con mucho tenis, su complicado carácter y su mala gestión de las emociones le han impedido llegar más alto en el deporte, pues es un jugador muy alejado de lo que la palabra profesionalidad refleja. Así, sus continuas salidas de tono terminan por desconcentrarle y sacarle de los partidos, empañando los logros que consigue a base de su tenis. Y la final de Wimbledon ante Novak Djokovic fue el ejemplo más flagrante.

Una de las imágenes de la final tuvo lugar en el tercer set del partido. Kyrgios había ganado el primer set y Djokovic, a base de tesón, había conseguido igualar la contienda. Con 4 a 4 en la tercera manga, el australiano perdió el control de su juego y cedió su servicio en un momento clave del partido. Cuando acudió a su silla en el descanso, no solo no aprovechó las ventajas que el recién aprobado 'coaching' le daba para tratar de enfocar un juego al resto que se antojaba fundamental, sino que dejó una lamentable postal.

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