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"Pide pista": el gesto de Nadal tras ganar a Isner que demuestra por qué es un gladiador
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EL SECRETO DE SU ÉXITO

"Pide pista": el gesto de Nadal tras ganar a Isner que demuestra por qué es un gladiador

El tenista español no quiso perder el tiempo y, nada más ganar a Isner, no dudó en pedirle a su equipo la posibilidad de seguir entrenando en busca de su mejor tono físico y competitivo

Foto: Nadal, un tenista de otro planeta. (Reuters/Alberto Lingria)
Nadal, un tenista de otro planeta. (Reuters/Alberto Lingria)

Rafa Nadal es un deportista de otro mundo. Da igual el tiempo de inactividad que lleve, el rival al que se enfrente o la pista en la que tenga que jugar, pues siempre demuestra que la base de su éxito es su capacidad para superarse. Un claro ejemplo de ello es lo sucedido nada más sellar su victoria en el debut en el Masters de Roma: ¿qué es lo primero que hizo Nadal tras derrotar a John Isner? Pues, ni más ni menos, que pedir a su equipo seguir entrenando.

Una de las grandes claves del éxito de Nadal está en el trabajo que no se ve. A lo largo de sus casi dos décadas de carrera deportiva, le hemos visto de lo que es capaz en pista: su pelea, su garra, no dar una bola por perdida, su resiliencia o saber leer los momentos del partido son elementos fundamentales -amén de su calidad- para entender a dónde ha legado Nadal. Pero todo ello se sostiene gracias a las rutinas y mecanismos en su día a día que funcionan a modo de red a su esfuerzo.

Foto: Shapovalov, en el partido ante Sonego. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)

Fue hace unos meses, después de que Nadal ganara la final del Open de Australia ante Daniil Medvédev, cuando una imagen dio la vuelta al mundo. Con dos sets abajo y el partido casi perdido, el español siguió creyendo en sí mismo, peleando y luchando, lo que le sirvió para, en 5 horas y 24 minutos, remontar de manera increíble y ganar el encuentro que le convertía en el tenista más grande de todos los tiempos. ¿Y qué hizo Nadal a continuación? Una sesión de bicicleta estática.

Es decir, tras un esfuerzo titánico, vaciarse en pista y firmar uno de los momentos más épicos de su vida, no solo no perdió más tiempo del necesario en celebrar el éxito, sino que se puso a trabajar para ayudar a su cuerpo a recuperarse del esfuerzo. Y esa -y no otra- es una de las claves de su éxito deportivo: cuidarse, no conformarse con lo logrado, pensar en el siguiente partido y en qué es mejor para su carrera. Algo similar a lo ocurrido este miércoles en el Foro Itálico.

En la previa al comienzo del Masters de Roma, Nadal afirmaba que su cuerpo es "como un coche antiguo", explicando que necesitaba más tiempo que hace unos años para afinar su puesta a punto. Tras regresar a pista en Madrid tras su lesión en las costillas, afirmaba que necesitaba coger ritmo de competición con el gran objetivo de Roland Garros en mente. Y, a pesar de ello, fue un vendaval en su debut ante John Isner, jugando un partido realmente sólido.

En poco menos de 1 hora y 15 minutos, Nadal aplastaba al norteamericano mostrando un elevado nivel de juego. ¿Y qué hizo nada más conseguir el punto definitivo? Dirigirse hacia su box con una frase clara: "Pide pista". Acababa de ganar un brillante partido, mostrándose muy serio y su cabeza no estaba en la celebración, sino en seguir entrenando en busca de su mejor punto de forma. Esa es, precisamente, la manera en la que un ganador afronta la vida: pidiendo más.

Tras su victoria en Roma, Nadal se marchó durante un buen puñado de minutos a seguir entrenando. Se encontró fino en pista, con buen toque y en buen estado físico, por lo que decidió aprovechar la ola de positividad para seguir cogiendo confianza y ritmo. Y es que Nadal tiene una premisa clara: ese día en que no te apetece entrenar, que quieres tomarte un respiro, habrá otro jugador en cualquier otra parte del mundo entrenando duro para tratar de ganarte.

Ese es, de hecho, el gran secreto del tenista español que le ha permitido estar tanto tiempo en la élite entre los mejores jugadores del mundo. De hecho, ya es el tercer tenista con más semanas seguidas entre los cien mejores del mundo, con 972, y solo tiene por delante a André Agassi (1.019) y Roger Federer (1.159). En realidad, la clave del éxito no es más que trabajo y trabajo. Y, a eso, no hay quien gane a Nadal: lo ocurrido en el Foro Itálico es el claro ejemplo de ello.

Rafa Nadal es un deportista de otro mundo. Da igual el tiempo de inactividad que lleve, el rival al que se enfrente o la pista en la que tenga que jugar, pues siempre demuestra que la base de su éxito es su capacidad para superarse. Un claro ejemplo de ello es lo sucedido nada más sellar su victoria en el debut en el Masters de Roma: ¿qué es lo primero que hizo Nadal tras derrotar a John Isner? Pues, ni más ni menos, que pedir a su equipo seguir entrenando.

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