Djokovic juega “el mejor partido” de su vida en Roland Garros y frustra el récord de Nadal
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Djokovic juega “el mejor partido” de su vida en Roland Garros y frustra el récord de Nadal

El serbio se sobrepone a un 5-0 inicial para terminar sometiendo al campeón vigente en un duelo fabuloso que impedirá (por el momento) a Nadal convertirse en el jugador con más 'grandes' de la historia. La organización extendió el toque de queda

placeholder Foto: Nadal y Djokovic se saludan tras el partido. (EFE)
Nadal y Djokovic se saludan tras el partido. (EFE)

Rafa Nadal no batirá un récord más este mes de junio y Novak Djokovic se saca una espina muy profunda tras su inferioridad histórica en tierra ante su máximo rival (incluida la apabullante derrota del pasado mes de octubre en París). El público de la parisina pista Phillipe Chatrier despidió este viernes con una gigantesca ovación a su gran campeón, agradecido a los protagonistas de un antagonismo legendario por más de cuatro horas de batalla y a la organización de Roland Garros por permitirle desafiar el toque de queda previsto y permitirles asistir al mejor partido de la temporada hasta su conclusión. El tenista español abandonó el recinto agotado, entre vítores, instantes antes de que Novak Djokovic ofreciera en estado de éxtasis una rueda de prensa que demuestra el valor de su extraordinaria victoria ante el mejor jugador de tierra batida de la historia.

A pesar de todos sus vaivenes y sus alteraciones anímicas, en un partido de máximo nivel disputado permanentemente en el filo, Nadal sólo fue mejor durante los primeros cinco juegos del partido (llegó a colocarse 5-0). En el primero de ellos, paradójicamente, se atisbó lo que sería el encuentro en su conjunto: sin oportunidad para adaptarse al ritmo del partido, el número uno y el número tres del mundo firmaron un juego fabuloso, abundante en puntazos y alternativas, puntos de ‘break’ y aplausos, con mucha igualdad y a un ritmo altísimo que parecía excesivo para una carrera de fondo.

A los nueve minutos de partido, de hecho, el marcador continuaba 0-0 y ‘deuce’. Un cuarto de hora después, sin embargo, el número uno del mundo perdía 4-0 y el fantasma de aquel 6-0 inicial de octubre aumentaba la presión a límites extraordinarios. Llegó a estar 5-0 por debajo el serbio, pero esta noche de junio no iba a discurrir tan plácidamente para el español como la anterior. Se trataba de una final sin título, uno de esos partidos que marcan una temporada, con la obligación para ‘Nole’ de sacudirse la humillación otoñal y enderezar, de paso, el parcial de 7-1 para Nadal en el ‘Grand Slam’ francés.

placeholder Nadal, durante el partido. (REUTERS)
Nadal, durante el partido. (REUTERS)

Ninguna otra pareja de tenistas se ha enfrentado más veces en la élite del tenis (esta noche fue el enfrentamiento número 58: 30 victorias para Djokovic, 28 para Nadal). El duelo fue de largo el mejor encuentro desde que llegó el coronavirus a nuestras vidas. “Nos conocemos bien”, había dicho Nadal en la previa: “Todo el mundo sabe que en este tipo de partidos puede pasar cualquier cosa. El que juegue mejor ese día será quien tenga las mejores oportunidades [...] De alguna manera, entrenamos y nos preparamos para vivir momentos como este”.

Los espectadores también frotan la lámpara para vivir partidos como el de este viernes (3-6, 6-3, 7-6(4) y 6-2 en 4 horas y 11 minutos). En teoría, Nadal llegaba en su mejor versión del torneo tras superar su único momento de apuro frente al ‘Peque’ Schwartzman, pero Djokovic impugnaría esa hipótesis. Su mejoría en el final del primer ‘set’ se confirmó en el segundo, donde el serbio estuvo más incisivo, bastante más asentado en su servicio y, sobre todo, más agresivo en el resto. Nadal se defendió y creó oportunidades, pero no estuvo del todo fino a la hora de concretarlas. (Desperdició hasta cinco bolas de rotura).

El empate a una manga no sentó bien al balear, algo desdibujado frente a la permanente agresividad del primer cabeza de serie, sometido a máxima tensión para resistir el acoso y permanecer vivo en un ‘set’ que avanzaría hasta la muerte súbita a trompicones para deleite de unas gradas hambrientas de emociones.

Con 5-4 sirvió Djokovic para llevarse el parcial, pero Nadal no suele rendirse. Reaccionó Rafa para empatar a 5 y metió una marcha más hasta gozar, en el siguiente juego, de una bola de ‘set’. Pero el serbio se rehizo, la levantó y forzó el juego de desempate, el ‘tie break’, en el que se mostró claramente más sólido para colocarse 2-1 y empezar a humanizar al mito de la arcilla.

Se acercaba el toque de queda, pero el espectáculo era demasiado intenso como para asegurar un desalojo pacífico. “¡No nos iremos, no nos iremos!”, coreaban los 5.000 aficionados autorizados, mientras se acercaba el toque de queda de las once de la noche. Cuando los jugadores se retiraban a los vestuarios para facilitar el proceso, la megafonía anunció contra todo pronóstico que, de acuerdo con las autoridades francesas, los espectadores podían permanecer en sus asientos.

placeholder Djokovic, tras el último punto. (REUTERS)
Djokovic, tras el último punto. (REUTERS)

Sonó La Marsellesa y prosiguió la batalla tras el júbilo. Empezó golpeando Nadal, que rompió el servicio a ‘Nole’, pero el serbio reaccionó en el cuarto juego y encontró su estado de forma óptimo para pasar por encima del campeón vigente en el resto de la cuarta manga. Nadal pidió asistencia para quitarse un vendaje del pie izquierdo y Djokovic había olido la debilidad del coloso. Apretó si cabe aún más; ni siquiera el apoyo del graderío al español en la noche cerrada evitó la caída del ídolo.

"Triste, pero sin dramatizar"

“Estoy triste”, reconoció Nadal tras la derrota, "pero no hay que “dramatizar”. “Me siento bien, no soy una persona de hacer celebraciones cuando se gana, ni grandes dramas cuando se pierde. Estoy preparado para aceptar la victoria y la derrota; aunque es un torneo muy importante para mí, soy consciente de que no se puede ganar 15 o 16 veces. Volveré con la ilusión y el trabajo necesario", dijo con su serenidad habitual. Hubiese sido el finalista con mayor edad del torneo, y permanece empatado con Roger Federer en la clasificación de 'Grand Slams' ganados (20).

"Sé que puedo jugar mejor en esta pista", continuó. "He dejado físicamente todo lo que tenía y mentalmente también. Pero al final las condiciones eran más lentas por la noche. No es excusa, el que se adapta mejor merece ganar y él lo ha merecido. Pero la bola estaba menos viva, y eso es un poco más favorable para él, porque mis golpes dejan de tener ese extra de efecto".

Foto: Nadal, durante su partido de segunda ronda contra Mackenzie. (EFE)

Djokovic estaba en otra galaxia cuando atendió a la prensa. "Ha sido un privilegio enfrentarme a Rafa en un partido tan increíble", dijo el serbio: "Esta noche fue mi mejor partido en París, he necesitado mi mejor tenis para vencer a Rafa en esta cancha esta noche [...] Es casi tan difícil explicar cómo es jugar con él aquí como jugar el partido en sí, es tan especial... Te dices a ti mismo que no hay presión, pero hay mucha presión, créeme. Sin embargo, la presión es un privilegio". El número uno del mundo ha dado un paso muy significativo: tiene el domingo, ante Stefano Tsitsipas, la oportunidad de lograr su 'grande' número 19 y ponerse a sólo un título de sus dos máximos adversarios.

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