El ‘reseteo’ de Paula Badosa: ya no tiene que ser la nueva Sharapova
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Tercera favorita en las apuestas de París

El ‘reseteo’ de Paula Badosa: ya no tiene que ser la nueva Sharapova

La tenista catalana causa sensación en Roland Garros, donde este martes podría clasificarse a semifinales. Su entrenador, Javier Martí, ofrece las claves del renacimiento de una jugadora que estuvo años 'perdida' después de tocar techo como juvenil

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Paula Badosa (Reuters)

Si hay algo cristalino en la irregular trayectoria de Paula Badosa hasta la fecha, es que las expectativas generadas por su éxito en la adolescencia estuvieron a punto de malograr el gran talento actual del tenis femenino español. Han pasado seis años desde que conquistase el torneo juvenil de Roland Garros, en 2015, pero no ha sido hasta este mismo mes de mayo, en Belgrado, cuando se anotó su primer torneo profesional de la WTA. Entre medias, muchos vaivenes y algunas caídas. Este martes, en el transcurso de una espectacular temporada sobre tierra batida, jugará contra Tamara Zidanšek por un puesto en las semifinales de París. Su maduración como deportista y un par de bajas en el cuadro configuran un hecho insólito: desde hace varios días es la tercera favorita en las casas de apuestas para ganar el segundo ‘Grand Slam’ del año.

¿Cómo se explica el estallido demorado de esta catalana nacida en Nueva York, después de una progresión tan estancada en el circuito profesional (especialmente si se compara con otras jugadoras)? A sus 23 años, Badosa parece haber superado los desajustes psicológicos (ansiedad, depresión) que lastraron su crecimiento (“el tenis es un 80% mental”, asegura la jugadora) y le llevaron a reformar por fin en su totalidad el ecosistema laboral en el que se movía. El responsable del esplendor actual es Javier Martí, su entrenador desde el otoño pasado, que reconoce que es “imposible estar más contentos”, horas después del partido contra Vondruosova, en una charla con EL CONFIDENCIAL.

Talento y confianza

“El cambio en Paula es general, no sólo tenístico”, explica Martí desde París. “Tiene un talento innato muy grande, es una muy buena jugadora de tenis. Tenía las armas, pero le estaba costando sacarlas. No confiaba en ella misma, no tenía una línea de trabajo estable día a día, no estaba totalmente cómoda con su entorno... La vida del tenista es muy solitaria y muy exigente, pierdes muchas semanas si no tienes un equipo fuerte y trabajas a diario. Mi primera labor fue crear un buen equipo, pero no solo de buenos profesionales, sino también de buenas personas. Sabía que ella estaba emocionalmente un poco tocada, que no estaban yendo las cosas bien, necesitaba gente de total confianza”.

placeholder Badosa celebra su victoria en octavos. (EFE)
Badosa celebra su victoria en octavos. (EFE)

El reenfoque de ‘Pau’ –como la llaman– fue absoluto. Empezó por el cambio de técnico (Martí sustituyó a Xavi Budó) y de ciudad (Madrid en lugar de Barcelona). “Es una jugadora físicamente fuerte”, afirma Martí, “pero le costaba un poco moverse, no estaba en su 100% de forma. De la mano de David Antona, nuestro preparador físico, ha mejorado notablemente. David es un gran profesional, por supuesto, pero Paula ha respondido a la perfección; al final, el deportista es el máximo culpable de los cambios, de tener la humildad de aceptar lo que te dicen sus entrenadores”.

Otro foco de trabajo fue la nutrición, “un cambio radical en la alimentación” (en palabras de Martí), porque “cuando estás inestable, hay rachas que comes bien y rachas que comes peor”. El responsable de este aspecto crucial en el entrenamiento es el fisioterapeuta Daniel de la Serna: “Sigue una dieta estricta”, asegura el entrenador, “pero se vive con normalidad y se hacen excepciones cuando hace falta”.

Ha sido sin embargo el trabajo psicólogico la base que sustenta los demás cambios y ha propiciado esta maduración deportiva de una jugadora que temía convertirse en otro ‘juguete roto’ del deporte de alto rendimiento. “Hay que darle al tenis la importancia que tiene, que en su vida es muchísima, pero marcarnos un reto”, explica Javier Martí: “El reto es dar el 100% en la pista, estar siempre cerca de su mejor versión y manejar solo las cosas que están bajo tu control. Si solo te focalizas en el resultado final, ahí la cabeza te puede jugar malas pasadas. Pero si te centras en tu plan de juego y en estar positiva, nadie te puede recriminar. Saber que no podías haber hecho nada más te quita presión y te da resultados. El foco no está en la victoria, está en el proceso”.

"No puedo, no puedo..."

Tanto el partido de tercera ronda contra Bogdan (en el que superó una bola de partido) como el de octavos contra la “muy sólida” Vondruosova han mostrado ejemplos concretos de esa progresión mental, que permite gestionar momentos adversos sin pérdidas del autocontrol ni desplomes fulgurantes. El domingo, contra la jugadora checa, las cámaras ‘pillaron’ a Badosa diciéndole “no puedo, no puedo...” a su entrenador durante el segundo ‘set’, después de haber ganado el primero. "Hay momentos en que te cuesta manejar las emociones”, afirma Martí, “son rondas nuevas para ella en un Grand Slam, en la pista Suzanne Lenglet, donde ella ha soñado jugar muchas veces, contra una rival que ya ha sido finalista aquí…”

placeholder Badosa, con el trofeo ganado en Belgrado el pasado día 22. (EFE)
Badosa, con el trofeo ganado en Belgrado el pasado día 22. (EFE)

“Se trata de un paso muy grande”, continúa el extenista madrileño; “y Paula, de verlo tan cerca con un ‘set’ arriba, quizá desvió el foco y lo puso en la victoria, en lugar de en el progreso y el punto a punto. Cuando ella dice ‘no puedo’ es un momento en que no está logrando gestionarlo. Les pasa a todos los tenistas en algún momento. Y en realidad sí pudo... Reseteó, se puso positiva, y aquí estamos. Hizo un último ‘set’ bastante bueno”. [El partido terminó 6-4, 3-6, 6-2].

"La siguiente Sharapova"

Hace unos meses, en una entrevista con 'El País', Badosa explicó el origen de sus problemas durante esos años: el miedo. “De repente”, afirmó, “caí en picado. Se generaron unas expectativas demasiado elevadas en torno a mí. Se decía que era la próxima Garbiñe, la siguiente Sharapova… Y, al final, ellas son grandes jugadoras que han ganado Grand Slams, y yo tenía solo 17 años [...] Me inflaron la cabeza y sufrí una depresión”.

Hoy la extenista rusa sigue conservando el rol de ídolo de la catalana, pero Badosa ha encontrado su propio camino. “De Sharapova le gusta su presencia, su actitud”, dice Martí, “pero tenísticamente no se parecen mucho. No es fácil encontrar alguien parecido en el circuito femenino. Paula tiene un juego peculiar, tiene bastante peso (liftado) de bola, algo que en el tenis femenino no sucede mucho, porque suele jugarse más plano. Paula tiene mucha fuerza, no hay muchas que jueguen así. Ahora mismo hay una jugadora con cierta similitud (la bielorrusa Sabalenka, número 4 del mundo), pero no es fácil encontrar casos similares”.

¿Qué supone estar tan arriba en las casas de apuestas en un Grand Slam? “Un poco lo mismo”, responde Martí con tranquilidad: “No está bajo nuestro control y tratamos de no prestarle mucha atención. Paula tiene posibilidades ante cualquiera... Es muy relativo eso de ser favorito. Y lo mismo les pasa a las demás. El circuito femenino es muy cambiante y a veces depende del día que tengas”. Número 34 del mundo mientras estas líneas se escriben, Badosa jugará en cuartos la número 85 del escalafón y es la única superviviente de las cinco representantes españolas que figuraban en el cuadro principal el primer día del torneo.

Los medios franceses prolongan las comparaciones con la jugadora ídolo de Badosa (“Un aire de Sharapova”, decía hace unos días el diario ‘Le Parisien’; “recuerda inevitablemente a la rusa por sus actitudes y su físico”). Su envergadura (mide 1,80), potencia y agresividad están ahora coordinadas por un cerebro más efectivo, y ha mejorado mucho la movilidad en la pista. Martí parece genuinamente satisfecho de que los cambios hayan tardado un tiempo en llegar (“muchas veces, cuando son prematuros, hay luego un bajón tremendo”). “Paula tiene un compromiso claro”, remata: “Si entrenas muy bien todos los días para mejorar un 1% y quieres ser profesional, si controlas tu dieta y tu cuerpo, y a ello le sumamos el talento, la mejora es obvia. Y los resultados se ven, de forma justa y progresiva. Cuando se lo ha merecido, mira dónde está ‘Pau’”.

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