Implosión del griego tras dos sets igualados

Nadal subyuga al descarado Tsitsipás y se mete en las semifinales del Masters

El español jugará este sábado ante Medvedev la final del único torneo 'grande' que no ha conquistado. Mantiene su magnífico rendimiento y supera en fortaleza al portento griego de 22 años (6-4, 4-6, 6-2)

Foto: Nadal, justo después del último punto. (Reuters)
Nadal, justo después del último punto. (Reuters)

Rafa Nadal doblegó este jueves por fortaleza al desenvuelto Stéfanos Tsitsipás, de 22 años, a quien terminó asfixiando tras hora y media de juego muy igualado para vencer con autoridad por 6-4, 4-6 y 6-2. Un tercer partido de máxima exigencia y muy buen rendimiento del manacorí en el torneo (incluyendo la derrota por doble 7-6 ante el inspiradísimo Thiem el segundo día).

Un dato revela la extrema igualdad del partido en los dos primeros ‘sets’: ambos tenistas concedieron el único ‘break’ de la manga, perdiendo 5-4, con una doble falta. Fue durante esos dos primeros tercios un encuentro a un ritmo altísimo entre dos jugadores muy agresivos que no perderían la eficacia de su servicio en pista rápida (especialmente demoledor el del griego) hasta la tercera manga, que comenzó curiosamente con tres rupturas seguidas.

El ímpetu ofensivo propició un partido muy atractivo y sin momentos de descanso. Stéfanos Tsitsipás ha completado una temporada discreta para ser el sexto del escalafón mundial, pero comenzó el duelo de forma arrolladora. La primacía absoluta de los primeros saques condujo el juego inexorablemente hasta el 4-4. La estrategia del griego era lógica: no dejar que Rafa atacase con su derecha. Y Nadal buscaba mandar en todo momento, inoxidable. A la postre, sería esa resistencia la que le llevaría a la final.

Tsitsipas saca durante el partido. (Reuters)
Tsitsipas saca durante el partido. (Reuters)

Con pocos errores forzados y a un altísimo nivel, el ‘influencer’ Tsitsipás justificó su fama de dragón en pista rápida hasta el 5-4, cayendo en el décimo juego (con su saque) ante un Nadal autoritario y muy concentrado, que pegó muy fuerte y muy ajustado para llevarse el primer ‘set’ por detalles y fortaleza mental.

La segunda manga conservó el ritmo sobrehumano, agresivo y directo, con juego de saque y volea. Nadal encadenó una fabulosa ristra de primeros saques que dejaban el punto herido de muerte pese a la agilidad restadora de Tsitsipás (logró juegos seguidos en blanco). El griego, sin embargo, demostró al final del ‘set’ su calidad de vigente campeón del torneo en varios alardes con el revés y logró contener el asedio final de Nadal. 6-4 de nuevo y empate a uno: volver a empezar. Pero para sorpresa de todos, el partido enloqueció a partir de ese momento.

Bajón físico y mental


El primer juego del tercer ‘set’ lo ganó Nadal con servicio del griego. En el segundo pasó lo contrario. En el tercero el español volvió a romperle el servicio. Tsitsipás se colocó 0-30 en el cuarto, pero el número dos mundial reaccionó y se puso 3-1 entre gestos de rabia. El quinto fue fácil para el servicio (3-2), como también (aún más) el siguiente (nueva ruptura y 4-2 para Nadal). El duelo se decantaba con claridad por primera vez en la fresca noche londinense: el campeón legendario seguía siendo más fuerte que el rival.

Tsitsipás, 12 años más joven que Nadal, había sufrido las consecuencias del ritmo balear y caído en un bache físico inesperado. Los puntos cada vez habían durado menos: o bola ganadora o bola que se iba fuera. Nadal, como tantas veces, triunfaba por desgaste: un cuarto de hora antes del 5-2, el partido era realmente incierto. Pero a las once y media de la noche (hora española) quedaba claro que el griego había explotado como un ciclista en un puerto de montaña de 20 kilómetros. Bastó otro cuarto de hora para que Nadal completara la labor y volviera a sonreír.

Nadal es entrevistado tras su victoria. (Reuters)
Nadal es entrevistado tras su victoria. (Reuters)

El griego, abatido, achacó la derrota a factores mentales: "Estoy muy decepcionado con mi tercer 'set'. No sabía lo que hacer, si defender o ser agresivo y regalé muchos puntos. Debería haber jugado más inteligente y más paciente, pero así es la vida", afirmó en rueda de prensa.

Nadal está ya en semifinales del único torneo ‘grande’ que no tiene en su palmarés. Hace siete años que no llega a su final. Está pletórico y tiene hambre: este sábado, ante el temible Medvedev, habrá partido de altos vuelos en Londres. Le ha ganado las tres veces que han jugado, todas ellas en pista dura. Pero el ruso está en una forma soberbia y era ya uno de los favoritos antes de empezar el torneo (quizá más que el español).

“He vuelto a ganar dos partidos como el año pasado, cuando tuve mala suerte y quedé eliminado", expresó Nadal en su comparecencia post-partido: "Siempre es difícil jugar aquí contra los mejores del mundo cada día, al final del curso, cuando llegamos un poco cansado. Pero este año es diferente. Es una pena la situación, porque aquí la atmósfera siempre es fantástica tras cada partido. Es triste decir adiós a este sitio en estas condiciones que afectan a todo el mundo. Espero estar preparado para dar lo mejor de mí”.

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