Victoria trabajada en solo tres 'sets'

Nadal está intratable: se venga de Schwartzman y alcanza su 13ª final en París

El vigente campeón del torneo es muy superior al 'Peque' argentino tres semanas después de caer ante él en Roma, y llega a la final en su máximo nivel tras adaptarse a las nuevas condiciones

Foto: Nadal celebra la victoria. (Reuters)
Nadal celebra la victoria. (Reuters)
Rafa Nadal y Diego Schwartzman habían disputado diez partidos hasta ahora en su carrera, y el español había ganado nueve: todos menos los cuartos de final en Roma hace tres semanas. El undécimo duelo, el partido más importante en la vida del tenista argentino, volvió a demostrar la diferencia entre el nuevo número ocho del mundo y el número dos. El 'Peque' lo intentó todo y sólo bajó su rendimiento en la segunda manga, pero Nadal sigue siendo infranqueable: el rey del torneo se ha adaptado a las novedosas condiciones de este Roland Garros pandémico y llega a la final con un rendimiento atemorizador: 6-3, 6-3 y 7-6 en más de tres horas de partido.

En un partido con mil espectadores, a 15 grados, en un horario habitual, el ‘Peque’ Schwartzman homenajeaba a su Boca Juniors con los colores ‘xeneize’ de su indumentaria y comenzó a un ritmo espectacular en una pista con zonas de sol y sombra. Solo el primer juego duró 14 minutos, con servicio de Nadal, y el argentino desperdició sus dos primeras bolas de ‘break’. (Terminó perdiéndolo). Los puntos eran larguísimos, y la clave parecía ser quién se desesperase antes. Tras media hora de partido, daba la impresión de que el partido se iría irremisiblemente a los cinco ‘sets’. Pero no fue así.

¿El 6-3 más largo de la historia?

Nadal sufrió en la primera hora para contener el revés cruzado de Schwartzman, a la altura de cualquier jugador del circuito, y mostró su carácter de campeón: a pesar de la enorme igualdad y del festival de pelotazos cruzados, remontó varias bolas de ruptura en los dos primeros juegos para colocarse 0-2 y liderar el marcador hasta el final del tercer 'set', en el postrero arreón del aspirante conosureño.

Nadal saca durante el partido. (Reuters)
Nadal saca durante el partido. (Reuters)

El 6-3 del primer ‘set’ puede considerarse un resultado engañoso: duró 64 minutos, siete por juego, con extraordinaria igualdad (‘break points’ en todos los juegos menos uno) y ángulos inverosímiles. El argentino se vació y pareció comprender que a ese nivel Nadal es intratable. Nunca más volvería a estar el partido equilibrado hasta bastante tiempo después: el segundo ‘set’ también terminó 6-3, pero duró veinte minutos menos.

Los ‘drives’ paralelos de Rafa hicieron muchísimo daño al ‘Peque’. El español aumentó su agresividad y modificó su estrategia a medida que avanzaba el partido: comprendió que cuando los puntos eran cortos se llevaba la mayoría de ellos. Los puntos largos desde el fondo de la pista, la gran especialidad del ‘Peque’, eran en cambio favorables al argentino. Y logró desplazarle de su zona de comodidad con una lectura inteligente y muy ofensiva del juego.

El ritmo de Nadal, su gran arma, demolió progresivamente a Schwartzman: un muro insuperable que devuelve cualquier pelotazo y que, cuando juega a su máximo nivel, fulmina al adversario con su memorable derecha ‘liftada’. La agresividad del español se notó en los gestos y en el juego: restando más adelante los segundos saques, tratando de no caer en el planteamiento de desgaste que más convenía al ‘Peque’, enérgico y físicamente explosivo, disruptivo con algunas dejadas decisivas (aprovechando el bote menor por la tierra algo húmeda).

Schwartzman lamenta la pérdida de un punto. (Efe)
Schwartzman lamenta la pérdida de un punto. (Efe)

Desesperado tercer 'set'

Schwartzman decidió intentarlo por última vez en el tercer 'set', rebelándose contra el titán de la tierra batida. Desconcertado tácticamente, a veces precipitado, abrumado por un resultado que lucía demasiado abultado para sus méritos, el argentino tuvo el coraje de romperle el servicio hasta en tres ocasiones y colocarse 6-6, agarrándose a la pista de todas las formas posibles y aprovechando quizá un momento de relajación de un Nadal que con 4-2 y 0-40 se había visto ya en la final del domingo. (El undécimo juego de esa tercera manga devolvió el encuentro al nivel de su primera hora, con un juego fabuloso y equilibrado, el argentino al borde del precipicio: duró 12 minutos).

El 'Peque' es un jugador extremadamente combativo e inteligente en la cancha: nada que reprochar a su actitud (y menos aún a su trayectoria durante el campeonato). Le había ganado un ‘set’ al campeón español en los cuartos de final de 2018 y quería llevar esta vez el partido a cinco mangas, pero no pudo. No fue cansancio físico, a pesar de sus cinco horas y cinco 'sets' contra Thiem el martes pasado: su problema es que jugó frente a Nadal en estado puro.

Nadal, durante el encuentro. (Efe)
Nadal, durante el encuentro. (Efe)

El 'tie-break' decisivo terminó 7-0 para Nadal. Una superioridad incontestable en los momentos decisivos. Schwartzman terminó algo desesperado su sueño de otoño en Europa, pero el botín es inmenso: recibe casi medio millón de euros y está por primera vez entre los diez mejores del mundo. Rafa, por su parte, ha alcanzado su nivel óptimo después de seis partidos y ya no le molesta ni el frío ni las nuevas bolas. Sigue fielmente su propósito de ganar sin quejarse. El decimotercer Roland Garros del mejor jugador de tierra del planeta está ya a solo un partido: nos estamos acostumbrando, pero es una de las mayores hazañas de la historia del deporte.
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