¡A la final! Unos inmesos Rafa Nadal y Feliciano López le dan la vida a España
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Canadá será el rival en la final

¡A la final! Unos inmesos Rafa Nadal y Feliciano López le dan la vida a España

La dupla española acabó con la resistencia británica tras un encuentro espectacular donde se concedió muy poco. Nadal volvió a ser determinante y Feliciano se resarció de su derrota anterior

placeholder Foto: Rafa Nadal y Feliciano López celebran emocionados el pase a la final de la Davis. (EFE)
Rafa Nadal y Feliciano López celebran emocionados el pase a la final de la Davis. (EFE)

Con Nadal, a cualquier parte. Donde sea, tanto da porque sabes que una mano amiga no te va a faltar nunca. Nueva demostración de garra y coraje. Una más. Esta vez, al lado de Feliciano López (doble 7-6). En el dobles definitivo contra la pareja británica formada por Jamie Murray y Neal Skupski, España se apuntó el pase a la final de este próximo domingo (16:00h) contra Canadá. La décima de su historia. La pareja española (Granollers no compareció por problemas en la espalda) estuvo inmensa, perfecta al servicio y lúcida en los intercambios.

Nadal tiró de un Feliciano que se resarció tras su derrota contra Edmund. Ambos se complementaron estupendamente, formando un binomio sólido que se impuso a la mayor experiencia en este campo de sus adversarios, que venían curtiéndose juntos desde Wimbledon. El número uno es una liberación para España y una cadena perpetua para el resto. Gran Bretaña fue un lobo disfrazado de Caperucita. Nadie se tragó el cuento. Llegaron a Madrid con una Wild Car y se marchan con plaza asegurada para la próxima Davis. Andy Murray, su mejor raqueta, estuvo maltrecho, pero sus compañeros no se pasearon en Madrid.

La batalla fue titánica entre las dos parejas. Ambas selecciones se jugaban el todo o nada en esta tercera contienda y el ambiente fue fantástico en la Caja Mágica. España, bien arropada por una afición que esta vez sí que no abandonó sus asientos para el duelo cumbre; Gran Bretaña, por los más de 900 fans a los que su federación les regaló un pase para que sus jugadores no se sintieran solos. Entre voleas de Feliciano, paralelos de Rafa, saques de Murray y reversos increíbles de Skupski se desarolló el encuentro. Tensión y nervios, como no podía ser de otra forma. En el banco visitante hasta Murray se despojó de su chaqueta. La cosa ardía dentro y fuera de la pista.

placeholder Rafa y Feliciano, tras uno de los puntos más disputados del dobles. (EFE)
Rafa y Feliciano, tras uno de los puntos más disputados del dobles. (EFE)

Un juego de perfectos

La igualdad fue la tónica dominante. Por increíble que parezca, ninguna pareja quebró el saque del otro en los dos sets disputados. Nadie dio su brazo a torcer en un juego de perfectos. Se concedió poquisimo. La eliminatoria se decidió en sendos 'tie-break'. Había tanto presión que aquello le acabó salpicando también a la juez de silla. Rafa se dirigió a ella enfurecido en la última muerte súbita para pedirle el ojo de halcón en una bola que había visto fuera. No se lo permitió, él ya había restado y las normas son claras al respecto. Tanto dio. A la hora de la verdad, España siempre tuvo una bala más en la recámara que Gran Bretaña. 'La Armada' aprovechó en ambas mangas los escasos errores de su rival para terminar imponiéndose. Alto nivel de concentración. Rafa desató su versión más animal especialmente en el ultimo set, cuando los británicos amenazaban con llevar el partido a un tercero.

Porque los de Leon Smith llegaron a encoger los corazones de la parroquia local. Tuvieron bola de rotura y no la supieron concretar. En el 'tie-break' estuvieron casi siempre por delante y pecaron de imprecisos tanto en la red como en el fondo de pista en el momento menos oportuno. Rafa envió varios ganadores para despojar a la Selección de una soga que amenezaba con ahogarle. El duelo fue tan alterno que la derrota era injusta para cualquiera. Al final, fue España la que sonrió. Feliciano y Nadal se abrazon en la red emocionados antes de estrecharle las manos a sus oponentes y mostrarles sus respetos, no se merecían menos. Bruguera invadió la cancha y en el banco el resto de integrantes del combinado nacional no dejó de saltar, tampoco un Roberto Bautista que volvió de Castellón para apoyar, pese a su dolor interno, a sus compañeros. En el mejor partido de dobles que se ha visto en esta edición de la Davis, el pundonor de España y la pasión desatada de Nadal le dieron a España un billete para su décima final. La última 'ensaladera' se ganó en casa, en Sevilla. Ahora la ciudad de Madrid tampoco quiero perderse su particular momento de gloria.

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