fallece su padre

El tenis como refugio: Roberto Bautista y sus años más difíciles

En un momento personal muy delicado, Roberto Bautista ha conseguido los mejores resultados de su carrera deportiva gracias a una gran capacidad de trabajo, constancia y nivel de concentración

Foto: Roberto Bautista celebra un punto en esta Copa Davis ante Rusia. (Cordon Press)
Roberto Bautista celebra un punto en esta Copa Davis ante Rusia. (Cordon Press)

Con permiso de Rafa Nadal, Roberto Bautista es el hombre de moda del tenis español. Aunque no le guste estar en boca de todos, dada su timidez, se ha ganado dicho reconocimiento a base de buen tenis. La temporada 2019 la recordará como la mejor de su carrera deportiva: semifinalista en Wimbledon y cuartofinalista en el Abierto de Australia, el de Castellón ha alcanzado al cierre del curso actual su mejor posición en el ranking mundial: ahora es noveno, por delante de hombres como David Goffin, Fabio Fognini o Stan Wawrinka. Su tremenda solidez le ha aupado entre las mejores raquetas del circuito y esto, en su caso, merece todos los aplausos posibles.

Porque Roberto Bautista no está atravesando su mejor momento personal. Lleva tres años soportando golpes muy duros. En 2016 su padre, Joaquín, sufrió un accidente del que, desgraciadamente, no se ha podido recuperar. En 2018, su madre, Esther Agut, falleció de manera repentina mientras el jugador se preparaba para competir en Roland Garros. Situaciones de difícil digestión. Ambos hechos dejaron muy tocado a Roberto, que además es hijo único. Este jueves el tenista, de 31 años, tuvo que abandonar la Copa Davis de Madrid para reunirse con la familia en su municipio natal, Castellón, ante el empeoramiento del estado de salud de su progenitor, que finalmente ha fallecido cerca de las 21:00h de la noche.

La noticia es pésima para la Selección, que pierde a uno de sus principales espadas para el duelo de cuartos contra Argentina, pero sobre todo para el propio Roberto, al que la suerte está tratando de manera injusta. Ante circunstancias así, el deporte importa poco. Habrá más Davis en el futuro. En su último partido ante el croata Nikola Mektic, disputado este pasado miércoles, a Bautista no se le vio especialmente animado pese a su victoria, que era importante. Los motivos saltan a la luz ahora. Sus compañeros, que le entienden y le han arropado en todo momento, buscarán levantar la sexta 'ensaladera' para honrarle e intentar devolverle la sonrisa perdida.

Bautista mira al cielo para dedicarle el pase a semis de Wimbledon a su madre. (EFE)
Bautista mira al cielo para dedicarle el pase a semis de Wimbledon a su madre. (EFE)

"No quería quedarme encerrado"

Durante estos tiempos difíciles, Bautista ha encontrado el refugio perfecto en el tenis. Propietario de una yeguada, disfruta y se relaja siempre que puede dando paseos a caballo. Con la raqueta en la mano ha construido sueños y palmarés (nueve títulos) y se ha aferrado a ella como salvoconducto. En un deporte tan individual como este, donde el aspecto mental es clave, la concentración de Roberto a pesar de todos los problemas impresiona y le engrandece. En los Juegos Olímpicos de Rio, con su padre ya afectado, ahí estuvo él: defendiendo los intereres de la delegación española con grandes dosis de orgullo personal. En Roland Garros 2018, emocionalmente descompuesto por la pérdida de su madre, más de lo mismo. "No quería quedarme encerrado, sino luchar como siempre", comentó emocionado.

Bautista lleva cinco años entre los 25 primeros del mundo. Sin hacer mucho ruido, el pupilo de Pepe Vendrell y Tomás Carbonell ha ido sembrando su camino y acercándose poco a poco a los mejores a base cabezonería, algo que sin duda es uno de sus fuertes, y empeño. Con un esquema bien marcado, se desenvuelve perfectamente en cualquier tipo de superficie. Lejos de hundirse por su situación actual, Roberto se ha mantenido firme. Su endereza, fuera de toda duda. Los contratiempos le han hecho más fuerte.

Este curso, con el foco puesto en mejorar sus prestaciones en pista y planes de boda (se casa este noviembre), el castellonense fue recuperando el ánimo. Tuvo un inicio de temporada tremendo, en el que ganó dos veces a Novak Djokovic, convirtiéndose en una especie de bestia negra para el serbio. Luego llegó la gira de hierba y esas semis de Wimbledon, su máxima ronda en un Grand Slam, que le obligaron, para bien, a retrasar su despedida de soltero en Ibiza. En el Trofeo de Maestros acudió junto a Nadal como primer suplente, antes de aterrizar en esta Davis con la ilusión por bandera. Era uno de sus principales objetivos si llegaba sano a estas alturas de la competición.

Desafortunadamente, la circunstancias personales le obligan a bajarse del barco. Siempre que el calendario le daba un respiro, Roberto nunca ha dejado de visitar y atender a su padre, al que estaba muy unido. En teoría, Pablo Carreño será su sustituto en el primer individual del viernes (17:30h) contra la albiceleste, si es que así lo decide el capitán del combinado nacional, Sergi Bruguera. La Selección a buen seguro que lo tendrá en su recuerdo y la grada hará el resto para decantar la eliminatoria a favor y dedicarle el triunfo. Roberto se lo merece.

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